"Accedí a la historia clínica del amante de mi mujer sin saber que era delito"

El médico contesta a las preguntas que le formula el fiscal, en presencia del tribunal de la Audiencia./
El médico contesta a las preguntas que le formula el fiscal, en presencia del tribunal de la Audiencia.

El médico asegura que sólo quiso comprobar si el hombre tenía alguna enfermedad de transmisión sexual para "proteger" la salud de su esposa y la suya propia

CONSUELO DE LA PEÑAsantander

El médico acusado de espiar el historial clínico de un hombre, que cuatro años antes fue amante de su mujer, reconoció los hechos, pero aseguró que ignoraba que fuera un acto ilegal. El galeno, a quien el Ministerio Fiscal pide dos años y medio de prisión, una pena que el afectado eleva hasta los tres años y medio de cárcel y nueve de inhabilitación absoluta, sostuvo en el juicio, celebrado ayer en la Audiencia Provincial, que "sólo intentaba proteger la salud de mi esposa y la mía propia". Su intención era "verificar" si el examante sufría alguna enfermedad de transmisión sexual, como el sida, y que "no hubiera habido ningún tipo de contagio hacia mi esposa ni hacia mí".

El doctor, que trabaja en un centro de salud de la zona Campoo-Los Valles y además ejerce la medicina privada prestando sus servicios para compañías aseguradoras, reconoció que accedió "en dos o tres ocasiones" a la historia clínica del examante utilizando su clave personal y sin la autorización del afectado. Admitió también que lo hizo en 2012 y 2013, a pesar de que la relación extra matrimonial se rompió en junio de 2008. Pero, en su defensa, alegó que pensó que "cumplía con la ley porque tenía derecho" a defender su salud y la de su cónyuge, y sobre todo porque no hizo uso de la información que obtuvo, ni la difundió.

La declaración del facultativo reveló las tensas relaciones que salpicaron al matrimonio y al examante, una vez rota la relación, con denuncias por amenazas incluidas.

"Me echaba de España"

El afectado, que aseguró que la relación amorosa se prolongó durante año y medio y no dos meses, como aseguró el acusado, confesó que, tras cortar los vínculos afectivos con la mujer, fue víctima de diversos episodios de acoso por parte de ésta y del esposo. Según declaró en el juicio, el doctor "me dijo que era médico y perito judicial, que conocía a todos los jueces, que me iba a echar de España y que a ver si tenía cojones para denunciarle". Años después empezó a recibir inspecciones de Hacienda, sufrió un cuadro de ansiedad, que asegura sigue padeciendo, y perdió su empleo como entrenador en un colegio. Entonces pensó que el médico estaba cumpliendo sus advertencias y sospechó que el facultativo había curioseado en sus datos médicos con fines espurios, por lo que solicitó al Servicio Cántabro de Salud información sobre cuántas veces y desde dónde se había accedido a su historial clínico, confirmándose sus recelos.

Admitidos los hechos por el acusado, el juicio se centró en el debate jurídico sobre la tipificación de esa conducta. Para el fiscal, no hay duda de que el médico no estaba "legitimado" para acceder al historial de una persona que no es su paciente, y no puede escudarse en la ignorancia porque en la primera página del visor de historia clínica se advierte de que el acceso queda restringido a esos casos. El abogado de la acusación endurece la pena y pide además 12.000 euros de indemnización, al estimar que existió una "continuidad delictiva" porque "hubo seis accesos en tres días diferentes" y que se prevalió de su condición de funcionario público. El letrado calificó de "pueril" la explicación del médico de que el acceso tuvo como objetivo preservar la salud de su mujer, porque "había otra vía para verificarlo, que es que la esposa y él se hubieran hecho los preceptivos análisis". El defensor insistió en que el médico "actuó en la creencia de que actuaba correctamente" y pidió la absolución.