La Fundación Comillas tratará de reducir su déficit con la realización de congresos

El edificio de la antigua Universidad Pontificia, sede de la Fundación Comillas./Andrés Fernández
El edificio de la antigua Universidad Pontificia, sede de la Fundación Comillas. / Andrés Fernández

El pacto de presupuestos entre el bipartito y Ciudadanos incluye un cambio de uso en el edificio de la Universidad Pontificia, que ahora sólo puede dedicarse a actividades educativas

Daniel Martínez
DANIEL MARTÍNEZSantander

Las instalaciones de la Fundación Comillas podrían empezar en los próximos meses a acoger la celebración de congresos y eventos institucionales y de empresas. Esa es, al menos, la intención de los socios del bipartito que sustenta al Gobierno de Cantabria. Entre los puntos del acuerdo que han firmado el PRC y el PSOE con Ciudadanos para sacar adelante los Presupuestos de 2019 se encuentra una modificación puntual de la Ley de Patrimonio que permitiría esta opción. En estos momentos, el edificio de la Universidad Pontificia, en la que se imparten distintos cursos de español pero que se encuentra infrautilizada, sólo puede usarse para asuntos educativos.

«Ahora mismo está absolutamente limitada por unas enseñanzas en las que hay más profesores que alumnos», explica Rubén Gómez, portavoz de la formación naranja, quien defiende que esta es la mejor opción para paliar, en parte, las pérdidas económicas que arroja cada ejercicio la institución. Según sus cálculos, la Fundación Comillas cuesta anualmente a los cántabros entre cinco y seis millones de euros y el retorno es mínimo porque el proyecto de una universidad del castellano «no ha funcionado». «Queremos cambiar esa limitación, porque ahora mismo es un pozo sin fondo», añade. Para ello, además de modificar la Ley de Patrimonio, el patronato de la Fundación Comillas también debería tocar sus estatutos.

Existen unas veinte estancias que también podrían utilizarse para charlas y conferencias

Para los socialistas, este plan tiene mucho más valor que la mera amortización de las pérdidas económicas. «No sólo se busca un mayor rendimiento económico, también queremos que este espacio pueda tener un mayor uso público», defiende su portavoz parlamento, Víctor Casal. Además, añade que el cambio legal, además de permitir la realización de congresos, también abriría la puerta a la celebración de actividades culturales y museísticas como conferencias o exposiciones, algo de lo que se beneficiarían, en primer lugar, los vecinos de Comillas.

Vieja idea

No es la primera vez que se habla de este escenario. La propia Fundación Comillas, en el año 2012, ya editó un folleto informativo titulado 'Posibilidades infinitas', en la que ofertaba «un edificio elegante lleno de figuras vivas, personajes simbólicos o históricos que hacen de este lugar un marco incomparable para la organización de su evento o congreso».

Detallaba que existían alrededor de veinte estancias diferentes que podían utilizarse como salas de usos múltiples y definía a la Antigua Biblioteca como «un lugar polivalente, idóneo para inauguraciones y clausuras de congresos, cenas de gala y cócteles», y a la Escalera Principal como «un espacio magnífico para la presentación de un nuevo producto, un acto inaugural o la recepción del comité de honor». Entonces, la Sociedad de Activos Inmobiliarios Campus Comillas (Saicc), que gestiona los edificios y se encarga de la rehabilitación, puso trabas para avanzar en esta utilización.

Este mismo año, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) pidió a Cantabria, entre las muchas recomendaciones para reducir el déficit de sus empresas públicas, que diera pasos para reorientar el objeto funcional del Campus Comillas (Saicc) hacia el aspecto mercantil. En concreto, hablaba de nuevo del alquiler de las salas, pero también de destinarlo a actividades de hostelería y restauración. Incluso proponía la creación de un Parador Nacional. Ciudadanos no ve con malos ojos esta opción, pero precisa que eso va mucho más allá de lo que ha acordado con el bipartito. Es decir, que de momento esa posibilidad está descartada.

Tanto los socios del bipartito como el diputado naranja confirman que este cambio legal no abre la puerta a movimientos especulativos ni a desprenderse de las instalaciones. En su opinión, eso es lo que trató de hacer el Partido Popular cuando intentó vender parte de la finca, reservada inicialmente para las residencias del profesorado del fallido proyecto de Colegios del Mundo. El entonces presidente, Ignacio Diego, se llevó la oferta bajo el brazo incluso en su viaje institucional por México, pero volvió de vacío.

La alcaldesa de Comillas, Teresa Noceda (PRC), ve con buenos ojos las intenciones de los tres partidos que han firmado el acuerdo. «Es un lugar maravilloso para hacer congresos. Ahora se dan clases, pero es verdad que hay poco alumnado. Yo con tal de que tenga contenido y vaya el proyecto para adelante...», reconoce la regidora, quien antes de que el plan se convierta en realidad se apresura en invitar a los virtuales visitantes a conocer la villa.

 

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