Sanidad empieza a repartir a los niños con diabetes el sensor que evita los pinchazos

Carlos Lorenzo, con su kit./
Carlos Lorenzo, con su kit.

La Consejería asume el coste de este dispositivo que hasta ahora pagaban los padres. Cantabria es la cuarta comunidad que facilita esta prestación

Ana Rosa García
ANA ROSA GARCÍASantander

El día que a Carlos Lorenzo le colocaron el sensor para el control de la diabetes que evitaba los (como mínimo) seis pinchazos diarios en el dedo se le iluminó la cara. Entonces tenía siete años, pero supo enseguida que aquel aparato que le colocaban en el brazo iba a cambiar su vida. «Puso una sonrisa de oreja a oreja», recuerda su madre, Lorena Gómez. El lunes, dos años después, fue ella la que salió igual de sonriente de la consulta de Endocrinología infantil de Valdecilla, nada más saber que se acababa de convertir en el primer caso en Cantabria que recibe el dispositivo (’kit de FreeStyle’) financiado íntegramente por la sanidad pública. «Ahora somos nosotros los que vamos a notarlo económicamente, porque suponía un desembolso de 60 euros cada 14 días, más los gastos de envío (5,95 euros)», explica.

Esta prestación fue uno de los compromisos que anunció la Consejería de Sanidad en noviembre cuando detalló las inversiones previstas por su departamento para 2018. Ayer comenzó el reparto de los medidores y de forma progresiva llegarán a los 129 niños con diabetes de la región. «Es una gozada, te permite medir el nivel de glucosa en cualquier momento del día y de la noche, sin pinchazos. Aporta mucha tranquilidad y un mejor control de esta enfermedad tan latosa», sostiene Lorena.

Desde la Asociación de Diabetes de Cantabria celebraron que se haya atendido «por fin» esta reivindicación del colectivo: «Esperamos que en breve se administre el dispositivo también a los adultos, como prometió el Servicio Cántabro de Salud».

Hasta la fecha, solo País Vasco, Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana habían dado el paso de facilitar estos medidores continuos de glucosa a los niños con diabetes, aunque ya lo han anunciado entre sus próximos planes Baleares, Murcia, Cataluña, Madrid y Castilla y León. Sin embargo, Cantabria es la única comunidad que se mostró dispuesta a extender su prescripción a la población adulta, aunque limitada «a aquellos pacientes con diabetes tipo 1 que necesitan mucho control. Es decir, que utilizan insulina, que tienen una tasa de hemoglobina glicosilada por debajo del 7,5% y se pinchan más de ocho veces al día», como apuntó a este periódico la subdirectora de Asistencia Sanitaria, Ana Tejerina.

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