El acusado de abusar de una menor de 13 años, que acudía a cuidar de su mujer, niega los hechos

El acusado de abusar de una menor de 13 años, que acudía a cuidar de su mujer, niega los hechos

La víctima, que ha declarado a puerta cerrada, ha ratificado su versión, que los peritos consideran «creíble y coherente»

DM .
DM .Santander

El acusado de abusar sexualmente de una menor de 13 años que acudía a su casa para hacer compañía a su mujer, que estaba enferma, ha negado los hechos, mientras que la víctima, a puerta cerrada, ha ratificado su declaración que los peritos consideran «creíble» y «coherente».

El Ministerio Fiscal, una vez escuchados los testimonios, ha mantenido su petición de 12 años de cárcel por un delito de abuso sexual continuado, aunque ha planteado como alternativa que la pena de prisión sea de seis años, al considerar que no se ha aportado «prueba sólida» de que haya habido penetración, más allá del testimonio de la víctima.

En el juicio que se ha celebrado este miércoles en la Audiencia de Cantabria, el acusado, a preguntas del fiscal, ha declarado que «no es cierto» que diera masajes a la niña, ni que le tocara los pechos o la vagina. Y también ha subrayado que «nunca» se masturbó delante de la menor, como ella ha denunciado.

Ha relatado que la niña acudía a su casa para cuidar a su mujer y «en ocasiones se quedaba a dormir». Además, ha apuntado que en una ocasión llamó a la madre de la menor para aconsejarla que la llevara al médico «porque algo la pasaba, ya que se quejaba de picores en la zona vaginal», que luego se confirmó que se debían a que tenía hongos, como ha reconocido la madre.

Además, ha señalado que por entonces «mantenía una relación» con la madre de la niña, pero la mujer lo ha negado afirmando que «solo fue un tonteo» que no pasó de ahí. También ha declarado el acusado que fue la niña la que le pidió ir a quedarse en su casa porque «no aguantaba a su madre ni a su pareja».

Por su parte, la madre de la niña ha reconocido que «alguna vez» ella y sus hijos se quedaron a dormir en casa del acusado y que luego empezó a ir sola la niña porque «quería mucho a esa mujer» (la esposa enferma del acusado).

Pero, ha añadido que llegó un momento en el que la menor «cambió de actitud, se volvió nerviosa y ya no quería ir». Posteriormente, ante la insistencia del acusado, que pedía que volviera porque la mujer «la echaba de menos», la niña acepto volver pero «solo por ella», según ha subrayado su madre.

En cuanto a cómo tuvo conocimiento de lo que estaba pasando, ha explicado que la niña, en un primer momento contó que había sido asaltada en la calle y que «cuando despertó tenía sangre en la bragas». Y que fue cuando acudieron a denunciar los hechos cuando relató lo que le estaba ocurriendo en casa del acusado.

Las forenses han señalado que cuando examinaron a la joven no encontraron lesiones físicas evidenciales y la niña relató que había sido objeto de tocamientos «con dedos y pene» en la zona genital, «sin penetración». Un relato que las forenses consideran «coherente» y en el que la niña «tendía a omitir, más que a exagerar y suavizar».

Tras la declaración de la menor, a puerta de cerrada, ha testificado su tía, que también acudía por las mañanas a trabajar en casa del acusado, con quien ha reconocido que mantenía una relación de amistad, mientras que con su hermana (la madre de la menor) no tiene relación.

En su opinión, la acusación de la menor se debe, en primer lugar a que «la niña cogió hongos» y, también, a que: «todo lo que diga mi sobrina es por mi hermana, que le come la cabeza».

También el hijo del acusado ha opinado que el motivo por el que la niña haya hecho esas acusaciones es: «por despecho de la madre hacia mi padre, que fue quien decidió cortar la relación que mantenía con ella«.

«Mi padre se portaba con ella como un padre», ha enfatizado el joven, que ha hecho hincapié en que «jamás» vio un «mal gesto» hacia la niña. Y ha afirmado que si hubiera ocurrido algo él «lo tenía que haber visto».

Por su parte, la psicóloga y la trabajadora social que trataron con la niña han considerado que su testimonio es «creíble» y tiene una «estructura lógica, coherente y consistente», apreciándose «cierta pena por el aprecio y cariño que tenía a la mujer a la que acompañaba» (ya fallecida).

En sus conclusiones, la Fiscalía considera que la declaración de la niña tiene una «base estructural extraordinaria» y que no hay motivación para «querer inventarse» las acusaciones. Y ha opinado que para que pudiera engañar al equipo psicosocial tenía que haber sido «entrenada» por la madre, posibilidad que ha rechazado.

Para el fiscal, «ha quedado probado el delito», no así para la defensa que considera que «no hay pruebas suficientes» para dictar una sentencia «tan desproporcionada» como la que pide la Fiscalía (12 años) o la acusación particular (15 años).

También ha criticado que se pida una indemnización de 20.000 euros por daños morales cuando la madre y la niña dice que que están siendo tratadas por un psicólogo y, «dónde está ese psicólogo para que explique es lo que ha pasado». «No hay nada que acredite un trauma» ha subrayado el letrado

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