Una mujer será indemnizada por perder un ojo tras estallarle una botella de cerveza en un supermercado de Santander

Una mujer será indemnizada por perder un ojo tras estallarle una botella de cerveza en un supermercado de Santander
EFE

La Audiencia impone una cuantía de 94.095 euros que deberán pagar la empresa cervecera y la tienda

Pilar Chato
PILAR CHATOSantander

Una empresas cervecera y un supermercado de Santander deberán indemnizar con 94.095 euros a una mujer que perdió un ojo cuando una botella estalló mientras colocaba su compra en la bolsa. La Audiencia Provincial de Cantabria ha confirmado la condena a una compañía cervecera y ha incluido a la tienda como responsable también del suceso.

Según los hechos que recoge la sentencia, la mujer se encontraba pagando la compra y después de pasar algunos productos por la caja, y colocarlos en una bola, una de las dos botellas de cerveza de litro estalló, «saliendo proyectado el cuello de la misma, con tapón incluido, impactando varios vidrios contra su ojo izquierdo».

La mujer permaneció una semana en el hospital, casi año y medio de baja, y perdió la visión de un ojo. Según los testigos -dos empleadas y un cliente- la botella estalló sin que la mujer la hubiera movido o golpeado, y sin que hubiera hecho «alguna manipulación rara». La primera sentencia concluyó que «la botella era defectuosa y que por eso se produjo un estallido, rompiendo de dentro hacia afuera y saliendo disparados los cristales rotos». «La botella no se cayó, no se agitó en el momento de ser adquirida, no se ha probado que fuera golpeada». En esa primera sentencia sólo se condenó a la empresa cervecera, y no al supermercado, porque «una botella de cerveza está prevista para aguantar la tensión de la cerveza, no tiene por qué explotar, y si lo hace y no se prueba que hubo un agente externo, debe concluirse que tenía un defecto de fabricación el envase, extremo que no se descarta totalmente por ninguno de los peritos». Sin embargo la Audiencia incluye como corresponsable a la tienda porque las «dificultades probatorias» para determinar las «concretas causas del siniestro» impiden «una previa y nítida individualización de las responsabilidades imputables a cada una de las entidades demandadas».

Durante el juicio, el perito de la cervecera que pudo examinar los trozos de vidrio que quedaron, dijo que el estallido pudo deberse a un impacto severo durante la manipulación en la cadena de distribución.Por contra, el perito del supermercado consideró que las posibilidades de impacto de la botella desde que está a disposición del supermercado son prácticamente nulas: se trasladan en palets plastificados y los empleados ni siquiera las tocan, ya que éstas se presentan para su venta directamente en el mismo palet.