Guardias civiles declaran que ETA pudo matar a sus familias en el cuartel de Comillas

Un guardia civil lleva en la mano dos de las granadas ya desactivadas./Miguel de las Cuevas
Un guardia civil lleva en la mano dos de las granadas ya desactivadas. / Miguel de las Cuevas

La Audiencia Nacional ha iniciado el juicio del terrorista Eneko Gogeaskoetxea, que ha negado su implicación en el atentado de 1997

EFE

Cinco guardias civiles han declarado hoy que ETA intentó atentar en 1997 contra el cuartel de la Guardia Civil de Comillas (Cantabria), donde vivían tres familias de estos agentes, hecho por el que está siendo juzgado el exjefe de la banda Eneko Gogeaskoetxea, que ha negado su implicación.

La Audiencia Nacional ha iniciado el juicio del terrorista, uno de los máximos dirigentes del aparato militar y logístico de ETA, que acumula una larga condena en prisión y que en este procedimiento está acusado del atentado frustrado contra la casa cuartel de Comillas previsto con un lanzagranadas programado para las cuatro de la madrugada del 20 de agosto de 1997, que falló.

El acusado, que se ha negado a contestar al fiscal y que solo lo ha hecho a su abogado, ha asegurado que no participó en la acción y que no formaba parte del comando Katu con el ya condenado por estos hechos, Kepa Arronategui.

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Ha explicado que en 1997 vivía en casa de sus padres en Francia y que, aunque en ocasiones iba al caserío de Kepa Arronategui, ya que son amigos de toda la vida, no tuvo allí a su disposición armas ni explosivos.

Eneko Gogeaskoetxea ha recordado que fue detenido en 2011 en Inglaterra, donde se encontraba trabajando y viviendo con su mujer y sus hijos.

Por su parte, Kepa Arronategui ha testificado por videoconferencia que Gogeaskoetxea no participó en los hechos y que si le implicó en sus declaraciones anteriores tras ser detenido fue por las presiones y malos tratos que sufrió, por ser el primer nombre que recordó y porque sabía que estaba fuera de España.

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Arronategui ha añadido que Eneko Gogeaskoetxea no formaba con él el comando Katu sino que lo integraba con otra persona cuya identidad se ha negado a revelar.

Arronategui: «Me imagino que en el cuartel de Comillas vivía gente»

Ha reconocido que colocó el lanzagranadas hacia el cuartel y preguntado por el fiscal si era consciente de que podría haber matado a varias personas ha respondido que «era consecuencia de la acción armada» y ha añadido: «Me imagino que vivía gente».

Un guardia civil lleva en la mano dos de las granadas ya desactivadas
Un guardia civil lleva en la mano dos de las granadas ya desactivadas / Miguel de las Cuevas

En la sesión de hoy han testificado cinco guardias civiles que han recordado que unas personas les avisaron de que habían visto unos artefactos sospechosos en un prado situado en la parte trasera del acuartelamiento.

Uno de los agentes ha recordado que cuando llegó al lugar vieron una lanzadera como las que usaba ETA, por lo que «se procedió a acordonar la zona, a desalojar el cuartel y a desactivar el artefacto».

«La orientación de los tubos lanzagranadas estaban hacia la fachada del acuartelamiento en un plano superior por lo que la zona del posible impacto era la de viviendas, donde podía haber de diez a catorce personas, los agentes y sus familias, ya que las oficinas estaban en la planta baja, y la distancia era de unos 20 ó 30 metros», ha relatado el testigo.

Otro guardia civil ha manifestado que cuando vieron el artefacto en una zona verde arbolada procedieron no solo a desalojar el cuartel sino también a cortar la circulación de la carretera situada entre el prado y el edificio.

El juicio se reanudará mañana con las declaraciones de más testigos.