«La estación continuará abierta mientras los clientes lo justifiquen»

«La estación continuará abierta mientras los clientes lo justifiquen»
Antonio 'Sane'

Alto Campoo recibe Semana Santa repleto de nieve en una temporada que ya supera los 100.000 visitantes

JOSÉ AHUMADA SANTANDER.

«Ya se ha empezado a ver gente de Madrid», contaba a principios de semana el director de Alto Campoo, Joan Antón Font. «La próxima tienen vacaciones en alguna otra comunidad. Tenemos a la gente dispuesta, nuestro cliente tiene ganas de esquiar y hay mucha nieve, así que en esta Semana Santa tan temprana esperamos que venga mucha gente».

La estación invernal ha recibido a su nuevo director con nieve: después de dos temporadas desastrosas, ésta, si no de récord, promete muy buenos resultados. De momento supera ya los 117 días de duración -113 abierta- y ha rebasado la barrera de los 100.000 visitantes, más que la suma del público de las dos anteriores.

LAS CIFRAS

113
días lleva abierta la estación esta temporada, que dio comienzo el 3 de diciembre.
100.000
visitantes había recibido Alto Campoo antes del inicio de la Semana Santa.
fue la campaña récord
la estación abrió 162 días y sumó 250.000 usuarios.

Las nevadas abundantes permitieron poner en marcha las instalaciones el 3 de diciembre. «También hemos tenido baches -reconoce Font-. A principios de enero tuvimos que mimar mucho las pistas porque había poca nieve. Después se ha ido sucediendo un frente detrás de otro». Ahora, a punto de finalizar marzo, mantiene todas las pistas abiertas y unos espesores de nieve de 1,60 a tres metros, que auguran una temporada larga. «Teóricamente, la gente deja de esquiar después de Semana Santa; en el Pirineo lo habitual es cerrar la semana siguiente. Nosotros vamos a estar en actividad siempre que tenga sentido, la estación continuará abierta mientras los clientes lo justifiquen, porque nieve hay».

Aún habrá que esperar al cierre de la campaña para hacer un balance que, de momento, es muy bueno. «Es evidente que hay muchísima nieve, llevamos más de 110 días abiertos, que está bien porque nos habíamos marcado un mínimo de cien, y estamos en 100.000 visitantes, unos números correctos para el tiempo que ha hecho. Al no ser buena la meteorología no ha permitido a la gente disfrutar de tanta nieve y no han subido tanto. Ahora estamos expectantes a ver qué pasa esta semana: si hace buen tiempo habrá mucha gente».

Año de récord

Repasando los resultados históricos de Alto Campoo se observa que la estación alterna años buenos con otros correctos y algunos otros pésimos. La temporada 2008/09 batió todos los récords: arrancó el 2 de noviembre y concluyó el 3 de mayo, con un total de 162 días abierta y una cifra de usuarios cercana al cuarto de millón. En ninguna de las tres campañas siguientes se alcanzaron los cien días de actividad y el número de visitantes también cayó en picado. Las nevadas ayudaron a remontar a la estación hasta llegar a los 100.000 esquiadores en las campañas 13/14 y 14/15, para hundirse después: en las dos últimas empezó a trabajar a mediados de enero, y se rondaron en cada una los 50.000 usuarios.

«Este primer año ha resultado muy interesante, muy ilustrativo para mí», explica el director de las instalaciones. «He visto cosas diferentes, extremos meteorológicos brutales: pasar del frío al calor, de nieve a lluvia y a mucha nieve. He visto que aquí, en Alto Campoo, se han de gestionar los extremos meteorológicos. También tengo que decir que un gestor de una estación sólo desea que haya nieve y poder contar con un equipo como el que tengo, así que mejor no podía estar».

Respecto a los cañones, que prácticamente ha estrenado, Joan Antón Font confiesa que, al verlos, le parecieron «una instalación de nieve artificial muy dimensionada». «Ahora entiendo por qué: nuestro enemigo principal es el viento, y hay que aprovechar las ventanas de frío para fabricar toda la nieve que se pueda. Por eso comprendí que tuviesen tanta potencia: por las inclemencias del tiempo y porque las horas buenas de fabricación son pocas».

«El reto de la estación -continúa- es organizarnos mejor, llevar una explotación más planificada. Con una meteorología tan extrema es imprescindible gestionar, porque se tiende a improvisar mucho. Hay que intentar planificarlo todo mejor para abarcar todos los escenarios posibles».

 

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