Amarga victoria de Juan Carlos García, que tendrá muy difícil la gobernabilidad

Juan Carlos García, actual alcalde de Bezana./
Juan Carlos García, actual alcalde de Bezana.

Con la entrada de Izquierda Unida y Ciudadanos, el Pleno de Santa Cruz de Bezana tendrá seis fuerzas y parece abocado a un pacto tripartito

ASER FALAGÁNSantander

Un voto muy repartido y una victoria bastante amarga para el actual alcalde, Juan Carlos García, que deberá pactar con más de una fuerza para seguir gobernando e incluso podría perder la alcaldía. Todo en un Ayuntamiento multicolor que contará con nada menos que seis fuerzas políticas para repartirse los 17 concejales que integran el Pleno de Santa Cruz de Bezana. Este es el resumen de unos resultados electorales que modifican significativamente el panorama del que se había convertido en feudo del Partido Popular y de García.

Pese a que la lista más votada ha sido una vez más la popular, sus 1.759 sufragios se traducirán en cinco concejales, una cantidad demasiado escasa para sus expectativas. Máxime si se compara con los nueve ediles cosechados en 2011, con lo que el equipo de gobierno acusa un gran desgaste y pierde casi la mitad de su representación. Ni siquiera un hipotético pacto con Ciudadanos, que ha obtenido dos representantes, le permitiría llegar a la mayoría absoluta.

«No esperaba un resultado tan malo»

juan carlos garcía (pp)

Juan Carlos García no ocultaba al final de la noche electoral su decepción por el resultado, que no dudó en catalogar de «muy malo». «Aunque ganemos, la gobernabilidad se complica mucho», se lamentaba el primer edil, que «no esperaba un resultado tan malo con todo lo que hemos hecho, pero ese es el criterio de la ciudadanía, hay que aceptarlo y ya está».A su juicio,«con tantos partidos y tantas diferencias, la situación es muy complicada para todos».

La otra gran conclusión es la difícil estabilidad en un municipio en el que salvo pacto entre los dos grandes partidos que por ahora no se ha producido en Cantabria, solo caben dos alternativas: un tripartito o un gobierno en minoría que al menos a día de hoy, aún con resaca de las elecciones, parece más que complicado.

Hasta ahora, Juan Carlos García había gobernado uno de los municipios del arco metropolitano de Santander con mayoría absoluta gracias a sus nueve ediles, mientras que su principal opositor, el PSOE, contaba con menos de la mitad (cuatro concejales).El Ayuntamiento lo completaban la Asociación de Vecinos Independientes (ADVI) de Milagros Bárcena y el PRC, con dos representantes cada uno.

EL PSOE, que crece en número de votos pero se mantiene en cuatro concejales, continúa como segundo grupo municipal, pero con posibilidades incluso de gobernar si es capaz de llegar a acuerdos con el PRC y una tercera fuerza. Los regionalistas cuentan tres actas, una más que hace cuatro años, tras haber crecido aproximadamente cinco puntos porcentuales.

El Pleno lo completará la Agrupación de Vecinos Independientes de Bezana, que mantiene sus dos concejales pese a haber caído otros tantos puntos en sufragios, y dos nuevas fuerzas: Ciudadanos, con dos ediles, y la coalición IU-Ganemos, una lista conjunta de izquierda, que ha conseguido entrar en el Ayuntamiento con un concejal.

Pactos

El propio Juan Carlos García considera que se presenta un panorama «muy complicado» para gobernar en minoría. «Parece muy difícil que el resto de grupos permitan que haya un alcalde que no tenga mayoría», reconocía el primer edil y cabeza de la lista más votada. Un pacto con Ciudadanos permitiría a los populares acercarse a la mayoría, pero incluso en ese caso las fuerzas de la oposición tendrían una clara mayoría en el Pleno, incluso tomadas de tres en tres. Pendiente de la evolución de PSOE, PRC e Izquierda Unida-Ganemos, la otra fuerza con la que García podría intentar un pacto de Gobierno sería ADVI, que esta vez puede resultar decisivo e incluso decidir el color del Ayuntamiento.

Tampoco un hipotético pacto con los regionalistas daría al PP estabilidad al frente del Consistorio, de modo que no se puede descartar tampoco una coalición de varios partidos que provoquen un cambio en un municipio donde el voto popular parecía consolidado.