Los mariscadores se plantan y las almejas peligran

Las siembras en la bahía de Santander podrían perderse ante la falta de mantenimiento por un «desacuerdo económico» con el Gobierno cántabro

Amparo, Maribel y Asunción, veteranas mariscadoras de Pedreña, lamentan el deterioro de los parques de almeja, sin mantenimiento desde diciembre. / Javier Cotera
Mariña Álvarez
MARIÑA ÁLVAREZSantander

Hace algo más de tres meses que los bancos marisqueros de la bahía de Santander están abandonados. Tras una veda de dos años y un plan de regeneración para recuperar la población de almeja, el deterioro es evidente fruto de los temporales, los depredadores, los furtivos y, también, de una «falta absoluta» de mantenimiento, debido a desacuerdos económicos entre Pesca y mariscadores.

La Administración autonómica lleva invertidos desde finales de 2015 unos 288.000 euros en la compra de semilla de almeja, materiales y las peonadas de los mariscadores por sembrarla. Ellos, además, se encargarían del mantenimiento de las parcelas. Pero en diciembre el colectivo dijo «basta». En 2017, pese a haber asumido el mantenimiento de los parques todo el año, hubo seis meses que no recibieron compensación económica alguna (les daban 300 euros al mes). Dejaron de trabajar visto que la Consejería de Medio Rural, Pesca y Alimentación les dejó claro que no iba a pagarles lo que reclaman. Que en este caso cobrar «no era un derecho», sino más bien «un privilegio que el Gobierno dedique un dineral a regenerar el recurso del que vives», y que ellos «se habían ofrecido» a mantener «curiosas» las parcelas y que esa especie de ‘sueldo’ se les daba cuando se realizaban trabajos concretos incluidos en el Plan de Regeneración, dice la directora general de Pesca, Marta López. Son dos versiones radicalmente opuestas de un conflicto enquistado. Y desde diciembre nadie hace nada.

«Es un privilegio que el Gobierno dedique un dineral a regenerar el recurso del que vives», contesta Pesca

Según el presidente de la cooperativa de mariscadores La Campanuca, José Luis Álvarez, «un tercio» del millón de almejas sembradas a finales de 2015, justo cuando ya había alcanzado la talla comercial y estaba lista para el ansiado desove, «se ha perdido». El resto, «aguanta de momento». Pero la primavera, dicen los mariscadores, dará la estocada final si se sigue sin llevar a cabo el mantenimiento de los parques. Muchas de las mallas que protegen las parcelas están levantadas, cubiertas de arena, rotas, y pronto llegarán las algas que acabarán por tupir la malla. «Morirán asfixiadas si nadie hace nada», advierten. Peligran sobre todo las últimas siembras de 2017. Los ejemplares son tan inmaduros que, si no se mantienen sus parcelas, sucumbirán.

Miembros de La Campanuca han acompañado a este periódico a Pedreña para mostrar la envergadura de los daños que presentan los bancos marisqueros. Los más cercanos a la playa son los que mejor se conservan y protegen almeja que ya ha alcanzado un buen tamaño. Más allá, cerca del puente, el panorama es distinto. Muchas de las redes que ellos mismos habían colocado «y que arreglábamos cada día, organizando cuadrillas para sujetar los anclajes, sustituir las mallas dañadas, retirar las algas con escobones, controlar si hubo saqueos, arreglar los desperfectos después de cada temporal…» están levantadas, lo que ha provocado que la almeja se haya ido a su suerte, que los peces y cangrejos se las hayan comido, «y que muchas hayan muerto», dicen mostrando un puñado de conchas vacías sobre la arena de la bajamar.

Tragsa asumirá el mantenimiento de estos parques –contratando preferentemente a los mariscadores o a otros si estos no quieren– cuando se aprueben las acciones de 2018 del Plan de Regeneración. ¿Cuándo? No hay fecha todavía. «Y la almeja no entiende de tiempos burocráticos», advierte. En primavera, los ejemplares más antiguos deberían ‘desdoblarse’ para facilitar su desove. Nadie lo va a hacer. «Todo el esfuerzo, todo el dinero público invertido, se va a perder», lamentan los mariscadores, que sólo darán su brazo a torcer y volverán a asumir el cuidado de los bancos «si nos pagan los atrasos».

«Se habían comprometido a mantener las parcelas, ya que son para ellos», responde Marta López, que deja claro que «no podemos pagar más de lo que figura en los presupuestos de los proyectos de regeneración», zanja. Y reflexiona: «Ningún sector está recibiendo materia prima del Gobierno de Cantabria para poder trabajar». «Deberían seguir», dice, «porque si no colaboran será peor». Para ellos.

En cualquier caso, y a pesar de esta inacción durante el último trimestre, dice la directora de Pesca que el Instituto de Hidráulica, que realiza catas periódicamente, no ha detectado un aumento de la mortalidad de almeja. Al contrario, «el stock está subiendo de manera notable, la almeja se está recuperando, la calidad del agua es mejor y es posible que abramos la veda en un par de meses con un plan de explotación controlado y pequeño».