«Nunca había visto nada igual, los granizos eran como platos: redondos, planos y enormes»

David Vélez | Adolfo Cires

Los vecinos de Cabezón de Liébana han sido testigos esta semana de una granizada con piedras de hielo del tamaño de «pelotas de tenis»

ANA DEL CASTILLOSantander

Adolfo Cires, de 70 años, nunca había visto caer del cielo «platos». Se refiere a los granizos «redondos, gigantes y planos» que cogieron ayer y el pasado miércoles por sorpresa a los vecinos de Lamedo y Buyezo, en Cabezón de Liébana. «La vida dio que nos pescó en casa. Caían tan fuertes y eran tan grandes que me perforaron por tres sitios el canalón de PVC de la vivienda. A mi hermana y a un vecino les ocurrió lo mismo», explica Cires, que no dudó en sacar la cámara de fotos para inmortalizar «lo nunca visto».

Cantabria registró este jueves temperaturas más propias del Sur que del Norte. Pasó de un bochorno insoportable a lluvia, truenos y granizo en cuestión de minutos. «El tiempo está loco», dicen. Y es cierto, aunque últimamente se ajusta más a la lógica del cambio climático. No en este caso, «tormentas de verano ha habido siempre», señala José Luis Arteche, delegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorogía (Aemet) en Cantabria. Fue lo que denominan los expertos como tormenta eléctrica porque la lluvia vino acompañada de rayos. Exactamente hubo 783 descargas sobre Cantabria. Sobre todo por la zona de Liébana y el Alto Besaya.

Santiago Larín, vecino de Buyezo, se encontraba a cobijo cuando el cielo renegrido comenzó a escupir piedras de hielo: «Brillaba el sol y de pronto se nubló y empezaron a caer con fuerza granizos enormes. Unos operarios que estaban trabajando en un tejado tuvieron que bajar tapándose la cabeza y meterse en el coche», explica. David Veléz no estaba subido a un tejado pero sí a un tractor, en medio del campo atropando hierba para hacer pacas. Eran las cinco de la tarde cuando se puso a tronar. «Tuvimos que echar a correr porque algunos de los granizos eran como manzanas. Nunca había visto nada igual», explica. Es uno de los vecinos de Buyezo que ha terminado con el coche abollado por varios sitios: «Con tres golpes en el capó».

«Los granizos eran como naves espaciales pero a pequeña escala» david vélez carrera

Vélez, de 43 años, incluso tira de ciencia ficción para describir esos granizos que nunca antes se habían visto caer en Cabezón de Liébana: «Eran como una nave espacial pero a pequeña escala».

Huertos «destrozados»

El 112 registró seis llamadas ayer por la tarde -y ninguna el miércoles- a causa de la tormenta. Todas, según han explicado a este periódico, por balsas de agua en carreteras. Nada más. La peor parte se la han llevado las fincas y los huertos de Lamedo y Buyezo. Según el alcalde de Cabezón de Liébana, Jesús Fuente 'Chucho', varios vecinos le han dado cuenta de los destrozos en sus plantaciones. «Se estropeó toda la fruta, los tomates, las hortaliza... Es que los granizos eran como pelotas de tenis, cómo no lo iban a destrozar. Jamás habíamos visto cosa igual y cuando explotaban metían un ruido tremendo», cuenta.

Foto: Felipe Gutiérrez.

Felipe Gutiérrez es el autor de una de las fotos que más ha rodado por redes sociales y medios de comunicación desde ayer. Es vecino de Potes, pero se encontraba con dos amigos en Lamedo cuando descargó la tormenta. «Íbamos en coche y de pronto comenzaron a caer granizos impresionantes. Estábamos asustados y nos resguardamos debajo de un nogal para rebajar el impacto de las piedras de hielo sobre los cristales del coche», cuenta. Cuando escampó, tomó la instantánea.

La explicación

Los meteorólogos tienen una explicación climática para el tamaño de los granizos. La extraordinaria actividad de estos dos últimos días en Cabezón de Liébana se debe básicamente a las corrientes «verticales» de aire capaces de mantener suspendidos los trozos de hielo que hay en las nubes. Esas rachas fuertes de viento ascendentes no las dejan caer, así que se van cargando de más hielo hasta que el aire no es capaz de soportar el peso.

José Luis Arteche, de Aemet en Cantabria, pone un ejemplo claro para entenderlo: «Como un simulador de paracaidismo. El deportista tiende a descender, pero el aire impulsado desde abajo no se lo permite. Pues bien, si a ese señor le diéramos de comer hasta engordar acabaría cayendo».

«Las tormentas caen en un sitio determinado porque las nubes son de muchos kilómetros de altura y poca extensión horizontal» josé luis arteche | director aemet cantabria

Esas corrientes de desarrollo vertical se suman a nubes pequeñas, que no cubren grandes extensiones. Por eso, «las tormentas caen en un sitio determinado y no en otro porque las nubes son de muchos kilómetros de altura y poca extensión en lo horizontal», explica Arteche.

¿Más tormentas?

Según la Agencia de Meteorología en Cantabria esta tarde se despejan los cielos, pero -siempre hay uno- mañana sábado y hasta casi el martes los días irán con intervalos «nubosos, poco nubosos, nubosos». Eso sí, se espera que dure dos días de la semana que viene, después mejora el tiempo «sustancialmente» y llegarán días «veraniegos y despejados».

Aemet no descarta que se produzcan chubascos ocasionales con tormentas, más probables en Liébana.