La morosidad afecta al 20% de las comunidades de propietarios de Cantabria

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J. M. B. | J. A. S.

La región fue la quinta de España que más redujo la deuda acumulada en 2017 | Un 18% de todo lo que se debe corresponde a los bancos

Álvaro Machín
ÁLVARO MACHÍNSantander

El que no paga la derrama para el arreglo de la fachada. El que devuelve el recibo mensual de la escalera. El que dice que él la piscina no la usa y se niega a poner la cuota para el mantenimiento. Todos los casos que hay detrás de esos tres ejemplos cotidianos sumaron en la región una deuda de 21,61 millones de euros durante 2017. Es la cifra que se le atribuye a Cantabria en cuanto a morosidad en las comunidades de vecinos. La cantidad sale del informe que elabora el Consejo General del Colegio de Administradores de Fincas, que indica que las cuentas pendientes se han reducido aquí un 4,24% en el último año, una bajada algo más pronunciada que la que se registró, como media, en todo el país (la caída fue de un 3,88%). Según los profesionales del sector en la región, en dos de cada diez comunidades de vecinos de Cantabria hay morosos. En torno al 20%. «Incluso algo menos», apuntan los expertos. Eso supone que aquí, en general, se cumple más.

Los recibos pendientes en el vecindario sumaban a finales de 2015 un total de 25 millones. En dos años, el mordisco a la deuda ha sido de casi tres millones y medio de euros. Teniendo en cuenta el parque de hogares, si se pagara a escote, saldar cuentas saldría a unos 60 euros por vivienda. Pero a la hora de hablar de morosos no sólo hay que pensar en el vecino 'clásico'. El de los ejemplos de las primeras líneas de este texto. El 18% de la deuda en las comunidades de vecinos corresponde a los bancos, propietarios de una enorme bolsa de viviendas. Del total de números rojos, 3,89 millones son suyos. De las entidades financieras. En el último año también redujeron lastre. Casi un 5%. «Siempre he pensado que en este caso había un componente coyuntural», explica Alberto Ruiz-Capillas, presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Cantabria. La crisis.

«En esos años subió mucho el número de inmuebles que tenían a su cargo. Y si antes tenían un gabinete para llevar estos asuntos que se ocupaba de 5.000 viviendas, por poner un ejemplo, pues pasó a ocuparse de 20.000. A eso hay que unir la precariedad laboral. Un empleado temía hacer un pago y meter la pata sabiendo que había una fila de personas en el departamento de recursos humanos esperando a conseguir un puesto. Son muy garantistas, piden requisitos que no son necesarios para un pago... O traspasan estos temas a departamentos jurídicos y se quitan de encima recibos, derramas... Cuesta que den el 'ok' a cualquier cosa». Eso ha mejorado y en esa reducción de la deuda bancaria incide, según el experto, el caso concreto de Liberbank, la entidad más presente en las comunidades de vecinos de la región. La dispersión inicial de las cajas de Asturias, de Extremadura y de Cantabria provocó desorden. Muchos cambios, problemas... Deuda.

«Los administradores cántabros son los que más procedimientos monitorios presentan» Alberto Ruiz-Capillas | Presidente del Colegio de Administradores de Fincas

¿Y, en general, cómo se cobra? ¿A qué se atribuye la reducción de la deuda (la de Cantabria fue la quinta caída más importante de España en 2017)? Ruiz-Capillas atribuye un papel importante al uso de la vía que abren los procedimientos monitorios. Los administradores de fincas de aquí son, proporcionalmente, los que más usan de toda España esta opción. «Es un procedimiento nuevo, que viene de Europa y es muy rápido. Permite embargar directamente al moroso por ley, un embargo preventivo».

Resumiendo los pasos, lo primero es aprobar la liquidación de una deuda en una junta, notificárselo al moroso y, llegado el caso, presentar la demanda. Ahí se abre un plazo de veinte días para oponerse. Si no se opone, se dicta un decreto y se puede embargar (y cobrar). En el caso de que se oponga al pago se establece un embargo preventivo (o sea, que no se cobra hasta que haya una decisión definitiva, pero se embargan los bienes por si acaso). «Todo esto hace que muchos prefieran pagar de antemano porque en el proceso van implícitas las costas».

Se presentan tantos en Cantabria, según explica el presidente, que el Colegio negocia con la Consejería de Presidencia y Justicia que los administradores de fincas puedan contar con un código para acceder al sistema informático de los juzgados y agilizar los trámites (hoy en día se hace aún en papel).

«La morosidad supone un freno para obras de rehabilitación o mejora de la accesibilidad»

La propuesta de ley

Además, los profesionales de toda España consideran que la morosidad sería un problema mucho menor si se acepta su propuesta de nueva Ley de Propiedad Horizontal. En ella, entre otras novedades, destaca el establecimiento por ley «de que los intereses por mora se sitúen uno o varios puntos porcentuales por encima del interés legal del dinero, aunque sin llegar a ser abusivos o desproporcionados». Del mismo modo, plantean que se dote a las comunidades de propietarios de la potestad de restringir de forma temporal el uso de zonas comunes del edificio (piscinas, canchas de deporte...) «a quienes no estén al día en el pago de las cuotas». «Siempre -añaden- que estos servicios no sean de carácter esencial». O que los compradores de un inmueble tengan que exigir a los vendedores un certificado de deudas y que «si existen partidas pendientes, sean responsables solidarios de esas cantidades».

«La morosidad supone un freno para obras de rehabilitación o mejora de la accesibilidad en los edificios», recuerda Ruiz-Capillas. Un freno hasta para ponerse al día en lo que pide la ley.

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