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Los niños lo tienen claro: en el coche, nada de móvil, ni siquiera en los semáforos en rojo

Nuestros hijos nos demandan que, en materia de tecnología, cumplamos las mismas normas que les imponemos a ellos. Además, nos quieren menos conectados cuando pasamos tiempo en familia.

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Los adultos miramos el móvil más de 150 veces al día, y la mayor parte de ellas es para entrar en aplicaciones de mensajería, hacer llamadas o chequear la hora. Estos datos, procedentes del estudio How many times do you check your mobile phone per day? elaborado por Oracle Marketing Cloud, revelan hasta dónde llega la presencia de la tecnología en nuestras vidas. Igual que el dato que indica que nueve de cada diez españoles no se alejan de su móvil más de un metro en todo el día. Esto mismo puede aplicarse a los jóvenes, quienes pasan de media más de tres horas al día conectados a Internet. Por eso, integrar las nuevas tecnologías en nuestras vidas, las de los adultos y los niños, y en el ámbito familiar exige responsabilidad y educación para establecer un equilibrio adecuado entre el ámbito digital y “real”.

Lo primero es predicar con el ejemplo. Los padres somos los primeros que tenemos que cumplir las reglas que imponemos a nuestros hijos respecto al uso de los dispositivos móviles. ¿Cuántas veces le has pedido a tu hijo que deje el Whatsapp y te atienda? ¿O que en la mesa no se usa el móvil? ¿Y ellos a ti? ¿Cuántas veces les has escuchado decirte: papá, deja el móvil cuando estás en el coche o en medio de una conversación? Porque la relación con la tecnología debe medirse por el mismo patrón para padres e hijos.

“Es un buen momento para plantearse no solo la necesidad de establecer unas normas básicas sobre el uso de la tecnología en la familia, sino también para tener en cuenta lo que ellos demandan y aplicarnos nuestras propias recetas. El ejemplo en la educación sigue siendo fundamental, y ser incongruentes con lo que intentamos transmitirles no aportará nada bueno”, afirma el experto Guillermo Cánovas, colaborador de la web Por un uso Love de la tecnología, a través de la cual Orange quiere concienciar a niños y mayores sobre la importancia del uso seguro y responsable de las nuevas tecnologías.

Precisamente eso es lo que reclaman los jóvenes, tal y como señala el estudio Not at the Dinner Table: Parent’s and Children’s Perspectives on Family Technology Rules, llevado a cabo por las universidades de Michigan y San Francisco a partir de 249 entrevistas a padres e hijos de Estados Unidos con el objetivo de recabar las demandas de los jóvenes en relación al uso que hacen sus progenitores de sus móviles. Una de las principales conclusiones del estudio es que los menores quieren que sus padres cumplan las mismas normas de conducta que les exigen a ellos. Y eso conlleva, fundamentalmente, atender a la familia y dejar el móvil de lado en momentos como las comidas, el tiempo de juego o durante las conversaciones.

Otra de sus demandas fundamentales es que los padres no utilicen sus smartphones, bajo ningún concepto, cuando están al volante, ni siquiera en los semáforos en rojo. “Los adultos son censurados por usar sus teléfonos mientras conducen, modelando una conducta inapropiada para los niños al no estar a la altura de las reglas familiares que ellos mismos establecen”, revela el estudio.

La seguridad vial es algo fundamental para los niños. Nosotros somos los primeros en inculcársela desde que les enseñamos a mirar antes de cruzar y a hacerlo solo con el semáforo en verde. Tanto es así que ellos, habitualmente, nos recuerdan lo que hacemos mal al volante desde pasar un semáforo casi rojo o aparcar mal. Es por ello que esta demanda, además de absolutamente lógica, es una práctica que los padres debemos interiorizar no solo para dar ejemplo a nuestros hijos sino también, y sobre todo, para evitar accidentes.

Apartar la vista de la carretera para atender una llamada o responder un mensaje es un peligro cuando vamos conduciendo. Esos gestos tan cotidianos son un pésimo ejemplo para nuestros hijos, ponen en peligro sus vidas y hacen que el conductor recorra decena de metros a ciegas sin percibir hasta el 50% de las señales y de las maniobras de los demás conductores y peatones.

Un informe de conducción de Axa y Ponle freno afirma que el 25% de los encuestados para el mismo reconoce que habla por teléfono sin utilizar manos libres y un 18% confiesa que responde a mensajes al volante. Asimismo, un 43% afirma utilizar Whatsapp mientras conduce. Al marcar un número en el móvil a 120 kilómetros por hora se recorre, sin ver la carretera, una distancia de 429 metros, equivalente a unos cuatro campos de fútbol. Si lo que hacemos es escribir un mensaje, recorremos 660 metros a ciegas.

Según los datos del Ministerio del Interior, más del 30% de los siniestros de tráfico mortales o graves están causados por distracciones, y el uso del móvil mientras se conduce es la primera causa de accidente por falta de atención. Es más, y estos son datos de la Dirección General de Tráfico, usar el teléfono al volante aumenta el riesgo de sufrir un accidente entre cuatro y nueve veces, un peligro similar al que se registra cuando se ingiere una tasa de 10 gramos por litro de alcohol en sangre (la tasa máxima permitida es de 0,5 gr/l). Conclusión: tenemos que hacer caso a nuestros hijos y cumplir nuestras propias reglas en lo relacionado con la tecnología. Y esto tanto para poder exigirles a ellos que también lo hagan como porque no podemos olvidar que los niños aprenden, en muchos casos, por imitación.

Lo que nos piden nuestros hijos

Papá, suelta el móvil y hazme caso. ¿Cuántas veces has oído esto en boca de tus hijos? El estudio Not at the Dinner Table: Parents’ and Children’s Perspectives on Family Technology Rules, de la Universidad de Michigan y la de San Francisco, pone de manifiesto las demandas de los más jóvenes en relación al uso que sus progenitores hacen de los teléfonos móviles. Tal vez muchos padres y madres no os habéis planteado esta cuestión, pero tus hijos también tienen muchas cosas que decir.

No quieren que sus padres utilicen la tecnología en determinados contextos sociales y, sobre todo, demandan que les prestemos atención cuando intentan contarnos algo importante.Piden más autonomía a la hora de disponer de su propio tiempo de conexión y mayor privacidad.

Demandan que sus padres utilicen también la tecnología con moderación y que no se convierta en su principal forma de ocio. Solicitan a sus padres que establezcan normas relacionadas con el uso de la tecnología que les protejan de los contenidos no deseados con los que en ocasiones se encuentran. Además, esperan que nosotros cumplamos las mismas normas que les ponemos a ellos. No les gusta que sus padres utilicen sus móviles durante la conducción, ni que aprovechen los semáforos en rojo para contestar a sus mensajes.

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Contenido de Content Factory para LOVE ORANGE. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.