"Tenemos la obligación y capacidad de explicar la Prehistoria de Cantabria mucho mejor"

Jesús E. González Urquijo, director en funciones del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas, en la UC/
Jesús E. González Urquijo, director en funciones del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas, en la UC

Jesús Emilio González Urquijo Director del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas. Antes de verano, el Instituto de Investigaciones Prehistóricas presentará un plan estratégico para los próximos cuatro años

MADA MARTÍNEZ

Muchos colegas aún no han tenido ocasión de felicitar a Jesús Emilio González Urquijo por su nombramiento como director en funciones del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas (IIIPC), así que el investigador y profesor de Prehistoria camina por la UC agradeciendo cumplidos. A falta de que el patronato le ratifique en el cargo, González Urquijo tiene por delante cuatro años (prorrogables otros cuatro) para emprender la renovación del IIIPC, un centro participado por la UC, Santander Universidades y el Gobierno de Cantabria, que maneja, avalado por un convenio de 2015, un presupuesto que ronda el millón de euros. Sobre la mesa está la visibilización del Instituto y la búsqueda de un espacio donde reorganizarse. Una solución dentro del campus le parece la más factible.

El rector Ángel Plazos explicó su designación como el "pistoletazo de salida» para el cambio. González Urquijo recoge el guante e iniciará el proceso poniendo en marcha los órganos del IIIPC el claustro y el consejo, con funciones diferentes; el comité asesor de expertos; conociendo las posibilidades de trabajo de los nuevos profesionales adheridos al instituto geólogos, ingenieros, físicos, cuya aportación les permitirá ser más competitivos en proyectos nacionales e internacionales; mejorando la visibilidad del IIPC en medios o redes sociales, y su relación con instituciones y museos. Todo bajo el paraguas de un plan estratégico cuatrienal que articule las metas anuales. Se presentará antes de verano.

¿Estos cuatro pilares sustentan la renovación? ¿Por qué?

El IIIPC tiene una trayectoria de 13 años, y una renovación viene a dar respuesta a un conjunto de nuevas necesidades. Más que por mi nombramiento, el pistoletazo viene de hace año y medio, cuando se firmó un nuevo convenio entre los patronos del IIIPC que establecía nuevas orientaciones y prioridades. Por ejemplo, una nueva definición de las líneas de investigación, o un mandato específico para la divulgación de la disciplina. También hay una nueva forma de organización interna: los órganos que hay que configurar son distintos de los anteriores.

¿Hace falta repensar la financiación?

La financiación tiene varias patas: hay una parte de la UC (mantiene la mayor parte de la plantilla: investigadores, técnicos, administración). Hay otra que se consigue en convocatorias competitivas y es muy importante. Los otros dos patronos aportan una financiación diferencial: nos permite hacer cosas fuera de los proyectos de investigación o además de ellos. La del Gobierno es más restringida, una partida destinada sobre todo a tareas de publicación, organización de congresos y reuniones científicas. Y la del Banco Santander es muy importante: nos permite reforzar la investigación, mejorar infraestructuras

¿Y está atada esa financiación?

El convenio es un acuerdo por cuatro años que finaliza a finales de 2018. A lo largo del año próximo se pactará una nueva financiación, esperemos que sea como la actual o mejor.

En cuatro años, ¿a dónde le gustaría llevar el Instituto?

Tenemos que visibilizar el IIIPC en la sociedad de Cantabria, que se perciba que hay un Instituto de Prehistoria, de buena calidad, que puede dar servicio a los intereses de sociedad. Queremos vincular el estudio de la Prehistoria al instituto, como se vincula la atención a la salud a Valdecilla, y que eso sea el resultado de nuestra labor: generar narrativas atractivas para la prehistoria general y de Cantabria. Un segundo objetivo es la consolidación institucional: que la refundación sirva para que las cosas, en términos de funcionamiento interno, vayan bien y seamos capaces de crecer como grupo en todos los sentidos, mejorar las sinergias e incorporar personal investigador y técnico. En términos más prosaicos hay que mejorar las infraestructuras de investigación. En su momento conseguimos equipamientos bastante punteros, pero nos estamos quedando un poco obsoletos. Hay algo importante: no tenemos sede, estamos repartidos por lugares muy diferentes, y algunas instalaciones son un poco deficitarias. Hay que encontrar espacios de trabajo y, en parte, representativos: que el instituto tenga un lugar reconocible.

¿Un nuevo edificio o la fórmula de compartir espacio con el MUPAC?

[Enumera los proyectos planteados durante años hasta la sede prevista junto al Palacio de Festivales]. Se supone que dentro de ese proyecto hay un plan para integrarnos. Sería una buena idea, siempre manteniendo la independencia de ambas instituciones, pero creo que no es razonable confiar en que vaya ser muy inmediato.

¿Qué le parece las posibilidad de colaboración con el museo?

Cada institución tiene unas funciones. Hay una colaboración posible que estaría bien aprovechar y explorar. En términos de investigación estamos más cercanos a la Universidad de Cantabria que al museo, pero sería compatible compartir sede o estar cerca del museo. Pero la experiencia dice que los planes vinculados al MUPAC no avanzan muy rápidamente. Vincular la expectativa de dotarnos de espacios adecuados a que se culmine el proceso no es mi plan A.

¿Y cuál es el plan?

Hay planes a, b, c, d Hay otras posibilidades de espacios [públicos] que se pueden reciclar, con uso escaso y que quizá nosotros podríamos utilizar. Y hay soluciones internas dentro de la UC: reagrupar espacios, acondicionar otros de usos mejorables Tenemos un problema de metros cuadrados, y, además, de calidad de los espacios, algunos acondicionados, pero no pensados para laboratorios. Y tenemos un tercer problema: estamos muy dispersos. Eso hay que arreglarlo, mejorarlo.

¿De qué forma colaborarán con el Museo de Altamira?

MUPAC y Altamira tienen sus propias funciones: las de conservación de materiales arqueológicos u otros bienes, y la de divulgación. Nuestro perfil es más investigador. Al MUPAC y a Altamira podemos ofrecerles nuestra capacidad para investigar y generar conocimiento, y colaborar con ellos para que adopten formatos divulgativos. ¿En qué se plasma? Hay que explorarlo, pero se plasma en colaboración para el estudio de fondos, para generar discursos museográficos. Por su parte, podemos encontrar ayuda, porque ellos tienen más experiencia en divulgación. Pero es importante que cada uno guarde su identidad y colaboremos en lo común.

¿Qué papel quiere jugar el IIIPC en la difusión del patrimonio cántabro?

El patrimonio arqueológico, y prehistórico en particular, de Cantabria es excepcional. No es un tópico, es objetivo. En la prehistoria más antigua, en el Paleolítico, la relevancia de los yacimientos y de la historia de la investigación es sobresaliente, es referente nacional y europeo. A nosotros, como grupo de investigación, se nos percibe como parte de ello. Pero, en tono más crítico, creo que estamos viviendo de ciertas rentas. El impacto del patrimonio prehistórico de Cantabria a nivel universal nace de acontecimientos de principio del siglo XX. Y, aunque después ha habido una buena labor investigadora y de divulgación, eso igual hay que renovarlo, mejorar esa imagen. La investigación real que se hace en Cantabria en 2017 es relativamente limitada, y creo que tiene un margen ampliode mejora, actualización, intensificación.

-¿La sociedad aprecia su patrimonio, está muy asociado al valor turístico?

Creo que esa parte también se puede mejorar. Hay ejemplos de aprovechamiento cultural a partir de patrimonio arqueológico prehistórico, por ejemplo en la Dordoña francesa, que creo que son modelos más eficaces. Igual habría que utilizarlo no solo como reclamo publicitario, sino hacer una oferta más integrada, unirlo a otros atractivos. No digo que no se haga, pero se podría mejorar esa perspectiva. El disfrute de la sociedad cántabra es una de nuestras tareas: generar narrativas atractivas, contar qué partes de la Prehistoria son importantes para la sociedad actual. En la Prehistoria están el origen del fuego y la rueda, pero también del lenguaje, el simbolismo, el arte, el estado, la desigualdad social. Son fenómenos relevantes para entender el presente. Tendríamos que ser capaces de explicarlos de forma atractiva y comprensible.

-¿Y cómo mejorar la investigación?

Se puede intensificar la investigación. Por distintos motivos estamos trabajando poco en Cantabria, desde la investigación en general y del Instituto en particular. Se podrían hacer muchas más cosas. El Gobierno es un agente público en la protección e investigación del patrimonio arqueológico y podemos ofrecer más servicios ese sentido. Esa es una parte: investigar más y mejor. Hay una segunda en la que tenemos que insistir. Por ejemplo, la última obra de síntesis, La Prehistoria en Cantabria, es de 1985 [cita otra Historia de Cantabria, de 2006], pero son pequeños hitos, demasiado alejados, y tenemos la obligación y somos capaces de explicar la Prehistoria de Cantabria ahora mucho mejor. En lo que nos toca, como instituto, tenemos la responsabilidad de generar interpretaciones más actualizadas de Cantabria y de otros lugares.

"Parte del talento que formamos lo exportamos, es una dinámica que habría que equilibrar"

El IIIPC es una institución abierta que recibe profesionales, pero que también ha sido capaz "de generar un grupo de investigadores muy bien formado". González Urquijo apuesta por "mantener el equilibrio" entre la capatación de talento externo e interno. "Buena parte del talento que formamos lo estamos exportando, y es una dinámica que habría que equilibrar". Por eso, las posibilidades de crecimiento que ahora se abren para el IIIPC pueden ser un atractivo para atraerlos. Ese es el objetivo.

González Urquijo coincide con el planteamiento del doctor honoris causa por la UC, Teófilo Ruiz, sobre la importancia de las Humanidades como base de una sociedad crítica. La formación en Historia, Filosofía... ayuda a "conformar personas en el sentido más amplio de la palabra: con capacidades de lectura de la sociedad, capacidades para generar alternativas, soluciones". Pero hace autocrítica: "Los humanistas igual no estamos atendiendo demasiado bien esa misión", en parte debido al funcionamiento del mundo académico y sus particulares normas de competición. "Se están generando humanistas hiperespecializados que no tienen perspectivas tan globales como sería necesario". ¿Qué riesgo entraña? "A veces se pierde la perspectiva y pierdes la capacidad de cumplir la función de ofrecer alternativas. Por ejemplo, demostrar que la vida humana es muy diversa implica tener esa perspectiva. Habría que encontrar un equilibrio entre la especialización y el hecho de separar los ojos del microscopio y ver los cuadros globales de la historia".

Para ofrecer una visión global de la prehistoria local y visibilizar el trabajo del Instituto, ha planteado el curso de verano La Prehistoria de Cantabria contada por el IIIPC 10 y 11 de julio en Camargo. El objetivo es "que el IIIPC se perciba como un valor y un servicio a la sociedad".