Chapuzón en El Camello para recibir el año

Un grupo de cántabros recibe el Año Nuevo con un baño en la playa de El Camello, con el agua a trece grados de temperatura./María Gil Lastra
Un grupo de cántabros recibe el Año Nuevo con un baño en la playa de El Camello, con el agua a trece grados de temperatura. / María Gil Lastra

Una treintena de miembros de la Asociación Deportiva de Palas Cántabras El Camello recibió 2019 con un baño en el mar después de jugar

C. DE LA P. SANTANDER.

Deporte y baño en el mar, la mejor forma de recibir el Año Nuevo. Así lo creen los miembros de la Asociación Deportiva de Palas Cántabras El Camello, que, de nuevo, este año, como cada 1 de enero, han vuelto a desafiar las bajas temperaturas del agua del Cantábrico para dar la bienvenida a 2019. «Entras, te tiras dos veces y para fuera rápidamente a cambiarse porque el frío te traspasa. El agua está helada», dice María José Huerga, partícipe en este ritual, que constituye una tradición para los palistas de la asociación. Y es que la sensación térmica que experimenta el cuerpo al entrar en el mar es muy inferior a los 13 grados de la temperatura que registraba el agua ayer. Previamente han calentado motores con una o varias partidas de palas, ese deporte seña de identidad de las playas de Cantabria, creado en La Magdalena en 1928.

La asociación se constituyó hace 24 años y desde entonces es costumbre recibir el año con un baño en El Camello ataviado con algún motivo navideño. «No es que bajemos expresamente para bañarnos, pero en Año Nuevo después de echar las partidas nos damos un chapuzón en familia y con amigos. Se ha convertido en el gesto tradicional del 1 de enero», recuerda Huerga. Y no fueron los únicos que se dieron un 'col' bien frío. También los miembros de una familia se apuntaron al plan matutino. Para enfrentarse a los 13 grados del mar, no se protegen con neoprenos. «Entramos en bañador, a pelo. Yo me pongo un gorro en la cabeza porque así parece que el agua está menos fría», señala la palista. Algunos más atrevidos acuden ataviados con gorros de Papá Noel, pero todos se enfundan una gran sonrisa al inicio del baño.

Ayer, en la playa de El Camello celebraron «cinco partidas, algunas de tres jugadores y otras de dos, y después de cada una de ellas los participantes se dieron un baño». En total, Huerga calcula que participaron en este baño iniciático una treintena de personas, casi todas ellas habituales en este escenario durante los fines de semana.

Dos de los atrevidos inmortalizan con una foto el momento tras salir del mar. / María Gil Lastra

Una vez dentro, no se trata de demostrar que además de palistas son 'quijotes'; basta un chapuzón para saludar el año 2019 y cumplir con la tradición. Ya en el exterior, los diez grados de temperatura obligaron a los bañistas a vestirse de inmediato. El colectivo sigue otro ritual para recibir las fiestas navideñas. «El día 22 nos reunimos los socios en la playa. Cada uno lleva algo de comer y beber y charlamos y celebramos las fiestas en hermandad», explica Huerga.

Los miembros de la Asociación Deportiva La Caracola también tienen costumbre de recibir el Año Nuevo con un chapuzón después de jugar. Las palas cántabras forman parte de la banda sonora de las playas de la región no sólo en verano. En invierno su 'repalatear' inequívoco sigue presente en los arenales de El Camello o La Concha.