«El parto es la fábrica de los problemas de suelo pélvico»

El ginecólogo Gerardo Ballesteros, en su consulta de suelo pélvico de Valdecilla./Roberto Ruiz
El ginecólogo Gerardo Ballesteros, en su consulta de suelo pélvico de Valdecilla. / Roberto Ruiz

Gerardo Ballesteros, ginecólogo del Hospital Valdecilla, interviene en el Congreso Nacional de Suelo Pélvico que reune hoy a más de 400 profesionales

Ana Rosa García
ANA ROSA GARCÍASantander

La «revolución» llegó a las consultas ginecológicas de suelo pélvico en forma de cintas, las introducidas en la cirugía para sujetar la vejiga descolgada, causa del problema número uno: las pérdidas de orina. «Hoy en día tienen una eficacia del 90% en las mujeres que sufren incontinencia por esfuerzo», explica Gerardo Ballesteros, presidente del comité organizador del IX Congreso Nacional Suelo Pélvico de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), que se celebra desde hoy y hasta el sábado en Santander, con la asistencia de más de 400 profesionales. El estudio y tratamiento de estas disfunciones y las cirugías de suelo pélvico, teniendo en cuenta que «esas mallas no resultan igual de eficaces para los prolapsos genitales», centrarán la temática de este foro que por primera vez recala en la capital cántabra. La oferta programada se completa con dos sesiones quirúrgicas realizadas en Valdecilla que serán retransmitidas en el Palacio de Festivales, sede del encuentro.

-Para empezar, ¿qué disfunciones abarca la sección de suelo pélvico?

-La estructura de sostén del suelo pélvico es necesario para el buen funcionamiento de los órganos que descansan en él: vejiga, vagina y recto. Las disfunciones pueden ser desde los fallos de la estructura que hace que los órganos prolapsen (se caigan), de incontinencia urinaria o fecal -también puede ser que no evacúen bien-. Las disfunciones fecales tienen asociación con los defectos del esfínter y es lo que nos hace a los ginecólogos estar muy en el centro, entre urólogos y proctólogos.

-¿El parto es el principal factor de riesgo para las mujeres?

-Sí, básicamente donde se fastidia el suelo pélvico es en el parto, especialmente si surgen complicaciones (uso de forceps, desgarro del esfínter...).

-¿El retraso de la maternidad y, por lo tanto, los embarazos tardíos hacen que esas mujeres sean más propensas a estas disfunciones?

-Esto tiene su fundamento biológico. Según la edad y el estado hormonal de la mujer cambian los tipos de colágenos, que no es igual en edad reproductiva que en la menopausia. Efectivamente, que a edades mayores se produzca el embarazo va a encontrar fibras colágenas menos adecuadas a la función que tiene que cumplir en el momento del parto.

«La cirugía de suelo pélvico corrige un 90% de los casos de pérdida de orina por esfuerzo»

-¿Se puede concluir que las madres de hoy en día tendrán más problemas de este tipo en el futuro?

-Tanto como eso no. Antes se embarazaban más jóvenes, pero más veces, y había partos que se asistían en el domicilio. Aún hay mujeres mayores, que nos vienen ahora con disfunciones de todo tipo, que parieron en casa. A eso se añade el factor cultural, son mujeres que se lo han callado durante años y cuando las vemos ya llegan con prolapsos muy avanzados.

-¿Hay forma de prevenirlo?

-En ello estamos. Las ponencias del sábado van dedicadas al parto. Sí que puede haber unas normas de higiene vesical, es decir, unos hábitos miccionales que a veces nos saltamos; esas mujeres que maltratan su vejiga son candidatas a disfunciones. Pero quitando esto, prácticamente el factor de riesgo más determinante es el parto. Los ginecólogos y obstetras tenemos la fábrica de disfunciones y tenemos la obligación de solucionarlas.

-¿La prevención va orientada entonces a la asistencia al parto?

-Ya durante el embarazo hay unas normas de preparación del periné o suelo pélvico, para que sea más distensible y más permisivo a la hora de la expulsión del feto, que se han manifestado con cierta utilidad, como los masajes y el uso de paños húmedos. Pero el parto es un hecho dinámico, puede ir muy bien y en un momento dado interrumpirlo porque el niño sufre y hay que optar por la cesárea. A veces la indicación de la cesárea se produce cuando el daño en el suelo pélvico ya se ha producido.

-El congreso atrae a más de 400 profesionales de toda España.

-Sí, lo que demuestra el cambio que ha habido en los profesionales, nos hemos metido en el suelo pélvico, antes lo rehuíamos. La cirugía de suelo pélvico se vio revolucionada en los años noventa por la aparición de técnicas quirúrgicas sencillas, las famosascintas o mallas de material protésico que se colocan para sujetar los órganos descolgados, que tienen una eficacia del 90% en la incontinencia de orina de esfuerzo. Esto significa que solucionan las pérdidas de orina de nueve de cada diez mujeres.

-¿A cuántas mujeres se las pone?

-Hoy en día, dos terceras partes de las mujeres que operamos de suelo pélvico se tratan de incontinencia de esfuerzo, un 40% de ellas de forma exclusiva, y otras veces en cirugía que acompaña al prolapso.

-¿Pero no es la solución para todo?

-Es verdad que esto genera confusión porque no hay solo incontinencia de esfuerzo, también las hay de otros tipos, donde la colocación de cintas no funciona. Pero también ahí se ha ganado mucho con la aparición de diferentes fármacos.

-¿Por qué hay cierta polémica en torno a ellas?

-Las mallas que utilizamos en incontinencia de esfuerzo han sido las revolucionarias en suelo pélvico. Pero las que se usan para prolapsos no son técnicas tan reproducibles como las otras, se han querido generalizar en algunos momentos de la misma manera, y los resultados no son tan eficaces y aparecen complicaciones que pueden alterar algunas funciones, como la sexual, que es clave. Por eso, una de las preguntas básicas antes de una cirugía de prolapso es si tiene relaciones sexuales y si quiere conservarlas. La intervención no va a ser la misma en una mujer joven que en una de 80 años.

-¿Cómo se solucionaban estas disfunciones antes de estas cintas?

-Era curioso cómo se abordaba. Antes José María Cagigal, padre del suelo pélvico en Santander, tenía un libro con más de 300 técnicas a aplicar en el suelo pélvico. Cuando había tantas... es que ninguna iba bien. Se operaba con mucho ingenio pero tenían más recidivas (recaídas).Cuando irrumpieron las mallas se crearon expectativas tanto a los profesionales como a las mujeres, pero insisto se deben utilizar cuando el problema de esa paciente lo requiere.

«Ahora la mujer busca solucionar sus disfunciones, ya no lo oculta»

-¿Cómo ha evolucionado el perfil de las pacientes que reciben?

-Las mujeres que operamos de prolapso exclusivamente vienen a tener una media de diez años más que la que operamos solo por incontinencia de orina, la que se asocia al defecto de la movilidad de la uretra que se produce en el parto. Son mujeres más jóvenes con otra cultura y otra interpretación de estas disfunciones, no lo ocultan, enseguida quieren solucionarlo y quieren vivir con más confort. Los prolapsos se producen más en mujeres mayores y se asocian más a los déficits que padecen con la edad (menopausia y postmenopausia).

-¿Cuál suele ser el principal motivo de consulta?

-La incontinencia de orina, luego el prolapso y, ya en menor medida, las disfunciones anales, que aún son un tema tabú. Se asocian mucho, por eso a la hora de hacer la historia preguntamos a las mujeres, independientemente del motivo que las trae aquí, por todos los órganos del suelo pélvico. Cuando vamos a quirófano procuramos tratar todas las disfunciones que hemos visto, hacer una reparación lo más global posible