Educación redefinirá el proyecto del colegio Jesús Cancio para evitar su cierre

Educación redefinirá el proyecto del colegio Jesús Cancio para evitar su cierre
DM

La Consejería busca alternativas «atractivas» para el alumnado de un centro marcado por la baja matriculación y el alto absentismo

José María Gutiérrez
JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZSantander

La Consejería de Educación pondrá en marcha un programa educativo «innovador» en el colegio público Jesús Cancio, de Santander, para relanzar su desarrollo y evitar su cierre, opción que estuvo encima de la mesa, pero que se ha descartado por completo tras semanas de reuniones y búsqueda de soluciones. El propio consejero Francisco Fernández Mañanes indica que la Administración va a prestar «un especial apoyo» a este centro ubicado en el barrio de Cazoña para que «salve» una situación que califica de «extrema».

Así lo ponen de manifiesto sus datos de matrícula: este curso cuenta con sólo 49 alumnos, todos ellos de etnia gitana. Los ochos escolares de Infantil, de 3, 4 y 5 años, comparten un aula mixta; y los otros 41 de Primaria se distribuyen en tres clases dado su escaso número: en 1º sólo hay ocho niños matriculados; en 2º, apenas seis; en 3º el número baja a cinco; en 4º hay siete, al igual que en 6º; y en 5º, un total de ocho. El problema es evidente, a lo que hay que añadir un alto absentismo escolar.

Son por ejemplo menos alumnos de los que poseen, por separado, los tres colegios del entorno de la calle Alta -Los Viveros, Ramón Pelayo y Simón Cabarga- afectados por la fusión anunciada por Educación a principios de este mes y que conllevará, en la práctica, el cierre del Simón Cabarga una vez finalice el curso.

En el punto de mira

La viabilidad del Jesús Cancio lleva tiempo en el punto de mira y la amenaza de cierre se repite cada cierto tiempo en el entorno. A nadie le sorprende que, una vez más, este invierno se haya vuelto a reabrir el debate. Muchas de las razones esgrimidas para justificar la fusión de los tres centros citados y la clausura del Simón Cabarga -la dificultad para desarrollar un proyecto pedagógico ante la escasez de estudiantes, los efectos que provoca este hecho en la calidad de la enseñanza y en la motivación del alumnado y profesorado, las dificultades para la realización de determinadas tareas sobre todo grupales...- se dan también en el Jesús Cancio, pero las condiciones «son completamente» diferentes.

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Sobre todo por el tipo de escolares que acuden al centro, gitanos en su totalidad, que cuentan con unas necesidades de aprendizaje especiales. Por ello, la situación está en manos del departamento de Atención a la Diversidad de la Consejería, que trabaja en la búsqueda de un proyecto atractivo para los estudiantes que sirva de solución para el presente y el futuro.

«El objetivo es enganchar a los alumnos con actividades que les atraigan (como guitarra o flamenco por ejemplo, entre otras que se barajan) y a partir de ahí completar el resto del currículo. En definitiva, generar expectativas que reafirmen al alumnado y reducir el absentismo», explica Isabel Fernández, directora general de Innovación y Centros Educativos del Gobierno de Cantabria.

Análisis

Educación ha valorado el tipo de alumnado, la progresión reciente, la futura en función de los flujos naturales de estudiantes, el proyecto, las alternativas de centros cercanos... Y la decisión finalmente tomada, después de varias semanas de reuniones, ha sido la de redefinir el proyecto educativo del Jesús Cancio. «Lo fácil y cómodo sería cerrarlo, pero los gestores estamos para algo más que eso», señala Fernández, que descarta esta posibilidad que llegó incluso hasta el Pleno del Parlamento cántabro, donde la pasada semana la diputada de Podemos Verónica Ordóñez alertó de la posible clausura del colegio santanderino.

La directora general también descarta «llevar el problema a otro lado». Por ello, el traslado de los alumnos del Jesús Cancio a otros centros educativos cercanos como el Gerardo Diego (Cazoña) o el María Sanz de Sautuola (La Albericia), como va a ocurrir en la calle Alta, se ha descartado como solución en este caso. Por un lado porque tienen una mayor masificación de estudiantes, sobre todo el segundo, lo que obligaría a ampliar las líneas en muchos cursos ya que las aulas superarían las ratios permitidas en la actualidad -25 estudiantes por clase-, algo que no sucedía en la problemática anterior. El Gerardo Diego cuenta este año con 195 alumnos en 11 unidades (19 en el aula de dos años, 50 en Infantil y 112 en Primaria); y el María Sanz de Sautuola, 403 escolares repartidos en 20 unidades (18 en el aula de dos años, 106 en Infantil y 279 en Primaria). Y por otro lado, porque el problema específico del Cancio requiere de «soluciones concretas» que no se podrían abordar desde los otros colegios.

Ahora sólo falta definir el proyecto concreto, tarea para la que la Consejería se ha fijado en iniciativas que se han desarrollado con éxito en colegios de barrios deprimidos de otras comunidades autónomas, como el 'Guitarreando aprendemos' impulsado en Murcia y Andalucía y financiado por la Fundación Telefónica a través del proyecto 'Think Big'. Para este cometido, la Administración también contará con la colaboración de expertos en comunidades educativas especiales de la Universidad de Cantabria.

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