El 40% de los médicos especialistas son interinos y encaran con «incertidumbre» las oposiciones

El 40% de los médicos especialistas son interinos y encaran con «incertidumbre» las oposiciones
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Aspirantes a ocupar una plaza fija reconocen la «ansiedad» ante un proceso dilatado en el tiempo, en el que «nos jugamos nuestro futuro profesional»

Ana Rosa García
ANA ROSA GARCÍASantander

Las oposiciones de médicos especialistas se presentan como la llave de una estabilidad laboral inaccesible durante la última década, pero que puede tornarse también en una «trampa» para los interinos más veteranos, convirtiendo «en papel mojado los méritos y el tiempo trabajado» para hacerse su hueco en el hospital, cuando se juegan todas las cartas a un único examen tipo test de 150 preguntas. Frente a los que consideran que esa fórmula de selección es más accesible e «igualitaria», otros lamentan que la experiencia demostrada a lo largo de su bagaje profesional no pese lo suficiente en la valoración que decidirá quién accede a las plazas fijas en liza del Servicio Cántabro de Salud (SCS), que suman 480, incluidas 128 de médicos de familia.

La «incertidumbre» cunde entre los profesionales llamados a esta macro-oposición, prevista en origen para la primavera de 2019, aunque los plazos están en el aire. Y más aún después del «error» de la Consejería de Sanidad en la composición en los tribunales que se encargarán de evaluar a los aspirantes. La exclusión de los jefes de servicio de Valdecilla provocó una ola de indignación entre la cúpula médica, pero también fue vista como una «ofensa» entre los opositores. «No se dan cuenta de que nos jugamos nuestro futuro», señala Natalia Royuela, coordinadora de la Unidad de Cardiología Críticos de Valdecilla.

«Estamos deseando que lleguen ya estas oposiciones. Después de 15 años de trabajo, te encuentras con que no tenemos asegurada nuestra plaza en el hospital. La situación de precariedad se ha ido prolongando con los años, hemos ido asumiendo puestos de gestión, de responsabilidad, liderando unidades... pero sin posibilidad de consolidar la plaza por culpa de la Administración. No se trata de una cuestión de dinero, sino de estabilidad», aclara. En el caso concreto de Cardiología de Valdecilla, de sus 29 facultativos, 19 son interinos o eventuales. «Espero que el problema con los tribunales no retrase todo el proceso más aún», opina Royuela, ansiosa por «alcanzar esa meta que se resiste. Parece que subes un escalón y el siguiente se rompe. Es una traba tras otra».

Aunque existe el compromiso de Sanidad de rectificar el «error» e integrar a los jefes como vocales extra (de tres pasan a ser cuatro) -ellos aceptaron esa solución precisamente para no entorpecer aún más el desarrollo de la OPE-, la duda es cuánta demora añadirá a unas oposiciones que ya van tarde, entre otras cosas porque se han unido en una convocatoria única las Ofertas Públicas de Empleo (OPE) de 2016 y la estatal de 2017, de tal forma que las categorías con plazas en las dos se acumulan en un mismo examen.

Esa prueba decidirá el futuro de gran parte de los interinos del Servicio Cántabro de Salud. Están llamados 630 médicos de una plantilla total de 1.514, aunque «aún no tenemos ni la lista definitiva de aspirantes admitidos», apunta esta cardióloga cántabra, que nunca ha opositado en otras comunidades porque su apuesta clara es Valdecilla.

El mismo destino que defenderá el intensivista Alejandro González-Castro en un contexto con «unas connotaciones personales brutales». Con 43 años, una jornada laboral con guardias incluidas, dos hijos en edad escolar y una mujer que trabaja en el hospital a turnos y que prepara su propia oposición, confiesa que resulta «muy complicado sacar tiempo para estudiar». A su juicio, «llama la atención que después de 15 años trabajando en el servicio de Medicina Intensiva (donde también hay el doble de interinos y eventuales que fijos) tenga que justificar con un examen que soy candidato válido para desempeñar la función que ya hago y poder acceder a una plaza en propiedad. ¿Qué pasa si no apruebo, significa eso que no estoy cualificado? No quiero ni contemplar esa posibilidad».

Entiende que la pugna va a estar reñida, porque, «al contrario que ocurre en otras comunidades, en Cantabria cuenta lo mismo el tiempo trabajado en el hospital de referencia de la región que en un comarcal de cualquier otra provincia de España», y además «se deja en igualdad de condiciones tanto al residente que en su día decidió quedarse en la sanidad cántabra y ha desarrollado su carrera aquí durante todos estos años, como al resto de aspirantes que se decantaron por otras ofertas». En definitiva, sostiene González-Castro, «nuestro futuro profesional depende de un test. Si no lo superas, todos tus méritos se quedan en papel mojado, así que en el fondo puede ser una trampa. Casi mejor jubilarse como interino que jugártela y quedarte sin la interinidad que tienes. Hay gente que, si no saca plaza en esta OPE, se jubilará como interino», una condición que, entre otras cosas, le impedirá llegar a ocupar algún día una jefatura.

Durante toda una década sin OPE, el goteo de jubilaciones ha ido dejando vacantes que no se han cubierto por la limitación de la tasa de reposición, abriendo paso a un relevo generacional copado de interinos. Hasta el punto de que representan el 40% de la plantilla de facultativos especialistas de la sanidad cántabra. Y en algunos servicios superan al personal fijo. Caso de Neurología, Geriatría e Inmunología, especialidades con la mayor tasa de interinidad, por encima del 65%.

Para Alejandro Fernández, especialista en Radiología Genitourinaria, serán sus primeras oposiciones, puesto que desde que acabó la residencia hace diez años no ha habido convocatoria, pese a que deberían ser cada dos años. Después de Anestesiología, con 38 plazas, la de Radiodiagnóstico es, junto con Ginecología y Obstetricia, la especialidad de facultativos especialistas con la oferta más numerosa, 23 en ambos casos. «Estamos con la ansiedad que te genera un nuevo examen que puede ser el definitivo. Con el sistema que tenemos parece que tenemos que demostrar continuamente que estamos preparados. No estaría mal que en el futuro no hiciera falta una prueba para consolidar la plaza, sino que se basara esa decisión en criterios de trabajo», opina Fernández.

Comparte esa sensación de «incertidumbre» por no saber aún la fecha, pero sobre todo «porque cabe la posibilidad de que saques una plaza que no sea la tuya, en la que has desempeñado el trabajo en estos años y en la que te has especializado». Consecuencia, explica, de «un fallo del propio sistema de selección, que no tiene en cuenta tus habilidades dentro de un campo concreto y muy específico; eso no suma en la valoración. Así que, pese a haber rotado por otros servicios, haber realizado cursos orientados hacia una subespecialidad y contar con una formación actualizada, a la hora de la verdad puede ocurrir que el resultado sea que acabes sacando plaza, pero en otro sitio, es un riesgo que hay que aceptar». Pero, sin duda, añade «más presión» al proceso.

La ginecóloga Rosa Mora, otra de las interinas más veteranas de Valdecilla, confía en que «esta vez sí sea mi OPE». Ella sabe lo que es enfrentarse a unas oposiciones -lo hizo en 2010- y quedarse a las puertas. Pese a ser una de las que optaba con la mejor puntuación, no superó la criba del examen, lo que le impidió pasar a la segunda fase y baremar los méritos. Sostiene que su descontento con aquella valoración que echó por tierra sus aspiraciones de incorporarse a la plantilla fija del hospital, «no me ha mermado un ápice mi ilusión por esta profesión, me gusta mi trabajo». Después de compaginar la asistencia pública -es médico adjunto del SCS desde hace 20 años-, con la consulta privada, «espero que ahora sea mi oportunidad de consolidar la plaza. Creo que esta convocatoria tiene un diseño más justo, en el que es más difícil que ocurran desigualdades». No obstante, considera que «se debería tener más en consideración el tiempo trabajado, todo lo que nos hemos esforzado por tener una formación excelente».

Una macro-oposición con 1.634 plazas en juego en Cantabria

No solo los médicos están inmersos en la preparación de un examen del que depende su futuro. La tensión y los nervios se extienden a todas las categorías profesionales del ámbito sanitario. En esta macro-oposición histórica están en juego 1.634 plazas en Cantabria. Según el dato aportado desde el SCS, la tasa de interinidad global se sitúa en un 39%, siendo enfermería, auxiliar de enfermería y celadores las que tienen un mayor volumen de interinos en sus plantillas.

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