Se mantienen las retenciones en la A-67 y la Nacional 611 por el desprendimiento de Barreda

Luis Palomeque

Se continúa trabajando para poder reabrir la zona afectada por el argayo en la tarde de este domingo

DM .
DM .Santander

La A-67 sigue cortada a la altura de Bezana, en dirección a Torrelavega. A primera hora la página web de la Dirección General de Tráfico (DGT) amanecía por primera vez desde el pasado martes sin dar cuenta de retenciones significativas ni aquí, ni en las vías alternativas para evitar ese punto : la N-611 y la CA-330. A las 10 de la mañana la normalidad era la tónica y el único aviso para la zona es en la CA-232, en Mogro, peor por un tema distinto, la celebración de un rally. Sin embargo, las cosas cambiaron una hora más tarde y de nuevo hay cuatro kilómetros de retenciones en la Autovía A-67 entre Requejada y Mogro (donde también se ha producido un accidente con tres cohes implicados) y otros dos en la N-611 entre Barreda y Polanco.

El delegado del Gobierno en Cantabria, Eduardo Echevarría, anunció ayer que la reparación de urgencia que se puso en marcha en el momento en que se detectó el argayo estará concluida antes de que acabe el fin de semana. «Todas las personas que circulen hacia Palencia o hacia Oviedo de regreso van a poder disfrutar de esta vía en condiciones perfectas», apuntó el representante del Estado en la comunidad autónoma, quien precisó que «si se puede, se abrirá incluso antes».

A medida que se acerque ese momento, la Demarcación de Carreteras en Cantabria podrá fijar una hora exacta. Las previsiones son optimistas aún en el caso de que se produzcan contratiempos durante el proceso de construcción de la escollera en la que se asentará el talud y la nueva plataforma sobre la que se asfaltará la carretera. La prueba es que se ha recortado el plazo que en un primer momento dio el Ministerio de Fomento. Veían difícil que la A-67 recuperara la normalidad y que se pudiera poner fin a los atascos a consecuencia del desvío del tráfico en la salida de Polanco hacia la N-611 y la CA-330 –ambas también han sufrido atascos estas jornadas– antes «del lunes o el martes». Finalmente, si todo sale según lo previsto, ese escenario ocurrirá entre 24 y 48 horas antes.

El trabajo constante durante las 24 horas de alrededor de 40 empleados por turno han permitido que ya esté prácticamente finalizada la escollera de siete metros de altura que solventará el argayo. Y mientras se produce la reapertura, para hoy y mañana por la mañana, ante el más que posible aumento del tráfico, está previsto reforzar «en la medida de lo posible» el dispositivo policial con agentes de la Guardia Civil y de las policías locales de ambas localidades.