La Guardia Civil investiga en Hoznayo un camión que transportaba gallinas en condiciones «deplorables»

La Guardia Civil investiga en Hoznayo un camión que transportaba gallinas en condiciones «deplorables»
D. Pedriza
Cantabria

Testigos de la escena intentaron encontrar sin éxito a primera hora al conductor del vehículo aparcado en la gasolinera Mirador de Arral | La Guardia Civil ya ha hablado con el transportista y le ha realizado pruebas de alcoholemia

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Gallinas corriendo entre los surtidores, escondidas al calor de los motores mientras los vehículos repostaban, investigando en torno a las papeleras o corriendo por el perímetro verde de la gasolinera. Así estaba esta mañana la estación de servicio de El Mirador del Arral, en Hoznayo. La berlanguiana imagen que generaba bromas entre los parroquianos que tomaban café y cargaban combustible, distaba de ser algo simpático.

A primera hora del día saltaban las alarmas al ver aparcado en la gasolinera un camión sin conductor a la vista y cargado de gallinas. Al comprobar la carga, la situación se puso aun peor: alrededor de ocho mil animales viajaban hacinados en jaulas. Diez pisos de pajareras de aspecto lamentable. Buena parte de las aves estaban ya muertas. Las que quedaban vivas, pisoteando los cuerpos del resto, asomaban la cabeza entre las rejas intentando escapar de unos recintos sobreexplotados y en pésimas condiciones. Alrededor de la caja del camión, huevos rotos y excrementos por doquier. Y esta imagen «vergonzosa e insalubre» fue la que se encontró Alejandra Serrano, que no dudó en fotografiar la escena y ponerse en contacto con el 112 y la protectora de animales Guapaguau.

Cuando el conductor, que hacía una ruta entre el País Vasco y Galicia, reapareció, Guardia Civil de Tráfico, Seprona, personal de la Consejería de Ganadería del Gobierno de Cantabria y la empresa Tragsa (una veintena de efectivos en total), se habían desplazado ya al lugar para tomar analizar la situación y tomar medidas.

Tras indicar al transportista que colocara el vehículo en la parte posterior de la estación de servicio, realizaron las pruebas reglamentarias de alcoholemia y documentación del camión. Las primeras fueron negativas. Las segundas, también. Esto es, el vehículo no contaba con la autorización reglamentaria para realizar ese tipo de transporte. De hecho, Agentes de la Agrupación de Tráfico, verificaron que tanto la cabeza tractora como el remolque carecían de ITV y de la hoja de registro de tacógrafo.

Alejandra Serrano

Los intentos por contactar con el propietario de la empresa de transporte, responsable último de la carga y sus condiciones, fueron infructuosos. No respondió a las sucesivas llamadas. Sentado en la cabina del camión, el conductor observaba las maniobras. En su caso, ha sido investigado por un presunto delito de maltrato animal y la Guardia Civil ha comprobado que carece de la titulación necesaria para manipular animales vivos. No quiso hacer declaraciones pero sí señaló con resignada ironía que la llegada a su destino «se retrasaría».

Mientras, los técnicos iban y venían trepando por los laterales de la caja, colocando bridas en las jaulas rotas para evitar que se abrieran de nuevo. «Esta se abre porque hay una gallina muerta empujando el cierre», indicaban. Fotografiaban el estado de las aves. «Tiene mala pinta», comentaban entre sí, esquivando los huevos que iban cayendo.

Entre tanto, un hombre se acercaba sujetando una gallina por las patas. Se había colado en la cafetería. Otra curioseaba delante del coche de la Guardia Civil y uno de los técnicos «pastoreaba» otras cinco con una vara de avellano, intentando alejarlas de la cercana A-8. «Es de verguenza, ya no solo se trata de tener sensibilidad con los animales, es que puede tener consecuencias para el consumo humano. Ni en el tercer mundo los transportan así», denunciaba María Briones, de la agrupación Guapaguau

El procedimiento reglamentario, que indica que en una situación como la expuesta los animales deben trasladarse al matadero más cercano, siguió su curso. El camión se trasladó al Centro de Sanidad Integral ubicado en Praves. Allí, para poder elaborar el informe preceptivo, se descargarán todas las jaulas para retirar los ejemplares muertos, analizar los enfermos y sacrificarlos. Las gallinas que queden vivas se devolverán a la empresa que deberá recogerlos en un vehículo acondicionado para llevar a cabo el transporte previsto, con destino Lugo.

«El bienestar animal en Cantabria es de vergüenza»

Desde la agrupación Guapuguau sí que hacen responsable al conductor del camión porque «ve la carga que lleva; no vale echar balones fuera». María Briones lamenta que este tipo de casos sea «muy habitual». «Ocurre casi a diario, no solo con gallinas, también con cerdos o terneros, pero la gente lo ve y mira para otro lado». El origen del problema está, a su juicio, en la industria cárnica «donde el trato hacia los animales es penoso». Pone como ejemplo las fábricas que surten de materia prima a las grandes superficies comerciales. «Hasta 3.000 'cerditos' son sacrificados cada día en una sola factoría. Podemos hacernos una idea de cuántos mueren en total en España».

Briones detalla incumplimientos de las normativas. Por ejemplo, los cerdos enviados al matadero, deberían estar «atontados» durante 2,5 minutos antes del sacrificio, pero según afirma «les dejan apenas un minuto y cuando les pasan al hervidero, porque a los humanos nos gusta la carne bien rosadita, aún están vivos». Como cómplices de esta situación señala a los veterinarios «que están bien untados de dinero». «Sanidad hace una revisión al año y ese día todo va divinamente, porque están avisados», critica, y pone el final de la cadena como causa: «Cuando compramos fiambre a un euro el paquete, ¿qué esperamos comer?»

El resultado de casos como el de Hoznayo depende de la gestión que realice cada comunidad autónoma. En el caso de Cantabria, recae en la Guardia Civil, que debe determinar el destino de los animales. «Por salubridad, lo más probable es que sean sacrificados», dice Briones.

En este sentido, recuerda que «el gobierno lleva mucho tiempo estancado con una Ley de Proteccion Animal que no se actualiza en el Parlamento». «El bienestar animal en Cantabria es de vergüenza -añade- Los ganaderos y la industria cárnica pintan mucho pero los ciudadanos debemos presionar y demostrar que queremos un mundo mejor»

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