Valdecilla estrena su nueva farmacia

Las instalaciones, desde las que se dispensan cada día fármacos a 800 pacientes, renuevan sus salas blancas para preparar medicación estéril e incorporan un carrusel semiautomático de almacenamiento

Personal de Farmacia prepara medicamentos estériles en una de las nuevas cabinas, adaptadas al cambio de normativa. / Foto: Celedonio Martínez | Vídeo: Pablo Bermúdez
ANA ROSA GARCÍASantander

Valdecilla estrena por fin sus nuevas instalaciones de farmacia, uno de los eslabones que quedaron pendientes del macrotraslado a las Tres Torres, en suspenso por las exigencias técnicas del cambio de normativa. Dos años después, concluye la reforma de acondicionamiento, asumida por Smart Hospital Cantabria (le ha supuesto un desembolso de 300.000 euros), a falta sólo de los últimos retoques de mobiliario. De sus almacenes, ahora equipados con un moderno carrusel semiautomático, que ha jubilado las antiguas estanterías que llenaban un sótano de los pabellones, parte cada día el circuito de la medicación que se dispensa a una media de 800 pacientes. Unos cinco millones de dosis al año, entre las que se mueven por el hospital y las que se dispensan directamente a pacientes externos –aquellos que han de acudir a recoger su tratamiento porque está catalogado exclusivamente como de uso hospitalario (es decir, no se vende en farmacia comunitaria)–.

Allí se gestiona a diario un millar de órdenes médicas (prescripciones), que con frecuencia incluyen más de un fármaco, en una cadena minuciosa que funciona los 365 días. El grueso de la actividad de farmacia se adapta a la dinámica del hospital (horario de mañana), aunque está abierta hasta las diez de la noche para atender los ingresos de tarde o los cambios de medicación decididos a lo largo del día.

Toda la red de farmacia, desde la orden médica a la dispensación, se gestiona a través del programa de prescripción electrónica asistida.
Toda la red de farmacia, desde la orden médica a la dispensación, se gestiona a través del programa de prescripción electrónica asistida.

El nuevo sistema de almacenamiento está compuesto por dos carruseles horizontales, divididos en 38 módulos de seis alturas. El profesional hace el pedido a la máquina desde el ordenador, y ésta localiza el producto y gira sobre sí misma para trasladarlo al punto de entrega. «La principal ventaja es que aporta un mejor aprovechamiento del espacio, entre otras cosas porque nunca quedan huecos vacíos. Esto se debe a que sigue un orden caótico de recarga, que quiere decir que aleatoriamente va a localizar el espacio libre y va a colocar un medicamento acorde con el tamaño de cajón asignado. Todo eso previamente lleva un trabajo importante de configuración informática», dice Marta Valero, jefa de servicio de Farmacia. Pero «el gran valor añadido» de esta tecnología, en la que están invirtiendo la mayoría de los hospitales, es que «mejora en la gestión de stock y garantiza la trazabilidad del medicamento, identificado con código nacional, lote y fecha de caducidad».

«Ahora las instalaciones están ajustadas a la norma, con tecnología que mejora la seguridad del circuito» Marta Valero | Jefa de servicio de Farmacia

No obstante, aclara que este equipamiento, conectado también a la cámara en la que se almacenan los fármacos de conservación en frío (termolábiles), «no se traduce en ahorro de tiempo, puesto que no puedes recargar las entradas de laboratorio al tiempo que preparas pedidos para las plantas. No es un sistema más rápido, pero sí más seguro».

Preparación del reparto

Toda la red de farmacia está informatizada. A través del programa de prescripción electrónica asistida (PEA), que acabó hace más de una década con las órdenes en papel, se gestionan los medicamentos que se distribuirán por las plantas de hospitalización. Se valida la petición y se prepara el envío, aunque previamente, todos los blister pasan por la fase de reenvasado, donde se dividen y etiquetan en las dosis unitarias que después viajarán por el centro. «La verdad es que es una operación que nos lleva mucho tiempo y que se repite en todos los hospitales. La industria nos podría facilitar las cosas», sostiene Teresa Jiménez, responsable de la PEA y de los grupos de gestión de seguridad de medicamento.

Un doble carrusel horizontal, con 38 módulos de seis alturas, dispensa los medicamentos solicitados a través del sistema informático.
Un doble carrusel horizontal, con 38 módulos de seis alturas, dispensa los medicamentos solicitados a través del sistema informático.

La distribución farmacéutica se realiza en 23 carros llenos de compartimentos. Cada cajetín se corresponde con un paciente, donde se carga el tratamiento indicado por su médico para las 24 horas siguientes. «El proceso de llenado se hace a través de carruseles verticales (denominados kardex) que se conectan a la prescripción informática y te van proporcionando el tipo de medicamento asignado a cada enfermo por planta. Teníamos dos máquinas y ahora hemos ganado una tercera».

El otro «gran avance» de las nuevas instalaciones son las salas limpias, «las responsables del retraso» de esta mudanza. «Con el cambio de normativa ha habido que hacerlas prácticamente nuevas. Ahora sí que cumplen absolutamente con todos los requisitos técnicos». Acceso restringido, con ventana pasamaterial de doble puerta, aire filtrado, paneles modulares con encuentros (pared/techo) redondeados, de fácil limpieza y que evita la acumulación de polvo, y varias cabinas con esclusa (donde es imprescindible la protección) en las que se prepara toda la medicación que requiere las máximas condiciones de esterilidad.

«En la preparación de los fármacos peligrosos hay que proteger a la persona que manipula en cabina» Teresa Jiménez | Farmacéutica de Valdecilla

«Desde la nutrición parenteral (por vía intravenosa) la manipulación de otros fármacos, como inmunosupresores, antibióticos, sueros especiales con potasio, tratamientos intramusculares o colirios», señala Jiménez. Sin olvidar los fármacos considerados peligrosos, «que no se limitan sólo a los citostáticos (quimioterapia), sino que hay muchos más. En este caso, se trata de proteger a quien los manipula porque el producto es tóxico, de ahí que se preparen en cabinas específicas, de flujo laminar vertical, en las que el aire va de arriba a abajo, al contrario que en el resto de cabinas (horizontales)», añade. Asimismo, toda la farmacia está climatizada, con sondas calibradas que miden en todo momento la temperatura, tanto ambiente como de cámaras y neveras (para medicamentos no termolábiles no debe superar los 25 grados; los de frío, se deben mantener entre 2 y 8 grados).

La distribución de los fármacos por el hospital se realiza a través de 23 carros de unidosis, donde cada cajetín va dirigido a un paciente.
La distribución de los fármacos por el hospital se realiza a través de 23 carros de unidosis, donde cada cajetín va dirigido a un paciente.

En la planta -1 de la Torre D, con acceso directo por la fachada que mira a la Escuela de Enfermería (donde se acaba de colocar el cartel), se dispensan a diario fármacos de uso hospitalario a unos 200 pacientes ambulatorios (60 oncohematológicos y alrededor de 120 de otras patologías). Precisamente este volumen es el que dispara el gasto farmacéutico del hospital, que se sitúa «en casi siete millones al mes» –unos 75 millones al año–. «Aproximadamente el 60% de la factura responde a la medicación indicada para pacientes externos. Si a eso sumamos los que vienen al hospital de día llegamos al 80%, por lo que el paciente ingresado no es el que tiene más impacto en gasto», apunta la jefa de servicio. Por eso, cada vez se potencian más los estudios de farmacoeconomía, con el fin de medir la eficacia de nuevas terapias, tan innovadoras como caras.

En la nueva farmacia se han habilitado tres consultas de atención farmacéutica (intercomunicadas entre sí) para recibir a las personas que acuden a retirar su medicación. «Con el traslado hemos ganado mucho en espacio, más confort y sobre todo mayor confidencialidad para los pacientes, de cuyo seguimiento se encarga un equipo multidisciplinar, de tal forma que se controla la adherencia y se ajusta la dispensación para el siguiente ciclo», apunta Valero, que recuerda que la pieza que resta para completar el servicio es la farmacia oncológica, situada en Valdecilla Sur, pendiente de incorporar un robot de citostáticos. «Ahora Valdecilla tiene unas instalaciones acordes a un gran hospital, ajustadas a la norma, con tecnología que mejora la seguridad de todo el circuito de medicación que es, a la postre, lo que busca un servicio central como farmacia».

Un doble carrusel horizontal, con 38 módulos de seis alturas, dispensa los medicamentos solicitados a través del sistema informático.
Un doble carrusel horizontal, con 38 módulos de seis alturas, dispensa los medicamentos solicitados a través del sistema informático.

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