Los radares pusieron 14.200 multas en los cinco primeros meses del año

Los radares pusieron 14.200 multas en los cinco primeros meses del año
M. de las Cuevas

Las infracciones por velocidad caen un 10% respecto al mismo periodo de 2017, pero crecen las de alcohol y drogas

Daniel Martínez
DANIEL MARTÍNEZSantander

En los cinco primeros meses del año, 14.257 conductores que circulaban por las carreteras cántabras fueron 'cazados' por los radares de velocidad. La cifra puede parecer desorbitada, sobre todo para aquellos que les trae malos recuerdos y tuvieron que pagar entre 50 y 600 euros por la infracción, pero lo cierto es que es inferior a la del mismo periodo de 2017. En concreto, un 10%. De esta forma, si damos por hecho que todos los sancionados eran vecinos de la comunidad autónoma y que no hubo ningún reincidente -que es mucho suponer-, alrededor del 2,5% de los que se pusieron al volante en la comunidad autónoma fueron sancionados. El 97,5% restante o cumplió o tuvo la suerte de esquivar el control.

El dato lo pone sobre la mesa la Dirección General de Tráfico (DGT) en Cantabria. Desde el organismo insisten en que cuando se habla de este tipo de sanciones no hay víctimas de los radares, sino infractores, rechazan que exista ningún tipo de afán recaudatorio, sólo se pretende velar por la seguridad de los que salen a la carretera y recuerdan que en 2017, en el 26% de los accidentes mortales la velocidad fue un factor fundamental. Para intentar convencer de la idea de que «no vamos a buscar a la gente, cae el que pisa el acelerador más de lo debido», el responsable de este organismo en Cantabria, José Miguel Tolosa, destaca que más de la mitad de esas multas (7.359) las han puesto los radares fijos que se instalan en los pórticos de las autovías y carreteras nacionales, que siempre se encuentran señalizados. La cifra es idéntica a la del ejercicio anterior, mientras que la de dispositivos móviles -los que están en el interior de los vehículos policiales- baja un 17% hasta las 6.898 denuncias.

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La DGT confirma que tampoco ha cambiado la tendencia en cuanto a los puntos donde se producen más infracciones por este supuesto. El radar de Saltacaballo sigue siendo el que más veces 'salta' (unas 24 veces al día y en 3.609 ocasiones hasta el 31 de mayo), seguido del que hay en la S-10 a la altura de Camargo (1.532 multas). No se queda atrás el radar de tramo de Limpias, el primero de este tipo que existe en Cantabria, que se puso en marcha en Semana Santa y ya ha amargado el viaje a 1.128 pilotos.

El total de sanciones entre enero y mayo fue de 28.500, una cifra que calca la del año anterior

La DGT decidió colocarlo en la N-629, una de las vías que acumula mayor siniestralidad en la comunidad autónoma, con 18 víctimas mortales desde 1999. Su funcionamiento es algo distinto al tradicional. No capta la velocidad en un punto concreto, sino que 'lee' la matrícula dos veces: primero al inicio y después al final del tramo. Automáticamente calcula si se ha empleado el tiempo mínimo establecido en cubrir la distancia. Tolosa confirma que ya se aprecia una reducción significativa de la velocidad, pero se muestra sorprendido por el alto número de personas que aún infringen los límites en esta zona: «Se ha explicado mucho y está indicado. Quizás todavía hay gente que no entiende cómo funciona. Pisan el freno cuando ven las dos cámaras, pero en el tramo intermedio van más rápido».

La DGT detrajo en este tiempo 19.700 puntos y 114 cántabros perdieron el carné, sólo 8 mujeres

En cuanto al total de infracciones, sumando todos los tipos, el delegado regional de la DGT afirma que apenas hay cambios en el último año. De las 28.683 de los primeros cinco meses de 2017 se ha pasado a las 28.597 actuales. Después de las de velocidad, siguen ganando por cantidad las de positivos por alcohol y drogas (1.511), que en este caso sí que crecen un 16% respecto al ejercicio anterior. También se han dado más supuestos de uso del teléfono móvil al volante (1.102) y por mal estacionamiento (1.118). En cambio bajan las de cinturón de seguridad, una tendencia que se mantiene prácticamente constante desde hace mucho tiempo porque hay una mayor concienciación al respecto.

Las consecuencias

La consecuencia directa es la sanción económica, pero también la pérdida de puntos. Lo saben bien los 5.354 que lo sufrieron entre enero y mayo de este año, 90 más que en el mismo periodo de 2017. Según los datos oficiales del Ministerio del Interior, más de 200 fueron reincidentes y, entre todos ellos, por cualquier infracción, perdieron 19.701 puntos, lo que supone echando cuentas una media de 3,5 puntos por sanción.

A este respecto, la pasada semana, el nuevo director general de Tráfico, Pere Navarro -el mismo que ya ocupó el cargo en la época de Zapatero y que hace doce años puso en marcha el carné por puntos-, defendió en el Congreso de los Diputados la necesidad de «actualizar y retocar» este sistema, ya que considera que está perdiendo efectividad. De hecho, tras la caída de la siniestralidad, en los cuatro últimos años ha vuelto a repuntar el número de fallecidos.

En este momento, hasta que se produzcan los posibles cambios en la normativa, la pérdida de todos los puntos -ocho en el caso de los noveles y un máximo de catorce para expertos que no hayan cometido infracciones- supone la retirada del permiso de conducción. Sólo se recupera después de realizar un curso de sensibilización que tendrán que realizar, si quieren volver a ponerse al volante, las 114 personas que se quedaron sin carné en el primer semestre del año.

Por sexos, la estadística es de todo menos paritaria. Fueron 106 hombres y tan solo ocho mujeres. A ellos se suman otros 21 que se quedaron sin el permiso por orden judicial.