Denunciado por apalear, ahorcar y tirar al río a sus dos perros

Vecinos de la zona tomaron fotos a los cadáveres de los perros, que fueron arrojados al río, imágenes que se adjuntan en la denuncia de Pacma./
Vecinos de la zona tomaron fotos a los cadáveres de los perros, que fueron arrojados al río, imágenes que se adjuntan en la denuncia de Pacma.

Pacma lleva a un vecino de Sámano ante los juzgados de Castro Urdiales por un presunto delito de maltrato animal, y pide al juez que le incaute los otros perros que tiene

MARIÑA ÁLVAREZSantander

"Pasaba por allí y lo vio golpeándolos violentamente con un palo. Los perros aullaban y le produjo tanta angustia y miedo que salió corriendo". Es parte del relato de una joven que fue testigo de la tortura infligida por un vecino de Sámano (Castro Urdiales) a dos de sus perros, un setter de color blanco y negro y un pastor vasco, a los que después de apalearlos de forma brutal ató una cuerda al cuello que, a su vez, amarró a una malla metálica. Al día siguiente sus cadáveres aparecieron tirados en el río, muy cerca de la casa. Se ignora si murieron por la paliza, ahorcados o ahogados.

Este cruel episodio ocurrió a principios de mayo y se pudo recomponer la posible historia de los hechos gracias a testigos, a mensajes de whatsapp y a familiares del presunto autor que fueron corriendo la voz. La forma de morir de los perros hallados después en el río la corrobora el informe de una veterinaria, que se adjunta en la denuncia presentada por el Partido Animalista Pacma ante los juzgados de Castro Urdiales por un presunto delito de maltrato animal. Reclama al juez, además, que se ordene la inmediata incautación de los otros animales que tiene este hombre, Pedro M. P. P., -al menos un perro más y una oveja- para que no los haga desaparecer en pleno proceso.

Porque, al parecer, no es la primera vez que hace algo parecido. Pacma añade testimonios de parientes de Pedro, que aseguran que una vez vieron "cómo estampaba a una perrita contra la pared". En otra ocasión rescataron a una perra "que mantenía enjaulada en una conejera, sin espacio ni para crecer" .Y recientemente, en marzo, cuatro cachorros de pastor vasco que le pertenecían aparecieron abandonados en el monte de La Loma, de Castro Urdiales. Por lo visto, otra familiar se los quitó para que no los matara.

"Maltrataba habitualmente a sus perros con palos propinándoles fuertes golpes", asegura una de sus familiares, cuyo testimonio se adjunta en la denuncia.

Pero esta vez fue demasiado lejos. El 1 de mayo, una descendiente de Pedro M. P. P. informa por whatsapp a una conocida sobre la muerte y el maltrato de los dos perros. Se había enterado por medio de otro de los parientes de ese hombre, que fue a su casa y le contó que "los había matado a palos y luego los había tirado al río que cruza Sámano, a la altura de la calle Helguera". En la denuncia se señala que uno de los perros pudo haber mordido al denunciado en plena paliza (lo vio otro testigo), por lo que Pedro M. P. P. podría tener heridas en los brazos. Después, otro familiar distinto acudió a ese lugar y encontró los cadáveres de los perros.

Ante tal hallazgo, unos vecinos realizaron fotografías a los cuerpos. Este momento lo presenció el propio Pedro, "que los increpó y amenazó, conminándoles a abandonar el lugar y diciendo que no eran perros, sino piedras". Se avisó a una veterinaria para que emitiera un informe sobre el estado de los perros y el día 3 de mayo se presentó denuncia ante la Guardia Civil y también se personó la Policía Local.

Pacma advierte que, según se ve en las fotos y en el informe veterinario, "los perros, después de ser golpeados gravemente y malheridos, fueron atados con una cuerda al cuello y a la vez a una malla metálica de cerramiento con intención posible de producir ahorcamiento o que murieran de ahogamiento, al ser arrojados al río posteriormente". Uno de los perros tenía el lomo hundido, con hemorragia interna por los golpes.

La familia no pudo evitarlo

Todo esto ocurrió a pesar de que varios familiares de este hombre eran conocedores del maltrato al que sometía habitualmente a sus animales. Intentaron "hacerle un seguimiento" tanto al setter como al pastor vasco, "por temor a que los matara", sobre todo al encontrar a los cuatro cachorros abandonados y comprobar posteriormente que esos dos ejemplares eran suyos y los tenía encerrados al fondo de su propiedad. No pudieron evitarlo.

Por todo ello, Pacma presentó la denuncia el 1 de junio, porque considera que estos hechos pueden ser constitutivos de un delito de maltrato animal, tipificado en el artículo 337 del Código Penal, que conlleva una condena de tres meses a un año de cárcel, con inhabilitación de uno a tres años para ejercicio de profesión relacionada con los animales.

Y "ante la gravedad" de los hechos, Pacma considera que procede "incautar de forma cautelar" a todos los animales que tenga bajo su custodia, "para evitar la muerte de más perros o su desaparición mientras se tramita el procedimiento".