Al menos cuatro perros envenenados con «un potente raticida» en Punta de Parayas

La perra Kiara, tras ingerir el pasado jueves el raticida./Laura Rodríguez
La perra Kiara, tras ingerir el pasado jueves el raticida. / Laura Rodríguez

En los últimos 15 días el Hospital Veterinario Animals Cantabria ha atendido a tres animales con síntomas de envenenamiento, dos de ellos fallecieron

Ana del Castillo
ANA DEL CASTILLOSantander

Laura Rodríguez, vecina del Alto de Maliaño, salió a pasear a su perra Kiara -de raza Labrador Retriever- el pasado jueves 12 de julio a la zona de las barbacoas de Punta Parayas. Eran las seis de la tarde de un día muy caluroso y el sol aún pegaba con fuerza. «Cuando estábamos de vuelta a casa la perra se tiró al suelo y empezó a jadear. No se movía y creí que era un golpe de calor», explica. La joven llamó al veterinario de Kiara, que tras visionar un vídeo de cómo se encontraba el animal pidió a la propietaria que lo acercara a la clínica.

«No se levantaba del suelo, estaba como insconsciente y le costaba mucho respirar», cuenta Laura. Cuando el animal llegó a la clínica veterinaria Ebocan, en Valdenoja, tenía 42 grados de temperatura -lo habitual en un perro es entre 38 y 39- «y presentaba síntomas de un golpe de calor, estaba semiinconsciente. Le pusimos el tratamiento pero una hora después empezó a vomitar mucha sangre, entró en parada cardiaca y conseguimos reanimarle», explica el veterinario Fernando Chaves, primer 'médico' que atendió a Kiara. En ese momento llegó la primera sospecha de que pudiera tratarse de un caso de envenenamiento por raticida, «que suele provocar que los animales se desangren por dentro».

Con ese cuadro clínico agudo se llevó al animal hasta el Hospital Veterinario Animals Cantabria, ubicado en la avenida de los Castros, para tenerle «monitorizado». Allí le atendió Alfonso Toyos, responsable del centro que poco pudo hacer por la vida del animal, que volvió a sufrir otro infarto y falleció. Casualmente, a ese mismo hospital han llegado en los últimos 15 días otros dos perros, que también habían paseado por Punta Parayas, con los mismos síntomas: «Uno de ellos falleció y otro, de unos turistas madrileños, se recuperó y ya está en su casa», explica Toyos. Los veterinarios no tienen ninguna duda: «Han sido envenenados». Lo que no saben es si de forma consciente o insconsciente. El raticidia que ingirieron los tres animales atendidos en este hospital es, según los veterinarios, el más potente, «de última generación».

La historia se repite

«Basta ya», escribe Natalia Blanco Costa en su perfil de Facebook tras conocer en redes sociales el fallecimiento de Kiara. Su perra Greta, de cinco años, también murió a consecuencia de un envenenamiento el pasado 12 de octubre en la misma zona. «Llegamos a la zona de barbacoas, al cumpleaños de unos amigos y al cabo de un rato comenzó con los síntomas. Ya en casa la tuvimos en calor porque el corazón le iba muy lento y después se desfondó a lo bestia. El raticida que ingirió la barrió poco a poco y fue haciendo que le fallaran los órganos», explica a este periódico Blanco. Natalia se planteó poner una denuncia ante la Guardia Civil tras conocer que su animal había sido envenenado pero la informaron de que debía realizar una autopsia primero: «Yo me encontraba en un momento muy delicado y cuando me explicaron que tenía que enviar a mi perra a Madrid para hacer una autopsia que verificara que había muerto por envenenamiento dije que no», cuenta.

Este periódico se ha puesto en contacto con la Guardia Civil de Cantabria que ha explicado que cualquier persona puede formular una denuncia, «pero para que haya procedimiento tiene que haber una motivación, un certificado - el del veterinario mismo- que asegure que ese animal ha sido envenedado. Entonces se abre investigación y el Seprona estudia los hechos. No hay que enviar al animal a Madrid, vale cualquier certificado (o autopsia) de un veterinario de aquí».

Lo cierto es que este tipo de veneno tiene un olor dulce que atrae a los animales, que lo huelen y lo comen. Para el veterinario Alfonso Toyos es difícil conocer el origen de esta cadena de envenenamientos: «Puede que sea algún programa de desratización o algún perturbado que va poniendo veneno para animales, que no sería la primera vez...».

Según el Ayuntamiento de Camargo, no han llevado a cabo ninguna actuación de desratización en la zona. «El veneno además se pone dentro de las alcantarillas, que es donde están las ratas. Ni tan siquiera se pone en las plantas», explican fuentes del Consistorio. Lo confuso es que ni la Policía Local de Camargo, ni la Policía Nacional, y tampoco la Guardia Civil tiene ninguna denuncia registrada por envenenamientos en Punta Parayas en los últimos meses. Por lo tanto, no se puede abrir ninguna investigación.

El portavoz municipal del PP en Camargo, Diego Movellán, ha pedido hoy el cierre «total» e «inmediato» del parque de Punta Parayas hasta que se investigue la posible existencia de raticida en la zona. También ha explicado que ha solicitado en la comisión de Servicios Generales de este martes el cierre del parque y la apertura de una investigación para verificar la presencia de veneno en este espacio público de recreo, «masivamente» utilizado en esta época, ha apuntado.

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