Investigan por homicidio imprudente a siete personas tras el accidente en el que murió un obrero en las obras de Valdecilla

Imagen del accidente ocurrido en marzo de 2015./
Imagen del accidente ocurrido en marzo de 2015.

El auto relaciona el accidente con factores como la realización de tareas por trabajadores no autorizados para ello ni con formación específica

DM .Santander

El Juzgado de Instrucción número 2 de Santander ha apreciado indicios de supuestos delitos de homicidio imprudente en siete personas, trabajadores o responsables de empresas de las obras de Valdecilla, por el fallecimiento de obrero senegalés que murió aplastado por una bobina de cobre en marzo de 2015.

En el auto, se recoge que de las diligencias practicadas se desprenden "bastantes indicios" para imputar a estas personas por un supuesto delito de homicidio imprudente y, en el caso de dos de ellas, por un presunto delito contra los derechos de los trabajadores.

La resolución del Juzgado recoge que en marzo de 2015, cuando ocurrieron los hechos, era la Union Temporal de Empresa (UTE) Valdecilla la que ejecutaba las obras de ampliación del hospital, bajo la dirección inmediata del jefe de obra, y con un coordinador de seguridad y salud de estos trabajos, ambos investigados en el proceso y a los que se relaciona con los dos presuntos delitos de homicidio imprudente y contra los derechos de los trabajadores.

El obrero senegalés Moustapha Kebe, de 41 años, trabajaba para una empresa subcontratada para la instalación de los sistemas de climatización y control del hospital y se encontraban realizando tareas de acopio de materiales en la plaza norte junto a otro compañero, a la espera de poder ser recogidos por la grúa y trasladados a la terraza del edificio norte.

En la misma plaza se encontraban otros dos trabajadores de otra empresa subcontratada para la preinstalación de la canalización, cableado y control de unas plantas.

Estos hombres realizaban trabajos en la grúa, bajo la dirección de un tercero perteneciente a otra compañía y, según el auto, a pesar de no haber recibido formación alguna por su empresa, enlazaron a la grúa una bobina de cable de 210 kilos de peso.

El gruista comenzó el izado de la bobina hacia la terraza del edificio norte, pasándola por encima del lugar donde se encontraba el fallecido esperando su turno para poder cargar sus materiales, momento en el que la sujeción de la bobina se abrió y cayó sobre esta persona.

El auto relaciona el accidente con factores como la realización de tareas por trabajadores no autorizados para ello ni con formación específica, la elevación de cargas sin haber adoptado las medidas necesarias para evitar la presencia de trabajadores bajo ellas, y la falta de precauciones en este sentido.

La resolución, contra el que cabe recurso, recoge que ha de notificarse a las partes y al Ministerio Fiscal.