Zapatero, en Santander: «Un gobierno de cooperación me suena bien»

José Luis Rodríguez Zapatero, esta mañana en la UIMP./María Gil
José Luis Rodríguez Zapatero, esta mañana en la UIMP. / María Gil

Ve muy difícil la abstención de Cs porque ha decidido «estar con Vox y no con el PSOE»

DM .Santander

El expresidente del Gobierno de España José Luis Rodríguez Zapatero se ha mostrado hoy «optimista» sobre un posible gobierno de cooperación del PSOE con Podemos pero cree que «hay que darle tiempo al tiempo» a la negociación porque se trata de un modelo que «es la primera vez» que se producirá en la democracia española.

Rodríguez Zapatero así lo ha señalado este miércoles en declaraciones a la prensa en Santander, donde ha participado en los Cursos de Verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), y ha considerado que «lo importante» es que en esa posible relación de cooperación «haya confianza y que los objetivos y el contenido básico de un programa se pueda cumplir».

«Yo no me atrevo a dar ningún consejo a nadie, pero pensando en Podemos, que se ha identificado desde su nacimiento con una serie de políticas muy nítidas, creo que es ahí donde se hará el mayor esfuerzo de negociación», ha dicho el expresidente, quien ha insistido además en que «un gobierno de cooperación me suena bien».

Zapatero, junto a la socialista Eva Díaz Tezanos.
Zapatero, junto a la socialista Eva Díaz Tezanos. / María Gil

Debido a que la falta de avance en las negociaciones entre el PSOE y Podemos, ha sido preguntado por las otras opciones con las que se podría lograr la investidura de Pedro Sánchez y si apostaría por convencer a Ciudadanos para que se abstuviese o por ir con los independentistas.

Rodríguez Zapatero cree que, de una forma y otra, Sánchez debe ir a la investidura con «una mayoría clara» y ha dicho a los partidos que «estén en la duda» pero que «sean decisivos» que «a largo plazo siempre es políticamente más beneficioso apostar por construir que no por poner trabas».

No obstante, en el caso de Ciudadanos, ha considerado que la actitud de Albert Rivera ha mostrado un «gran exceso» en la confrontación con el PSOE, algo que a su juicio «debilita muchísimo su posición» y le ha hecho «víctima de un discurso radical». «Eso ahora tiene un retroc3eso díficil a una posición sensata que es la que debería tener cualquier centrista liberal europeo que se precie», ha opinado.

Por ello, el expresidente ve muy difícil la abstención del partido de Rivera para investir a Sánchez, porque ha decidido «estar con Vox y no con el PSOE que le ha dejado la puerta abierta», y ha llamado a «Podemos y otros partidos» a que «constribuyan de una manera razonable» a «conformar una mayoría sólida» que permita que España tenga pronto un presidente y un gobierno.

«Me parece fundamental que el resto de fuerzas políticas que no se han posicionado de una manera tan exagerada constribuyan» y entre ellas se ha referido a los indepentistas y nacionalistas. A los primeros se ha dirigido especialmente para apostar por el «diálogo» y «reconducir» la crisis en Cataluña, «algo que solo está llamado a hacer Pedro Sánchez».

María Gil

«Los partidos independentistas saben que hicieron un viaje a ninguna parte y que tienen que regresar de ese viaje. No es fácil porque hay que atravesar importantes dificultades pero soy partidario de facilitar ese regreso y saben que es el Gobierno de Pedro Sánchez quien puede de una manera más clara recuperar la convivencia y el diálogo», ha añadido.

Y ha insistido en que «los independentistas están llamados necesariamente a dejar el independentismo y volver a su dimensión de partidos nacionalistas porque eso es lo que le conviene a Cataluña y a la democracia».

Al hilo de ello, el expresidente ha deseado que se pueda «superar en el menor tiempo posible» la crisis independentista y el debate territorial porque España tiene unas «posibilidades extraordinarias de todo tipo» que hay que aprovechar e impulsar y, para ello, cree que no sólo los independentistas tiene que volver a su carácter nacionalista sino que también los partidos del centrro-derecha tienen que hacer una «mínima autocrítica» de la posición que han mantenido en este asunto.

Y es que, en su opinión, es «muy negativo» para el país y su democracia «cuando los extremos se polarizan y se exageran» o cuando algunos partidos «quieren hacer del independentistamo el debate crucial de su existencia política».

María Gil