El misterioso dinero para la sequía

Los restos del antiguo puente Noguerol queda a la vista por el poco agua que hay en el pantano del Ebro. /Javier Cotera
Los restos del antiguo puente Noguerol queda a la vista por el poco agua que hay en el pantano del Ebro. / Javier Cotera

El Gobierno central destina 1,3 millones para «satisfacer las demandas de agua de Santander», pero ni el bipartito PRC-PSOE ni el PP conocen en qué obras concretas se van a invertir

José María Gutiérrez
JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZSantander

El Consejo de Ministros aprobó este viernes una inversión de 1,3 millones de euros destinada a «satisfacer las demandas de agua de Santander desde la cuenca del Saja-Besaya». La actuación se incluye dentro de las «ocho obras de emergencia que realizará el Ministerio de Medio Ambiente» en otras tantas provincias para «mejorar la gestión del agua a consecuencia de la sequía», que conllevarán un importe total de 16,6 millones.

El Gobierno de Cantabria (PRC-PSOE) desconocía este viernes el destino concreto de ese dinero, más allá de las escuetas explicaciones dadas al mediodía desde Madrid. Tampoco el PP desde la oposición supo concretar las actuaciones que se van a pagar con esa inversión aprobada por sus compañeros de partido del Ejecutivo central. «Para satisfacer las demandas de agua de Santander desde la cuenca del Saja-Besaya», se limita a señalar el comunicado que compartieron tanto el Consejo de Ministros como el propio Ministerio. Y nadie fue capaz de encontrar ni de dar más detalles. Ni en Madrid ni en Santander. Ni siquiera la Delegación del Gobierno en Cantabria.

«No tengo ni idea», señalaba expresivo Miguel Ángel Palacio, director general de Medio Ambiente del Gobierno regional, que se enteró por este periódico de la inversión. ¿No ha recibido ninguna comunicación al respecto? «No, no tengo ningún tipo de información», contestaba sorprendido. «¿Cuánto dinero es? ¿1,3 millones? Tiene que ser para la obra de conexión del pantano de Alsa con la conducción del bitrasvase del Ebro para bajar agua a Santander y a toda Cantabria», se atrevió a aventurar. «Entiendo que tiene que ser esa, no puede ser otra», intentaba convencerse.

Una obra que comenzó hace aproximadamente un mes y de la que el Gobierno regional se ha enterado «a raíz de la denuncia de un ecologista», señala Palacio. Literalmente. «Desde Madrid no nos han informado ni nos han enviado el proyecto. No sabemos qué van a hacer», añade. El pasado junio, el Ministerio de Medio Ambiente anunció a Cantabria que, debido a la sequía, no podría captar agua del embalse del Ebro durante el verano. Una derecho vigente desde hace una década que permite a la región tomar 26 hectómetros cúbicos de agua del pantano en la época de estiaje.

Y propuso tomarla de la presa de Alsa (San Miguel de Aguayo), una alternativa que el bipartito rechazó porque obligaba a unas obras que planteaban «dificultades técnicas, jurídicas y económicas» y, sobre todo, porque no quería renunciar a ese derecho establecido. No quería y no quiere, porque es un derecho -tal y como destaca Palacio- que «garantiza el desarrollo económico y urbanístico de Cantabria, y todos los planes generales que están en este momento en tramitación». El conflicto quedó aparcado durante el verano y Cantabria pudo captar agua del Ebro. Apenas un hectómetro cúbico entre julio y agosto y algo menos en octubre. No necesitó más. «Pese a que el embalse esté muy bajo -ayer sólo tenía 130 hm3 de los 541 que puede almacenar-, satisfacer las necesidades de Cantabria no causa ningún daño ni problema. Este año no hemos llegado a dos hm3. Y los veranos de 2015 y 2016 cogimos cinco hm3. Son cifras inapreciables», sostiene el director general.

Ahora, las obras en la presa de Alsa, que decidió asumir el propio Estado tras la negativa cántabra, vuelven a reabrir el conflicto. «Es una obra que desde el Gobierno regional no hemos solicitado porque no vamos a renunciar al derecho histórico de captar del pantano del Ebro», defiende Palacio. «Quizás por eso no nos quieren informar de nada», concluye.

Llegan lluvias

En medio de este contexto, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) reflejaba este viernes que en octubre, primer mes del año hidrológico, llovió en toda España menos de lo normal. También en Cantabria. Era constatar una evidencia. Pero parece que la meteorología va a ayudar a partir de este sábado a aliviar la sequía, ya que se esperan tres jornadas consecutivas de precipitaciones en la región. Este sábado están previstos intervalos de nubes medias y altas, aumentando al final de la mañana a cielos cubiertos, que provocarán lluvias y chubascos ocasionalmente tormentosos. En la mitad norte de la geografía cántabra, las precipitaciones serán persistentes y no se descarta que sean localmente fuertes. Las temperaturas descenderán y no se superarán los 19º.

La situación se repetirá el domingo, cuando la Aemet anuncia cielos cubiertos con lluvias y chubascos, más persistentes en la mitad norte. Incluso puede que nieve por encima de 1.400-1.600 metros en la cordillera y Picos de Europa. Las temperaturas continuarán en descenso, tanto las máximas como las mínimas. Será a partir del lunes por la tarde cuando cesen, progresivamente, las lluvias.