La banda asturiana dedicada a la extorsión durante 40 años también actuó en Cantabria

Imágenes del zulo/EFE
Imágenes del zulo / EFE

El grupo se dedicaba a cometer secuestros, extorsiones, tentativas de homicidio y estafas

DM .
DM .Santander

La Policía Nacional ha identificado al responsable y a otros presuntos miembros de una organización criminal asturiana dedicada a cometer secuestros, extorsiones, tentativas de homicidio y estafas que operó en Asturias, Madrid y Cantabria entre los años 1974 y 2017.

En una rueda de prensa para dar más detalles de una operación que se dio a conocer el pasado viernes, responsables policiales han explicado que la organización criminal que operó bajo la autodenominación ETA-Asturcón no tenía conexiones con el terrorismo.

El hallazgo de un zulo en perfecto estado en las inmediaciones del Monte Naranco, en Oviedo, el pasado mes de octubre, llevó a los agentes a retomar esta investigación que se bautizó como «Operación Ermita» por su proximidad a los monumentos prerrománicos.

En su interior hallaron una garrafa de aceite de automoción que ocultaba una pistola, grilletes, unas cuerdas, una capucha, un cuchillo y cartuchos, y en unas construcciones próximas se encontraron sustancias explosivas en perfecto estado de conservación, que confirmaría que el grupo seguía en activo hasta 2017.

Estos hechos se relacionaron con el hallazgo tres años antes de cinco contenedores con pólvora en unas chabolas próximas al zulo ubicadas en una finca a la que los miembros de la banda acudían con asiduidad, pero sin residir allí, ya que cambiaban de domicilio con frecuencia para evitar pagar el alquiler y sus obligaciones tributarias.

La Policía considera que debido al tiempo transcurrido los delitos ahora esclarecidos han quedado prescritos y aunque ha sido detenida una mujer por su pertenencia al grupo criminal posteriormente ha quedado en libertad.

A esta mujer se le atribuyen las llamadas telefónicas que realizaba a las víctimas para las extorsiones e incluso se le relaciona con el envío de paquetes con el nombre de ETA-Asturcón para «amedrentarlas» ya que en la década de los años 80 era uno de los más cruentos, pese a que se trataba de delincuencia común.

No obstante, la prescripción de esos delitos imputados no impedirá que continúen adelante las investigaciones para tratar de esclarecer por completo la actuación de esta organización, cuyo cabecilla falleció en 2012.

La Policía ha investigado también los movimientos de una persona que creen que puede estar vinculada con este grupo, pero finalmente no ha sido detenida.

Los investigadores encontraron dificultades para hablar con víctimas y testigos, dado que la mayoría de los hechos delictivos con los que se les relaciona ocurrieron en la década de los años ochenta y noventa del pasado siglo.

El zulo, que estaba oculto por unas colmenas, se reconstruyó en 2004 y se encontraba en perfecto estado ya que disponía de un sistema de ventilación, insonorización e impermeabilización muy bueno, de forma que los propios investigadores hicieron pruebas desde el exterior «gritando con todas sus fuerzas» y el sonido llegaba muy atenuado al interior.

Las pesquisas policiales han permitido demostrar que el grupo criminal estaba integrado por «al menos tres personas y posiblemente también el cuarto investigado», según la Policía que sostiene que tenían una posición económica «desahogada» y estaban bien relacionados «socialmente».

Los responsables policiales han explicado, en rueda de prensa, que esa buena posición social les permitió acceder a médicos y a una escritora asturiana a los que intentaron extorsionar, si bien no han adelantado más detalles.

La documentación interceptada en las inmediaciones del zulo han llevado a los investigadores a calcular que el beneficio anual obtenido por este grupo delictivo pudo alcanzar «entre 1,5 y 3 millones de las antiguas pesetas», entre los años 1973 y 1983.

A la Policía le consta el intento de secuestro de un industrial, propietario de Almacenes Uría en Oviedo, en el año 1979, al que posteriormente quemaron su negocio, el secuestro del hijo de un industrial en 1995 y la tentativa de homicidio a un jefe de servicio del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), al que le dispararon dos tiros en la cadera.

La investigación ha recopilado además pruebas de reiterados impagos y ocupaciones fraudulentas de inmuebles, así como de la creación de una red de agentes comerciales encargados de las suscripciones de pólizas en nombre de una sociedad.

Según la Policía, esta sociedad fue fundada por el responsable de la organización para cometer una estafa masiva mediante falsedades documentales e irregularidades fiscales, a una multitud indeterminada de clientes en distintos puntos de España.

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