El verano se despide en Cantabria con lluvia y caída de temperaturas

Una mujer refresca a sus perros con una manguera, ayer, en la duna de Zaera, Santander. /Juanjo Santamaría
Una mujer refresca a sus perros con una manguera, ayer, en la duna de Zaera, Santander. / Juanjo Santamaría

En su recta final, ha dejado valores inusualmente altos en los termómetros antes de dar paso a un otoño que se espera «cálido»

Javier Gangoiti
JAVIER GANGOITISantander

El verano empieza a apagarse en Cantabria, a pesar de todos sus esfuerzos para marcharse sobre la bocina. La recta final del estío ha dejado valores inusualmente altos en los termómetros de la comunidad autónoma pero esta es una tónica que, a juzgar por la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), irá enfriándose poco a poco en las últimas 24 horas que le quedan a la estación. Ahora le toca su turno a un otoño que se inaugura el lunes a las 09.30 horas y en camiseta, porque los expertos anuncian que viene «más cálido».

Por cerca que estén en el tiempo, las máximas nacionales que marcaron tanto Santander como Castro Urdiales el viernes por la tarde ya están muy lejos, a unos 300 días ya, salvo sorpresa mayor, de repetirse. Los valores irán cayendo poco a poco en las próximas horas y el clima cambiará de cara a base de máximas cada vez más bajas, rachas de viento que pueden ser fuertes en según qué momentos y, todo esto, sin despreciar la posibilidad de chubascos.

Para hoy, las previsiones hablan de día más bien nuboso con posibilidad de lluvias débiles por la tarde. ¿Viento? En la misma línea: entre oeste, sur y puede que algo de norte por la noche y, eso sí, más fuerte por la mañana que en la segunda mitad del día. Para hacerse a la idea, Cantabria marcará hoy una máxima cercana a los 23 grados, como en la capital o en Castro Urdiales; y mínimas entre 14 y 17 en toda la región salvo en Reinosa, que oscila entre los 19 y los 9 grados. Misma previsión para mañana, lunes, y, según parece, para los días venideros.

Porque ya lo avanzó la Aemet: se avecina un otoño más bien «caluroso», con una transición suave marcada por el viento sur que ayudará a los menos previsores a evitar el resfriado. Si los modelos terminan dando en el clavo, las castañas se mimetizarán con las suradas y una subida «considerable» de los valores.