Estado en el que quedó la puerta del templo pejino
Estado en el que quedó la puerta del templo pejino / DM

Robo frustrado de noche en la iglesia de Santa María de Laredo

  • El refuerzo de la puerta trasera del templo impidió a los ladrones acceder al interior, después de haber reventado el candado de la puerta metálica que da acceso el edificio

El enterrador de Laredo, Miguel Ángel Osorio, se llevó ayer una desagradable sorpresa cuando a las siete de la mañana se percató de que alguien había intentado robar en la iglesia de Santa María de la Asunción, dado que habían roto el candado de la verja que da acceso al templo, cuya puerta trasera estaba forzada. Eso sí, se quedó más tranquilo cuando comprobó que todo se había quedado en un intento, puesto que el refuerzo de dicha puerta impidió que los ladrones accedieran al interior del edificio.

Aun así, Miguel, que se mostraba ayer «disgustado», no tardó un segundo en dar aviso a la Policía Local y al sacristán para que comprobasen que no faltaba nada dentro de la iglesia, como así se confirmó.

En declaraciones a este periódico, Miguel explicó que normalmente es el encargado de cerrar la verja situada en la muralla medieval que da acceso a la iglesia. «He preguntado a los vecinos a ver si han oído algún ruido, pero nada», comentaba, al tiempo que aseguraba que los ladrones desistieron de su intento de acceder al templo cuando vieron, desde una ventana que rompieron, que una barra de hierro impedía abrir la puerta trasera. «De todas formas, si hubiesen entrado habría sonado la alarma», advierte el enterrador.

Pero si hubo alguien ayer que se llevó un verdadero disgusto ese fue Juan Luis Cerro, el nuevo párroco de Laredo, que sustituye a Romualdo Fernández, y que todavía está aterrizando en la villa pejina. De hecho se presentó a los vecinos el pasado domingo. «Cuando me llamaron para decirme que había intentado robar en la iglesia, me llevé un buen susto, aunque por suerte al final sólo ha quedado en eso».

El nuevo párroco pejino reconoció que es «difícil» acceder al templo dado el refuerzo de la puerta, «que ahora tendremos que reparar», y que hay alarma, pero, aun así, se mostró «apenado» por el hecho de que alguien intente robar dentro.

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