Un surfero que enfermó de leucemia en Bali pelea para su traslado a Valdecilla

Cristian Bosco de la Mora posa sonriente en una foto de archivo. / DM

  • La compañía que aseguró el viaje se niega a pagar un avión medicalizado. La familia ha recaudado 35.000 euros en donativos y pedirá un crédito para conseguir un traslado privado

«Nahum, ¿vamos a salir de esta, verdad?», pregunta Cristian a su amigo del alma tendido en la cama de un hospital de Bali, donde espera vencer la resistencia del seguro y que un avión medicalizado le traslade a Santander para recibir un trasplante de médula ósea en el Hospital Valdecilla. Cristian Bosco de la Mora González, de 29 años, es un freesurfer que trabaja como profesor en la Escuela de Surf Buena Onda de San Vicente de la Barquera. El joven lleva el deporte en las venas. No en vano su padre, Juan Bosco de la Mora, fue uno de los pioneros de este deporte en Cantabria y llegó a ser subcampeón de España de surf en 1971, aunque ahora vive en México.

El pasado mes de mayo Cristian cumplió uno sus sueños: viajar a Indonesia con amigos para subirse a las mejores olas. Pero, de súbito, una enfermedad grave irrumpió en su apacible estancia. La leucemia le mantiene atrapado en un hospital de Bali, donde le mantienen estabilizado, pero necesita urgentemente un trasplante de médula. A pesar de que su estado es crítico, y de que los doctores que le atienden han aconsejado su traslado, el seguro de viaje que contrató dilata el asunto.

Su amigo Nahum López Sánchez y su tía Luz de la Mora se desplazaron hace unos días a la isla indonesa para acompañar al enfermo y desde allí luchan a brazo partido contra la burocracia y el seguro norteamericano. Desde Londres y en inglés lo hace también su prima Mercedes Fernández de la Mora, que ayer contaba desesperada que la compañía Global Benefits Group (GBG) «ni me coge ya el teléfono».

«La situación es crítica y el tiempo corre en contra de Cristian. Hay que trasladarlo», comentaba ayer por teléfono Nahum al pie de la cama del paciente. Por eso la familia ha explorado la opción de realizar el desplazamiento en un avión medicalizado privado. «Las empresas aéreas especializadas para este tipo de traslados cobran 115.000 euros», cuenta Nahum. La familia ha puesto en marcha una plataforma para recaudar dinero, que en pocos días ha recibido 35.000 euros en donativos. Nahum asegura que los padres del chico, naturales de Cantabria pero radicados en la capital del país azteca, «tratarán de conseguir mañana mismo (por hoy) un crédito que complete el coste del traslado, y nosotros estamos intentanto que alguna compañía acepte el pago anticipado del 20% y el resto, una vez se produzca el traslado a Santander y los padres tengan el dinero».

En Cantabria, la familia del surf se ha movilizado ampliamente en redes sociales para conseguir la solidaridad con el enfermo y, tal vez, flexibilizar la actitud inquebrantable de la aseguradora. Desde Londres, su prima Mercedes, la encargada de bregar con el seguro por su dominio del inglés, señala que han remitido a la compañía toda la documentación requerida, entre la que se encuentra el historial médico del joven, tanto en México como en España. «Buscan todos los reparos posibles para no hacerse cargo del traslado. Incluso dicen que pudo tener la enfermedad antes de contratar el seguro médico, cuando la leucemia le sorprendió en Bali», refiere.

Fernández de la Mora denuncia que la compañía norteamericana les ha estado «mareando». «Nos decían que había que evaluar la situación, y cuando los responsables del hospital informaban de la necesidad urgente del traslado porque necesita el trasplante de médula ósea que ellos no podían hacer, ponían nuevas pegas». Finalmente, la aseguradora planteó el traslado al lugar más cercano donde pudiera ser tratado, en este caso a Singapur. La familia, desesperada, aceptó esa opción porque no ofrecía más alternativas, pero «hoy mismo (por ayer) se han echado atrás y ya ni cogen el teléfono. Estamos desesperados».

Desde el Siloam Hospital de Bali, Nahum, un chico que se desplazó desde su Canarias natal hasta la isla indonesa para estar junto a su fiel amigo, cuenta que Cristian llegó a Indonesia el 4 de mayo. Después de varios días recorriendo las islas, llegó a Bali. Sus compañeros regresaron pero él, tal como había programado, se quedó. De manera inopinada comenzó a dolerle el vientre. Al principio pensó que sería consecuencia del agua o la alimentación, pero un día comenzó a sangrar y saltaron todas las alarmas.

Comienza el calvario

El pasado día 18 de junio comenzó su calvario. Sufrió una fuerte hemorragia de nariz y tuvo que acudir al hospital. Después de varias pruebas y análisis de sangre, le diagnosticaron leucemia hiperleucocitóxica aguda, un tipo de cáncer de sangre y médula ósea que anula el sistema inmune de quien la padece y produce inflamaciones agudas en órganos vitales. La gravedad de la dolencia aconsejó su traslado a otro centro médico, el Siloam Hospital, y comenzó una lucha, tanto suya como del équipo médico que le trata, para poder estabilizar la enfermedad. «Se le practican transfusiones de sangre continuas como medida paliativa, pero necesita un trasplante de médula», relata Nahum.

Conseguir donantes en este país es complicado, pero en circunstancias tan adversas siempre aparece un ángel. En este caso fue un joven argentino, de nombre Ignacio, que había conocido a Cristian cuatro días antes. Movilizó a 120 personas que donaron su sangre.

Cristian cuenta con doble nacionalidad mexicana y española, y tanto su amigo canario como su tía están en contacto con los respectivos consulados para intentar llegar a una solución. «Estaba animoso porque creía que pronto viajaría a Santander en un avión medicalizado, pero ahora está más decaído. Yo le digo que sí, que no se preocupe, que vamos a salir de esta», le consuela Nahum.

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