«Este piso nos sacó de un apuro tremendo»

Hogar temporal. Manuela y su marido, Julián, conversan con Pedro Prada, Celia G. Horta y María Ferri, en el salón del piso de acogida, ubicado en Nueva Montaña. /
Hogar temporal. Manuela y su marido, Julián, conversan con Pedro Prada, Celia G. Horta y María Ferri, en el salón del piso de acogida, ubicado en Nueva Montaña.

Una paciente de Aragón y su marido estrenan la vivienda de acogida que ofrece gratis la Asociación contra el Cáncer para enfermos derivados a Valdecilla

Ana Rosa García
ANA ROSA GARCÍASantander

Después de más de tres años de tratamientos con «muchos altibajos» contra un cáncer hematológico que se resiste, «solo quedaba intentarlo con el trasplante de médula ósea. Ya no tenía elección, era la última solución, una vez que todo lo anterior no había funcionado», cuenta Manuela Bericat, aragonesa de 62 años. Cuando su oncólogo, en Zaragoza, le informó de cómo sería el procedimiento a seguir, supo que implicaba un cambio temporal de residencia. «Un mínimo de tres meses de estancia en Santander porque este tipo de trasplante, alogénico de donante no emparentado, no se podía hacer allí, sino que tenían que derivarme al servicio de Hematología de Valdecilla». De repente, en pleno verano (finales de julio), su marido, Julián Arque, empezó a planificar el traslado, junto al permiso laboral para acompañarla. «Me volví loco haciendo llamadas a inmobiliarias y consultando a través de internet para localizar alojamiento, pero no encontraba nada. Nadie me alquilaba solo por los tres meses que necesitábamos».

En esa búsqueda sin éxito y a contrarreloj estaba, con la fecha de ingreso marcada en el calendario, cuando decidió consultar a la Asociación Española contra el Cáncer (Aecc) de Aragón. «Y menos mal que lo hice, porque ellos me informaron de que en Cantabria justo iban a habilitar una vivienda de acogida para casos como el nuestro», pacientes oncológicos desplazados desde otras comunidades autónomas para recibir tratamiento en Valdecilla. Solo unos días después lo estrenaron. «Este piso nos sacó de un apuro tremendo», admite Julián. «Nos quitamos un peso de encima. Por supuesto que tienes preocupaciones más importantes (la propia enfermedad, cómo te encuentras, cómo va a ir el trasplante...), pero sabes que esa parte depende del hospital y está controlada, así que al final lo que te obsesiona es dónde te quedas y cómo organizas tu vida durante el tiempo que vas a estar fuera de casa y lejos de la familia», señala Manuela, aún convaleciente.

El 1 de agosto se convirtieron en los primeros inquilinos del piso habilitado por la Aecc, cedido por la Consejería de Obras Públicas y Vivienda, que ahora comparten con otra pareja, aragonesa también. «Esperamos regresar a casa en un mes, aunque volveremos de forma periódica a las revisiones. Sabemos que hay gente en nuestra misma situación que está esperando», dice el matrimonio. Así lo confirma Pedro Prada, presidente de la asociación en Cantabria y jefe de servicio de Oncología Radioterápica de Valdecilla: «Hemos solicitado al Gobierno una segunda vivienda en vista de la gran demanda para acceder a este tipo de recursos que son muy necesarios». El piso, que tiene tres habitaciones, salón-comedor, cocina y baño, se ubica en la zona de Nueva Montaña.

«Espero volver a casa en un mes, eso significará que va todo bien y que podemos dar el relevo a otra familia» Manuela Bericat Paciente

«Me parece un estupendo ejemplo de colaboración entre comunidades, una cosa que no está de moda» Julián Arque Marido de Manuela

«Hemos solicitado al Gobierno que nos ceda una segunda vivienda, porque hay una gran demanda» Pedro Prada Presidente de la Aecc en Cantabria

«Antes no había más opción que buscar alojamiento por tu cuenta y pagarlo de tu bolsillo. Así lo había hecho un conocido de Zaragoza que vino a tratarse a Valdecilla hace cinco años, que abonó 700 euros mensuales. Pero es que nosotros no lo encontrábamos ni pagando, por coincidir con la época de mayor tirón turístico», continúa Julián. A su juicio, disponer de este hogar transitorio «ha sido una bendición, una opción inmejorable que pone de manifiesto una cosa que parece que no está de moda, que es la colaboración entre comunidades, eso es algo digno de resaltar». La vivienda se ofrece de forma gratuita a pacientes con cáncer y familiares desplazados hasta que reciban el alta médica, «sin más requisitos», apunta Celia García Horta, gerente de la junta provincial de la Aecc en Cantabria. «También está pensado para dar cabida a enfermos procedentes de zonas rurales de la región alejadas del hospital y que no están en condiciones de ir y venir todos los días», añade. Una filosofía que comparte la Asociación para la lucha contra las enfermedades de riñón (Alcer), que el año pasado puso en marcha una iniciativa similar, en colaboración con el Servicio Cántabro de Salud, dirigida a pacientes de fuera de Cantabria trasplantados en Valdecilla.