El Gobierno duplica en un año las ayudas a cooperación que alcanzan 1,7 millones de euros

El Gobierno duplica en un año las ayudas a cooperación que alcanzan 1,7 millones de euros
DM

Las subvenciones se pueden solicitar desde este jueves para proyectos internacionales, educación para el desarrollo y ayuda humanitaria

Pilar Chato
PILAR CHATOSantander

Ha pasado mucho tiempo y mucha crisis desde los 6,4 millones de euros que tenía el programa de cooperación internacional al desarrollo en el año 2009. Desde entonces las partidas destinadas a esta materia empezaron a decrecer y hasta languidecer con apenas medio millón de euros en los ejercicios de 2014 y 2015. En 2016 se inicio una pequeña remontada hasta los 910.000 euros y el año pasado superó el millón de euros. En los presupuestos para 2018 se contemplan 2,3 millones de euros, de los que el Gobierno de Cantabria ha presentado hoy una primera convocatoria de ayudas por importe de 1,7 millones para proyectos de cooperación al desarrollo. Un área que, según presume el Ejecutivo, es la que mayor impulso recibe de su departamento en los presupuestos de 2018, con un incremento del 161,27%, «el mayor en los últimos 12 años».

Las ayudas se reparten en tres líneas estratégicas: cooperación internacional, que es la de mayor cuantía y está dotada con 1.425.000 euros; Educación para el desarrollo, por un importe de 210.000 euros, y ayuda humanitaria, que contará con 120.000 euros. El consejero de Educación, Francisco Fernández Mañanes, presentó ayer la convocatoria que han sido publicada en el Boletín Oficial de Cantabria. Las ayudas podrán solicitarse durante un plazo de 20 días hábiles que comienza hoy.

Al igual que el total del programa de Coooperación Internacional al Desarrollo, la convocatoria de ayudas ha sufrido años de sequía. Según datos de la propia Consejería, los casi 3 millones de 2012 no se ejecutaron, al igual que los 300.000 de 2013; los 105.000 de 2014 y los 145.000 de 2015.

Para Mañanes las cifras de este año son una expresión de la voluntad política del Ejecutivo regional: «hacer cooperación es uno de nuestros ejes de actuación» y demuestran el compromiso solidario de Cantabria.

Según ha explicado el consejero, el primer bloque de ayudas -las del cooperación internacional- persiguen satisfacer de forma directa necesidades fundamentales de las poblaciones desfavorecidas con objetivos a corto-medio plazo para contribuir al desarrollo humano y sostenible. Los países y ámbitos geográficos en los que se desarrollarán son Ecuador, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Bolivia, Colombia, Perú, República Dominicana, Cuba, Haití, África Subsahariana, la población Saharaui y los territorios palestinos.

Los ámbitos de actuación se refieren a soberanía alimentaria, educación, salud, abastecimiento y depuración de aguas; gobierno y sociedad civil, sectores productivos y apoyo a la sostenibilidad medioambiental y lucha contra el cambio climático.

Con el segundo bloque, Educación para el Desarrollo en Cantabria, se persigue contribuir a «la formación de sujetos políticos con conciencia crítica a través de acciones transformadoras y de concienciación con el fin de que puedan desarrollar estrategias alternativas justas, equitativas y solidarias». Se actuará en la sensibilización con acciones a corto plazo sobre problemas de desarrollo humano, la educación-formación, investigación sobre desarrollo humano y sostenible y los proyectos sobre incidencia política y movilización social.

La tercera de las órdenes publicadas, las subvenciones para intervenciones de acción humanitaria y de promoción y defensa de los Derechos Humanos, repartirá 120.000 euros. El objetivo de los proyectos que opten a estas ayudas serán paliar los daños de las poblaciones afectadas mediante intervenciones de prevención y preparación ante desastres, prevención de conflictos, reconstrucción social, atención psicosocial a víctimas de desastres, crisis humanitarias o supervisión del respeto a los Derechos Humanos. Deberán realizarse en países o regiones que se encuentran en situación de crisis humanitaria, ya sea de origen natural, tecnológico, político o social, o donde exista la necesidad de prevenir conflictos, y habrán de contribuir a la construcción de la paz y promover el respeto y la protección de los derechos fundamentales.

Mañanes ha destacado que los desequilibrios entre países y regiones, entre sociedades y dentro de sociedades, «son parte de los retos que sólo podemos afrontar conjuntamente».

El consejero ha apostado por rediseñar las bases de las sociedades, rescatando valores éticos y políticos democráticos como fundamentos del pacto social y de convivencia pacífica.