Crece la violencia de hijos a padres y el acoso escolar en Cantabria

Crece la violencia de hijos a padres y el acoso escolar en Cantabria

El aumento se ha producido especialmente en los delitos leves, tanto patrimoniales como contra las personas

EP

Cantabria registró el año pasado un aumento de los delitos cometidos por menores, en especial los de violencia doméstica filoparental -de hijos a padres-, que se han más que duplicado, y también los de género, aunque en menor medida. Asimismo, se mantiene la tendencia al alza en los casos de acoso escolar.

La tendencia al alza de la delincuencia juvenil en Cantabria se constata en el «notable aumento» de las diligencias preliminares incoadas por la Fiscalía de Menores, que alcanzaron las 1.188 en 2017, casi un 20% más que en 2016, cuando se registraron 994, y la cifra más alta desde 2014 (en 2015 fueron 948).

El aumento se ha producido especialmente en los delitos leves, tanto patrimoniales como contra las personas, que pasan a duplicarse de 397 en 2016 a 827 en 2017.

Así lo constata la Fiscalía Superior de Cantabria en un informe, al que ha tenido acceso Europa Press, según el cual los delitos de violencia doméstica cometidos por menores se dispararon de 41 en 2016 a 93 en 2017, más del doble, mientras que los de violencia de género aumentaron de siete a 11.

La Fiscalía precisa que «no se puede establecer una causa única de incremento de este tipo de conductas delictivas ni tampoco un único perfil familiar y social« en el que las mismas se dan, aunque sí que es cierto que en bastantes de los casos se trata de familias en las que los Servicios Sociales están interviniendo desde años anteriores.

En la mayoría de los casos el problema de violencia doméstica ha aparecido «unido al consumo de sustancias toxicas y a un mayor o menor nivel de fracaso escolar«. Y en varios supuestos se ha tenido que optar por la salida inmediata del menor denunciado del domicilio familiar -bien por la vía de una medida cautelar de convivencia en grupo socioeducativo o bien mediante la apertura al mismo de un expediente de protección-.

En buena parte de los casos, los progenitores denunciantes han mostrado una «lógica resistencia» a declarar contra sus hijos menores en el juicio, y en la gran mayoría hubo sentencia condenatoria por conformidad del menor, tal y como recoge en su informe la Fiscalía de Menores.

Agresiones y abusos sexuales

La cifra más elevada sigue siendo la relativa a los delitos contra las personas, donde se encardinan los de violencia domestica y violencia de género. Las agresiones sexuales se reducen de 12 a 8, y los casos de abusos sexuales de 16 a 14 en 2017.

Para la Fiscalía, «lo más preocupante» en el caso de los delitos cometidos por menores contra la libertad sexual, es la «escasa edad» de los autores, la mayoría de ellos de 14 y 15 años; y que en ocasiones las víctimas tenían muy corta edad y con frecuencia eran del entorno familiar o social del agresor, aún cuando «no existe un parámetro común» a todos los casos.

Acoso escolar

Por otro lado, en 2017 se mantuvo la tendencia iniciada en 2015 de aumento de los delitos que se engloban bajo la denominación genérica de acoso escolar o bullying, que incluye acoso directo tanto físico como verbal, y a través de móviles, ordenadores y relacionados con redes sociales. Las denuncias presentadas ante la Fiscalía de Menores aumentaron por tercer año consecutivo, pasando de 28 en 2016 a 32 el año pasado.

Según los datos de la Consejería de Educación que la Fiscalía recoge en su informe, en el curso 2016-2017 se confirmaron nueve casos de acoso, lo que supone un notable incremento con respecto del curso 2015-2016, si bien «lo más significativo y preocupante» es el incremento de casos en Educación Primaria con 28 protocolos abiertos frente a 14, exactamente la mitad, en la ESO.

En el curso escolar 2017-2018, hasta diciembre de 2017, se ha confirmado en un solo caso la situación de acoso y como nota positiva, de los protocolos activados tan solo cinco se dieron en Primaria.

Robos

Por otro lado, la Fiscalía precisa que los delitos leves de lesiones, así como hurtos o daños de menor cuantía, se localizan principalmente en las zonas de ocio juvenil, no solo de Santander, sino con «preocupante incremento» en Torrelavega, disminuyendo frente a otros años los acontecidos en Castro Urdiales.

Es también destacable el aumento de robos con violencia e intimidación, que pasan de ocho en 2016 a 19 en 2017, focalizándose de nuevo los de mayor gravedad en la zona de Torrelavega y poblaciones próximas.

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