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El pantalón corto

Marta San Miguel
MARTA SAN MIGUELSantander

Tengo un amigo que cuando llega el verano, se pone el pantalón corto y no deja de bañarse y de bailar hasta que su contador de horas al sol se queda a cero. Y eso suele suceder a finales de septiembre. Da igual que trabaje. Para él, descansar es lo que sucede entre despertar y acostarse de nuevo. A pesar de lo reconfortante que suena, no es la única manera de actuar en verano. Hay quien busca la quietud y el silencio para disfrutar las vacaciones, y aunque me alineo con esta tendencia, después de unos días fuera he comprobado lo chirriante que puede resultar estar parado. El tiempo libre es una especie de emboscada: las ganas de descansar tienen que sobrevivir a todas las opciones del verano, es decir, ¿cómo gestionar tu derecho a no hacer nada mientras el contexto te empuja a permanecer encendido entre tanta convocatoria ineludible?

El verano es un tira y afloja entre el placer lánguido y el gozo de explotar todas tus opciones por el hecho de estar en esa semana en la que un calendario dice que puedes elegir qué hacer con tu tiempo. Ojo. Elegir. Como si al sol no se eligiera cada vez menos. Me pregunto si pensarán en ello los que hacen una cola que dura más que una película para montar en una montaña rusa que dura menos que un abrazo; si cuando suena el despertador pensarán en el despertador de invierno cuando llegan los primeros a la playa, que aun con la arena fría, ya está llena. Me pregunto si hay sitio físico y mental para el descanso en un atasco, si se puede disfrutar el sol porque mañana dan lluvias, si quedarán entradas para ese concierto que hace tiempo superó el aforo, si habrá mesa libre para esa noche que aún te queda libre en la agenda, la misma agenda del móvil que te avisa de las citas del dentista, las reuniones, la fecha límite de una entrega.

En vacaciones no eliges más que la forma de seguir en movimiento, y aunque elijas silencio, te llegará el ruido del concierto que te estás perdiendo; y aunque elijas decibelios, te llegará el mutis por el foro de un tipo que no canta, y que te deja mudo en la Campa de la Magdalena. El verano es también eso; esa ficción de controlar tu tiempo, cuando en realidad, lo único que puedes controlar es la largura de tus pantalones.

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