El acusado de apuñalar a otro hombre en Castro Urdiales pide perdón y dice que se le «fue la pinza»

El acusado, esta mañana en el juicio celebrado en la Audiencia de Cantabria./Antonio 'Sane'
El acusado, esta mañana en el juicio celebrado en la Audiencia de Cantabria. / Antonio 'Sane'

El agresor, que había sido amigo y compañero de trabajo de la víctima, se enfrenta a una pena de 15 años de cárcel por intento de homicidio, lesiones y allanamiento

EFESantander

El acusado de apuñalar a un hombre el 10 de mayo de 2016 en Castro Urdiales ha pedido perdón por unos hechos que reconoce en parte, pero que no recuerda, y que achaca a que se le «fue la pinza» por el alcohol, las drogas y los medicamentos para un trastorno psicológico que había tomado ese día.

En el juicio, celebrado en la Audiencia de Cantabria, los forenses han reconocido que este hombre padece un trastorno adaptativo y de personalidad, que puede afectar de forma «leve» a su imputabilidad, pero han recordado que en el informe médico que se le hizo al día siguiente no se apreció una 'sobreingesta' de medicamentos.

El agredido, que había tenido una estrecha amistad con el acusado, ambos cubanos, ha declarado que su ex amigo le había amenazado con matarle al considerarle responsable de su divorcio por haber mantenido una relación con su mujer, lo que ha recalcado que es «mentira». «Me dijo que me iba a hacer 'tiritas' -expresión cubana que significa matar-», ha explicado este hombre que le dijo el acusado en «varias ocasiones».

El acusado se enfrenta a una petición de pena de la Fiscalía de 15 años de cárcel por intento de homicidio, lesiones y allanamiento, por haber apuñalado al que también había sido su compañero de trabajo en la puerta de la casa de éste y haberle seguido, después, al interior de la vivienda, donde se enfrentó además con el hermano, al que provocó lesiones de arma blanca.

La versión del acusado

Al inicio de su declaración, el acusado se ha reconocido culpable, aunque ha asegurado que los hechos «no son conforme» a como se han relatado y ha añadido que no recuerda lo que pasó.

Según ha asegurado, solo recuerda que llegó al edificio donde vive el agredido, y donde él estuvo viviendo un tiempo, para recoger la correspondencia que seguía recibiendo allí, y que luego no se acuerda de nada más hasta el día siguiente cuando un amigo le llevó a Santander, donde fue atendido en el Hospital Valdecilla.

Ha relatado que se le trasladó al hospital en ambulancia desde la calle Vargas porque se encontraba «mal» por los efectos del alcohol, el 'blister' entero de antidepresivos que se había tomado y de los dos «porros» que había fumado la tarde del día anterior, antes de que ocurriesen los hechos, que tuvieron lugar cerca de la medianoche.

«Me puse a tomar cervezas y se me fue la pinza», ha alegado el acusado, que al principio de su declaración se ha mostrado «muy arrepentido del daño causado». «Lo siento mucho y pido que me perdonen. No era consciente», ha apostillado este hombre, que ha declarado medicado.

Los forenses ha precisado que el agredido sufrió dos heridas superficiales, una más profunda, sin que corriera peligro su vida, y han asegurado que, aunque el acusado sufre un trastorno psicológico, éste solo puede afectar de forma «leve» a su facultades volitivas porque «sabe lo que hace y cuándo ocurre».

De hecho, han indicado que cuando se entrevistaron con él les hizo un relato «estructurado y bastante lógico y claro» de lo que ocurrió ese día y les explicó que tenía el cuchillo «para suicidarse», aunque les añadió que «oía cosas malas» como «suicídale o mátale», han detallado.

Después, el agredido ha asegurado que el acusado fue a su casa a hacer «el mayor daño posible», porque tenía a toda su familia «entre ceja y ceja», y ha señalado que se salvó de que las cuchilladas fueran más graves porque llevaba una chamarra que le «protegía». «Toma hijo de puta», ha relatado que le dijo el acusado mientras le atacaba con el cuchillo.

Su hermano, al igual que otros miembros de esta familia presentes en la vivienda cuando ocurrieron los hechos, ha asegurado que el acusado no olía a alcohol, sino que estaba «normal», mientras que la hija ha recordado que, cuando se cruzó con él en las escaleras en el momento que huía después del apuñalamiento le dijo: «se la tenía que cobrar a tu padre».

El Ministerio Fiscal ha mantenido su petición de pena para el acusado que incluye 10 años de libertad vigilada, así como 27 de alejamiento del hombre que pretendía matar y 15 de su hermano, y una indemnización de más de 17.500 para estos dos hombres por las lesiones, secuelas y el perjuicio estético que sufrieron.

 

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