«Hay que llevar a los chavales al teatro»

«Hay que llevar a los chavales al teatro»
Alberto Aja

Este verano es más especial de lo normal para la actriz Natalia Calderón ya que no sólo disfruta de su tierra, sino que actuará con 'La Calderona' en Muriedas

Mariana Cores
MARIANA CORESSantander

Sus enormes ojos azules acentúan la pasión con la que habla de su vida en el mundo del teatro y del canto. Natalia Calderón (Madrid, 1973) llega a Santander para coger fuerzas antes de su representación, 'La Calderona', el día 24, en los jardines del Ayuntamiento de Muriedas. Sus veraneos de juventud transcurrieron entre la Segunda de El Sardinero y la playa de La Arnía. De mayor «sigo acudiendo a mi cita. Cuando pienso en Santander, me viene a la cabeza el mar, las montañas, la naturaleza. Pienso en descanso. Para mí es un respiro». Teatrera desde pequeña, se dio cuenta de que tenía buena voz desde jovencita. Por ello terminó estudiando jazz, título que obtuvo tras pasar por los conservatorios de Amsterdam y País Vasco. La música la compagina con su otra pasión, la interpretación.

–¿En qué lugar le gustaría actuar en Cantabria? ¿Qué interpretarías?

–En el jardín de la Biblioteca Menéndez Pelayo, porque se crea un ambiente muy íntimo. Me encantaría una mezcla de poesía, interpretación y música. Sería muy bonito.

–¿A qué actor o actriz traería a comer a Cantabria?

–Me traería a Cristina Medina. La llevaría a comer unas alubias a Casa Fito, en Ucieda. Después daríamos un paseo por el hayedo que hay cerca. Es una zona fantástica. Ella es conocida por la serie 'Aquí no hay quien viva', pero es una mujer que lleva en el teatro toda su vida, con su propia compañía. Es una todoterreno. Un referente para mí. Ojalá pueda venir algún día.

–Si hace malo, ¿cuál es su plan en la región?

–Si hace malo me iría a un buen restaurante en algún rincón de la provincia. Como he hecho hace unos días. Fui de excursión a Peña Colsa, en Cabuérniga. Me di un paseo por varios miradores de la zona. Comí rico y después, un café y charla de sobremesa. Es una maravilla poder levantarse viendo la bahía y poder continuar el día en la montaña. Todo a un paso.

–¿Es más de fiesta de verbena o de la plaza de Cañadío?

–Soy más de Cañadío. El bar La Calle me trae tantos buenos recuerdos. Me encanta pedir una copa y salir a la calle a saludar a todo el mundo.

–Es experta en Patología Vocal, en rehabilitación y perfeccionamiento de la voz profesional. ¿Podría hacer de mí una estrella musical?

–(Risas) Sí, aunque lo imprescindible es cómo afines. Lo primero que hago es comprobar si la voz es sana. Si así fuera, tendríamos que trabajar la afinación, ver si hay que entrenar el oído interno para afinar. Comprobar el sentido rítmico, si hay que ayudar un poco ahí. Y por último, se coloca la voz, para que tenga proyección y haya una buena relación fono-respiratoria, gestionando la proyección del sonido. En resumen, para cantar, el mayor problema que hay es la afinación, lo otro es aprender a colocar una voz.

–Ha comentado que la mujer que interpreta, 'La Calderona', no lo tuvo fácil en la vida: actriz, amante de un rey. Era una luchadora y estaba sola. Salvando las distancias, ¿las mujeres de hoy en día, lo tienen más fácil?

–'La Calderona' lo tenía más difícil. A día de hoy no saber quién es tu padre o quedarte embaraza de un rey no supone ninguna tragedia. En eso sí hemos evolucionado. En otras cosas, no tanto. A ella todo le resultó más difícil porque era mujer, luchadora y estaba sola, sin el respaldo de un hombre. Ahora es lo mismo. Cuidado si triunfas sola, porque te lloverán las críticas.

Por otra parte, sin victimizar a la mujer, pero siendo realista, lo tenemos más complicado que los hombres. Tenemos que luchar bastante más para llegar a ese lugar que merecemos. En el caso de la actuación, a las mujeres se nos reclama estar siempre perfectas, sin arrugas... Esto nos resta, porque en el crecimiento profesional, tanto para el actor como para la actriz, tiene que haber un nivel de atención muy grande en lo que la profesión te demanda, ya sea canto, interpretación... Tenemos que luchar más y tenemos más obstáculos que los hombres. Y hay que incidir más en la educación desde el colegio, desde el inicio.

–Participar en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro ha debido de ser todo un reto.

–Ha sido algo maravilloso poder estar en la cuna del teatro clásico. Y además, en el Corral de Comedias. Es como un sueño. Es un lugar emblemático, en el que sientes la magia y encima, actuar tres días seguidos. Y después ver cómo respondió el público. La gente alucinaba. Se mezcla el verso del Siglo de Oro con el 'hip hop'. Además, pude seguir un curso con Karmele Aramburen, una experta en poesía. Es una maravilla poder trabajar el verso.

–¿En qué momento se encuentra el teatro?

–Tengo la sensación de que está resurgiendo. En la época de la crisis, muchas compañías cerraron. Era muy complicado mantener las producciones. Pero ahora hay un repunte. En todas las comunidades autónomas hay circuitos que se abren a numerosos compañías, y además, han vuelto las ayudas institucionales. Y el público lo está demandando. Acabamos de estar en Castilla-La Mancha, en pueblos remotos, y hemos llenado los teatros. Considero que en los colegios e institutos se debería de llevar a la chavalería al teatro. Pero si se quiere crear consumidores de este género para el futuro, tienes que elegir muy bien qué les llevas a ver. Tiene que ser algo que conecte con ellos. Que les pique el gusanillo.

–Lleva un año con su obra y gusta tanto al público joven como al adulto.

–Fue una apuesta arriesgada, ya que mezclamos la poesía con el 'hip hop'. Gusta tanto a los de 50 años como a los jóvenes. Hemos estado en algún instituto y no sabes la satisfacción que supone que un chico te venga diciendo que le gusta la poesía. Declamamos en verso, en formato rap, así que tenemos a chicos que nos dicen que son fans de 'La Calderona'. Conocía su historia desde joven, por mi madre, y me gustaba. David Ottone (el director artístico de la obra) lo sabía y él fue quién me animó, junto a Pablo Paz, actor y también productor conmigo. Abrirme al campo del verso y el 'hip hop' me encanta. Ya había hecho algún trabajo con este género. Lo más importante fue encontrar el equipo perfecto, porque era fácil estrellarnos. Llevamos un año y está yendo muy bien. Hemos actuado en Madrid, en el teatro Alfil, y volveremos para actuar en el Príncipe Pío. La gira está resultando bárbara.

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