Los políticos cántabros bailan por la salud mental

El presidente regional, la alcaldesa de Santander, el delegado del Gobierno, consejeros y concejales se marcan un animado baile todos juntos en la Plaza del Ayuntamiento | Asociaciones e instituciones lanzan mensaje conjunto por la educación inclusiva

Pablo Bermúdez
AGENCIAS

Asociaciones dedicadas al cuidado de enfermos con problemas de salud mental, organizaciones de familiares de este tipo de pacientes y representantes de instituciones públicas, se han dado cita para trasladar a la sociedad un mensaje conjunto en favor de la 'Educación inclusiva, salud mental positiva'.

Después de que el pasado año se celebraran dos actos separados, en la plaza del Ayuntamiento de Santander y en el Parlamento de Cantabria para conmemorar el Día Mundial de la Salud Mental, en esta ocasión la convocatoria ha sido conjunta entre el Centro Hospitalario Padre Menni, Ascasam, Asociación Paducan, Proyecto Hombre y la Fundación para la Investigación en Psicoterapia y Personalidad.

Y a su llamada han acudido, entre otras autoridades, el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla; la vicepresidenta, Eva Díaz Tezanos; la alcaldesa de Santander, Gema Igual; y el delegado del Gobierno, Pablo Zuloaga.

Antes de que Gema Igual y Miguel Ángel Revilla cerraran el acto con sus respectivos intervenciones en apoyo a las reivindicaciones de inclusión en la sociedad a través de una educación, tres jóvenes pacientes y representantes de las asociaciones convocantes han ido dando lectura a una proclama y un manifiesto en conmemoración del Día Mundial de la Salud Mental que cumple 26 años.

Revilla ha destacado a la «tarea maravillosa» que realizan las personas dedicadas a la atención de las personas aquejadas de enfermedad mental; y ha puesto el énfasis en la importancia de que este año el acto cuente con la participación de «todos» para apoyar y suscribir el lema de «educación inclusiva, salud mental positiva».

«Estas enfermedades las padece mucha gente y seguramente las vayan a padecer más», ha señalado Revilla, quien considera que el Gobierno regional, pese a las dificultades económicas, «está haciendo cosas» en esta materia.

Entre otras, ha aludido al traslado de los pacientes del centro psiquiátrico de Parayas al Hospital de Liencres; y a la incorporación este año de seis profesionales de psiquiatría, siete de psicología clínica, seis enfermeras de salud mental y dos auxiliares de enfermería.

Así como a la puesta en funcionamiento de una unidad de tratamiento intensivo de psiquiatría en Laredo y a que los tres hospitales de Cantabria cuentan con un hospital de día psiquiátrico; sin olvidar que se está mejorando el acceso a los recursos de salud mental para las personas con problemas de salud mental que viven en zonas rurales más alejadas, a través de la extensión de la telepsiquiatría.

Por su parte, Gema Igual ha destacado la necesidad de avanzar hacia una atención integral de los pacientes con enfermedades de salud mental; y continuar dando pasos contra la estigmatización de estos. En la proclama se señala que el 75 por ciento de los problemas de salud mental en adultos comienzan antes de los 18 años, de ahí que se considere que la educación inclusiva es fundamental para la prevención de estas patologías.

Además, se apunta que el 30 por ciento de los jóvenes sostiene que ha tenido algún tipo de problema mental durante el último año. Y se incide en la necesidad de revertir la advertencia de la Organización Mundial de la Salud de que los transtornos mentales serán la primera causa de discapacidad en 2030.

En el manifiesto se aboga por una educación inclusiva entendida como un sistema donde se provee al alumnado de espacios, entornos y apoyos efectivos para que concurra en una verdadera igualdad de oportunidades; en un ambiente de respeto, de aprecios, de reconocimiento a las necesidades particulares.

También se considera de vital importancia que docentes y profesionales sanitarios dominen el lenguaje de la inclusión, y que se establezcan itinerarios de formación para tal fin.

Y se lamenta que una diferencia en la capacidad de respuesta ante los problemas que genera la vida diaria sea aún motivo de rechazo. Con la educación inclusiva se trataría de pasar de una actitud instintiva, como es el estigma o rechazo, hacia modos más evolucionados, como serían la paciencia o el amor, explica el manifiesto.

 

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