Delegación del Gobierno estima que la A-67 no se podrá reabrir al menos hasta el jueves

La A-67 está colapsada. / Luis Palomeque

El hundimiento de un carril en la autovía, a la altura de Barreda, ha obligado al corte total de la vía | La DGT está desviando la circulación por Requejada | En la carretera nacional también hay ocho kilómetros de retenciones

ANA DEL CASTILLO y DANIEL MARTÍNEZSantander

La Delegación del Gobierno en Cantabria estima que la A-67 no podrá reabrirse al menos hasta el jueves. Los técnicos de Fomento quieren asegurar el terreno y dar prioridad a la seguridad de la población y los trabajadores. Por eso creen que no se puede abrir hoy la vía al paso de vehículos y mañana, miércoles, será también «casi imposible». Los trabajos de emergencia consistirán en la reconstrucción de la plataforma de la autovía desde su base hasta la capa de rodadura.

El corte de la A-67 desde la pasada madrugada se debe al hundimiento de la calzada al llegar a la altura del punto kilométrico 185, encima de Barreda, donde se estaban realizando obras en la A-67 y la A-8 para ampliar los carriles de entrada a Torrelavega. Por eso, el desprendimiento ha obligado a hacer un corte total de la carretera. La obra estaba centrada en la construcción de un muro de tierra armada y hormigón que, con la tormenta de la pasada noche y la entrada de agua, se ha desprendido. «Ha llovido mucho y una parte del talud de tierra se ha ido abajo», explican responsables de la obra.

Mientras, los conductores que han circulado -y lo siguen haciendo- por la A-67 en dirección a Palencia se han encontrado retenciones kilométricas que les llevan a estar incluso dos horas esperando para poder continuar con la marcha. El paso por las carreteras del Besaya está completamente atascado. La A-67, con cuatro kilómetros de retenciones (hasta seis esta mañana), la N-611, con once, desde Barreda a Polanco, y la CA-232, desde Requejada hasta Mogro. «Llevo hora y media retenida en la autovía. No sé qué ha pasado. Es un caos», decía esta mañana una de las conductoras atrapadas.

El hundimiento del carril se ha producido cerca de las cinco de la madrugada, lo que ha obligado a cortar el tráfico hacia Torrelavega en la Autovía del Cantábrico por «precaución» y a desviar a los vehículos por la carretera nacional N-611 -donde también se están produciendo retenciones desde el kilómetro 179,5 al 191- y la CA-330 desde el enlace de Polanco, única opción por el momento.

Luis Palomeque | DM

Durante toda la jornada se han producido condiciones «difíciles» para la circulación y las retenciones han oscilado entre los seis y los cuatro kilómetros, desde el punto 187 al 191 en Mogro. «Llevo una hora y media atascado. Ahora mismo estoy a la altura de Gornazo. Aquí nadie informa de nada. No sabemos qué ha pasado. Los conductores están saliendo de los vehículos y se preguntan qué ha podido ocurrir para que no nos movamos», señalaba esta mañana otro de los conductores atrapados. Es autónomo, tenía que estar a las nueve de la mañana en su puesto de trabajo, «y no he visto a nadie que informe de lo ocurrido. Si nos lo llegan a decir podríamos haber tomado otra vía», añade. Sin embargo, todas las vías están colapsadas y la circulación es lenta por cualquiera de las carreteras alternativas.

Otro conductor se pregunta por qué si el hundimiento se produjo a las cinco de la mañana no se evitó el atasco antes. «Si lo llegamos a saber no nos metemos en la boca del lobo», dice.

Mientras, los operarios comenzaron a primera hora de la mañana las obras para rehacer el carril, cuya grieta abarca 20 metros de carretera. Las máquina están trabajando moviendo la tierra desprendida en el barrio colonia La Palmera, en Barreda. Los responsables de la actuación no se atreven a fijar un plazo para la reapertura de los carriles -«porque no sabemos todavía cómo se hará la colocación de la escollera», explican- pero creen que mañana por la mañana podrá estar listo. «Probablemente en el transcurso de esta noche», añaden. Sin embargo, el concejal de Seguridad en el Ayuntamiento de Torrelavega, Pedro Noriega, cree que hasta mañana miércoles por la tarde no se podrá abrir el carril y en la tarde la Delegación del Gobierno ha aplazado esta fecha, al menos, hasta el jueves.

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Lo que toca ahora es «simplemente» reponer el talud para restablecer el tráfico en los dos carriles afectados.

La circulación de la A-67 con dirección a Santander se realiza con normalidad.

Ante este incidente en la A-67, el delegado del Gobierno en Cantabria, Eduardo Echevarría, insta a los conductores a evitar en la medida de lo posible dicha carretera para eludir las retenciones.

Igualmente, recomienda seguir las indicaciones de los agentes de Tráfico y prestar especial atención a las indicaciones de los paneles informativos para conocer el estado de la carretera.

La Unión de Guardias Civiles de Cantabria defiende el trabajo de los agentes en el corte de la A-67

Tras el suceso, la Unión de Guardias Civiles de Cantabria, «siendo conscientes que muchos usuarios de esta vía, ven como responsables» de la falta de información a la Guardia Civil, han querido aclarar lo siguiente:

1º.- Ni la Guardia Civil, ni los Guardias Civiles son responsables de la realización, ni del estado de la obra civil, como es el caso de la Autovía A67, cuya competencia recae en el Ministerio de Fomento.

2º.- Ni la Guardia Civil es responsable de la información del estado del tráfico, ni tiene canales de comunicación directos para este fin. En este caso, tanto la Dirección General de Tráfico, como el servicio 112 dependiente de la Consejería de Presidencia del Gobierno de Cantabria, tan activos informativamente en otros casos, son los encargados de mantener informada a la población, sobre este tipo de incidencias.

3º.- En Cantabria, no existen vías alternativas capaces de absorber, con fluidez, el flujo de tráfico que circula por la Autovia entre Santander y Torrelavega, sobre todo por las mañanas, lo que lógicamente produce atascos masivos en la carretera nacional 611.

4º.- La Guardia Civil en Cantabria, ha sufrido una disminución de plantilla desde el año 2008, equivalente a la perdida a nivel nacional, sin que hasta el presente año, se vea interés en ningún Gobierno en afrontar este grave problema, que afecta a la seguridad, a la atención del tráfico, y principalmente al trabajo diario de los guardias civiles, que con la misma profesionalidad, pero menos patrullas, más estrés y más esfuerzo personal, atienden a la ciudadanía, muchas veces teniendo que escuchar, sin ser responsables, sus quejas.

Desde Unión de Guardias Civiles-UnionGC en Cantabria, queremos visibilizar una vez más, la grave problemática de plantilla que tiene la Guardia Civil en General y especialmente la Guardia Civil de Tráfico del Sector de Cantabria, que aunque en este caso, mas patrullas no hubiera significado más fluidez del tráfico, quizás si hubiera significado mayor atención y tranquilidad de los usuarios de las carreteras afectadas.