Más de 80.000 cántabros cambiarán de médico de familia en los próximos días

Más de 80.000 cántabros cambiarán de médico de familia en los próximos días

La incorporación de los 44 facultativos que sacaron plaza en las oposiciones desplaza a otros tantos compañeros, un baile de puestos al que se suma el concurso de traslados

Ana Rosa García
ANA ROSA GARCÍASantander

Más de 80.000 cántabros cambiarán de médico de familia en los próximos días con motivo del baile de puestos desencadenado por la resolución de la Oferta Pública de Empleo de 2015, aquellas oposiciones que resultaron tan polémicas en noviembre del año pasado por la dificultad de un examen que se saldó con un suspenso masivo, y el concurso de traslados que la acompaña. Cabe recordar que solo 34 de 367 aspirantes superaron aquella prueba teórica. La tasa de aprobados fue tan baja que, de entrada, ni siquiera se cubrieron las plazas ofertadas, para indignación de los facultativos. Para arreglar el entuerto, la Consejería de Sanidad tuvo que eliminar varias preguntas del test para elevar la lista de aprobados hasta 44, quedando así solo una plaza desierta, después de que el tribunal calificador admitiera «el error en la formulación» de dichas cuestiones. Ahora, aquellos profesionales ya pueden incorporarse a sus puestos.

La lista de los médicos que sacaron plaza en las oposiciones y sus nuevos destinos se publicaron el jueves en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC). Un movimiento que afecta a 20 facultativos de equipo de Atención Primaria –los de cabecera que atienden consulta a diario, con un cupo medio por profesional de 1.200 tarjetas sanitarias– y a 24 de los servicios de urgencias (SUAP) y 061. Un colectivo que se prepara para tomar posesión de sus puestos en propiedad, mientras desde el Servicio Cántabro de Salud buscan nuevo cometido para los interinos a los que desplazan con su incorporación.

La Gerencia tiene por delante una compleja reorganización de sus recursos humanos, con unos 200 trámites administrativos en cuestión de días, entre ceses, tomas de posesión y traslados voluntarios. A estos últimos optan otros 47 médicos de familia, según el dato facilitado desde el SCS. Así que miles de cántabros van a encontrar caras nuevas en sus consultas de Atención Primaria a partir de la próxima semana.

La ilusión de los facultativos que acceden, por fin, a una estabilidad laboral contrasta con la incertidumbre que su incorporación despierta entre los profesionales sin puesto fijo que sufrirán el efecto rebote, especialmente los que siguen a la espera de conocer su nuevo destino y los interinos veteranos que tendrán que adaptarse a un centro diferente, algunos después de 15 años de trayectoria en el último. Una circunstancia derivada del propio sistema, donde el puesto se consolida con la nota de un concurso-oposición.

El problema es que durante años no ha habido posibilidad de entrar en la plantilla fija. «Hemos sido todos culpables, todas las administraciones, con la limitación de la tasa de reposición y la ausencia de ofertas públicas de empleo, por eso ahora la voluntad de todos es que esto se solucione», señala el gerente el SCS, Benigno Caviedes, que ya ha recibido incluso por escrito las primeras críticas de vecinos descontentos con «este cambio repentino». Así, por ejemplo, en la comarca del Asón se han recogido más de un millar de firmas en apoyo de los interinos afectados por el movimiento de personal en los centros de salud de Ampuero, Limpias y Rasines. «Nos quitan el médico de toda la vida de la noche a la mañana, no estamos de acuerdo, esto no se puede hacer», lamenta María Cristina Manrique de Lara, una de las vecinas al frente de esta iniciativa popular. «Se han sacado las plazas más antiguas, en lugar de las de los interinos con menos tiempo trabajado», denuncia esta mujer.

Desde la Subdirección de Recursos Humanos del SCS aclaran que «con carácter general, el criterio para el cese de personal que ocupa un puesto vacante, será el de menor tiempo de servicios prestados en el centro en esa categoría, salvo ceses suficientemente identificados derivados de procesos selectivos y de procedimientos de movilidad voluntaria de personal». La situación actual deriva de la coincidencia de «dos procesos perfectamente reglados: la OPE de médicos de familia de 2015 y la convocatoria y resolución del concurso de traslados de 2018, en el que se ofertaron todas las plazas vacantes existentes menos 45 que había que reservar por un principio de seguridad para el caso de que se resolviera antes la OPE que el traslado».

Caviedes entiende que esta recolocación de médicos de un centro de salud a otro o entre equipos y SUAP pueda generar «alguna queja ahora», pero destaca que «lo importante es que la gente tenga un médico de forma estable. Aunque los usuarios no lo perciban como tal, no deja de ser un problema tener a muchos médicos en situación de interinidad y de eventualidad. De lo que se trata es de reducir la tasa de interinos y de que los pacientes no cambien de médico continuamente».

Por ello, defiende que «hacer una OPE y un concurso de traslados, como los que se están resolviendo ahora, beneficia a todos, tanto a los trabajadores, que van a acceder a una estabilidad y a un destino acorde a sus preferencias, como a los ciudadanos, que van a tener a un profesional de referencia de forma estable. Para el propio sistema, es beneficioso», concluye.

 

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