«En dos años, no habrá hepatitis C»

Javier Crespo, en el centro, conversa con expertos nacionales de Patología Digestivo, que se reúnen estos días en el Palacio de Exposiciones./Roberto Ruiz
Javier Crespo, en el centro, conversa con expertos nacionales de Patología Digestivo, que se reúnen estos días en el Palacio de Exposiciones. / Roberto Ruiz

El objetivo actual de los expertos es erradicar la infección en personas que no saben que están contagiadas, recordaron en el Congreso Nacional de Patología Digestiva | Cantabria es pionera en realizar test para detectar la enfermedad en centros de salud

Ángela Casado
ÁNGELA CASADOSantander

El fin de la hepatitis C en España está más cerca de lo que parece. Así lo defendió ayer el coordinador de la Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Víricas, Javier García, que participó en una mesa redonda sobre el tema junto a otros profesionales sanitarios. Según su estimación, «en dos o tres años, estará erradicada en el país, a excepción de casos marginales», que corresponden a personas que están fuera del circuito sanitario y, por tanto, son más difíciles de detectar; así como a aquellos que ni siquiera saben que están contagiados. La conferencia se enmarca dentro del congreso nacional de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), que reúne desde el jueves hasta hoy a un millar de expertos en el Palacio de Exposiciones de Santander.

El objetivo está ahora puesto en localizar a aquellas personas que desconocen que tienen el virus. Realizar el test que lo confirma es cada vez más fácil. Y Cantabria es pionera en la puesta en marcha de un cribado poblacional. «Todavía no tenemos resultados porque lleva poco tiempo en marcha, pero es el primer programa de estas características a nivel mundial», aseguraba Javier Crespo, jefe de Digestivo de Valdecilla y presidente de la SEPD. De hecho, desde mayo la prueba ya está disponible en los centros de salud.

La eliminación de la hepatitis C contempla dos dimensiones: la macroeliminación y la microeliminación. La primera se refiere a la puesta en marcha de políticas nacionales y la segunda a las medidas específicas que pueda tener cada comunidad autónoma, teniendo en cuenta sus particularidades. «Hay 130.000 pacientes que ya están siendo tratados en España, la mitad de los que se estima que hay en total», apuntó García. «El abordaje a la hepatitis C ha sido una historia de éxito en este país. En España, comunicamos mal lo que hacemos bien». La prevalencia actual es muy baja y se sitúa entre el 0,3% y el 0,2%, siendo entre los 45 y los 55 años el rango de edad donde más se concentra.

No todas las opiniones eran tan optimistas como la de García. El doctor del Hospital Universitario Puerta de Hierro (Madrid) José Luis Calleja consideró que «la situación es algo peor en los últimos años» porque el escenario político del país, con elecciones sucesivas que no terminan de estabilizarse, paralizan la puesta en marcha de algunos programas. «Los datos son iguales que hace dos años, no están mejorando. Eso sí, la prevalencia en menores de 35 años es inexistente». Calleja puso el foco en la necesidad de tratar a aquellas personas que todavía no saben que padecen la enfermedad. Para ello, apuesta por que se dé «una recomendación general» a toda la población española que no dependa de las comunidades autónomas. «No puede ser que en la prisión de El Dueso estén todos tratados y en otras cárceles no se haga nada», dijo.

A pesar de que se realizan estudios muy exhaustivos sobre la enfermedad, con muestras que incluyen decenas de miles de personas, al haber un porcentaje de población infectada que lo desconoce y no figura en los ensayos, la información no es exacta. «Hay que procurar que los que no saben que tienen hepatitis C lo sepan, uniendo la macroeliminación y la microeliminación». Calleja subrayó que cada profesional sabe lo que ocurre en torno al hospital en el que ejerce y eso es determinante para tomar medidas. «Si hay más o menos inmigración, si hay cerca algún centro de rehabilitación para personas dependientes de la droga...». «El cribado es muy barato y la enfermedad muy grave, hay que fomentarlo y poder terminar con enfermedades derivadas de la hepatitis, como la cirrosis y el cáncer de hígado», apuntó el médico del Hospital Universitario Vall d'Hebron (Barcelona) Rafael Esteban, que moderó el encuentro. «Debe utilizarse un mensaje fácil para que todas las personas en riesgo realicen el test. Quien tenga más de 45 años deben hacerlo. Cuesta menos de un euro».