El acusado de abusar de la hija de su pareja, de 13 años de edad, admite que le dio un masaje desnuda

El acusado, esta mañana en el juicio en la Audiencia de Cantabria./Sane
El acusado, esta mañana en el juicio en la Audiencia de Cantabria. / Sane

Se enfrenta a una condena de seis años y medio de cárcel por exhibición de pornografía infantil y abuso sexual continuado

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EFE .Santander

El acusado de un delito de exhibición de pornografía infantil y otro de abuso sexual continuado a la hija de su pareja, de trece años, ha reconocido que en una ocasión dio un masaje a la niña, que se encontraba desnuda y bocabajo, pero ha subrayado que fue ella quien se lo pidió.

«Sí le dije que abriera las piernas, pero no para tocarle la vagina. Nunca le he tocado la vagina», ha destacado el acusado a preguntas del fiscal insistiendo en que fue la niña la que le pidió el masaje y en que nunca había realizado tocamientos a la hija de su pareja con la que llevaba conviviendo seis años en el momento de los hechos.

Además, el acusado ha explicado, durante el juicio que se ha celebrado hoy en la Audiencia de Cantabria, que los vídeos que mostró a la joven, por los que se le acusa de exhibición de pornografía infantil, eran «instructivos» y «para nada contenían escenas de sexo explícito».

«Son vídeos de educación y prevención», ha señalado, apuntando que se los mostró porque la niña le había transmitido que «tenía curiosidades sobre temas sexuales».

Al respecto, ha relatado que, en el garaje de su casa, le mostró los vídeos en los que se informaba de asuntos como el modo de poner un preservativo o nociones sobre introducción a las relaciones sexuales. Además, para ilustrar esa información ha aceptado que le enseñó a poner un preservativo valiéndose de un vibrador de la madre de la niña.

También ha explicado que se avino a hablar con la niña porque la madre le pidió que lo hiciera y porque consideró que era «una forma de acercamiento entre ella y yo». «Me alegró que en un tema tan importante confiara en mi», ha añadido.

Asimismo, ha precisado que se interesó aún más en el asunto cuando la niña le confesó que con su novio «había tenido masturbación y felación en un lugar insalubre total, en un sofá viejo al lado del río«.

El acusado ha reconocido que entre la niña y él «no había feeling», pero sí una «buena convivencia». Y ha considerado que el motivo por el que no mantenía una buena relación con la menor es que «ella no quería que me casara con su madre», como así se lo había reconocido cuando «se echó a llorar» el día antes de la boda.

Preguntado por la posible motivación de la niña para acusarle, ha opinado que quizá haya sido «porque no me ha querido y no quería que estuviera con su madre, por quitarme del medio«.

Por su parte, la madre de la menor ha relatado que aunque la niña y su padrastro «se llevaban mal», le pidió que se acercara a ella porque «quería saber qué le preocupaba» y a ella no se lo contaba.

Y ha hecho hincapié en que desconocía lo que estaba pasando. «Me enteré de todo cuando fuimos a la Guardia Civil», ha explicado la madre aludiendo al momento en el que acudió a poner la denuncia después de que la joven relatara lo ocurrido a su tutora, lo que dio lugar a que luego el jefe de estudios denunciara los hechos al Instituto Armado.

«Entonces nos fuimos de casa a vivir con mi madre», ha añadido la madre, quien aunque ha reconocido que la niña había sido expedientada en el colegio por fumar marihuana - que dijo haber sustraído a su padrastro- «tenía carácter pero no tenía problemas anteriores».

A preguntas de la defensa, ha añadido que no cree que la niña quisiera romper la relación que mantenía la madre con el acusado «y menos de esa manera».

Tras el testimonio de la víctima, que se ha desarrollado por videoconferencia y a puerta cerrada; ha testificado la tutora de la niña, que fue a quien se abrió la niña relatando que su padrastro «no paraba de seguirla y la estaba agobiando».

«Me ha puesto un vídeo y estaba empalmado», recuerda la tutora que le dijo la niña, como también le contó que le había dado un masaje con tocamientos de zonas íntimas. «Estaba nerviosa y agobiada y se sentía culpable», ha resumido la tutora.

Para esta docente, la niña es «una chica muy madura, inteligente y sensible y su discurso parecía coherente». Y ha opinado que, al relatar lo ocurrido, a la niña «le parecía menos grave lo que había pasado que las consecuencias que podía tener para su madre».

El jefe de estudios, que fue quien dio la voz de alarma ante la Guardia Civil y los servicios sociales, ha señalado que la niña, «aunque no era buena estudiante, tampoco era una alumna problemática».

Finalmente los peritos de los servicios sociales han considerado que el relato de lo ocurrido que les hizo la niña -en el que no se habla de tocamientos durante el masaje- tenía una «estructura lógica y una narración en general coherente».

El fiscal considera que el acusado es culpable de un delito de exhibición de pornografía infantil y otro continuado de abusos sexuales, por lo que solicita una condena de seis años y medio de prisión, así como la prohibición de aproximación y comunicación con la menor durante diez años, y una indemnización de 3.000 euros por daños morales.

Esta petición de condena lleva aparejada la inhabilitación especial para profesión u oficio que suponga contacto con menores durante un periodo de cuatro años tras la pena de prisión, así como una medida de libertad vigilada de cinco años tras su puesta en libertad.

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