Sotileza: papel y agitación

El suplemento cultural de EL DIARIO MONTAÑÉS alcanza su número 300 (más uno) con un especial sobre su trayectoria como voz e interrogante en la región

Imagen de Kepa Garraza que fue portada de un número de Sotileza/
Imagen de Kepa Garraza que fue portada de un número de Sotileza
DAVID REMARTÍNEZSantander

Hagan la prueba: cojan un ejemplar de 'Sotileza' y déjenlo aparcado en un rincón de casa sin leer. Les aseguro que no se olvidarán de él porque, de vez en cuando, mientras sacan la basura o colocan la compra en el armario, descubrirán con cierta inquietud que la portada del suplemento está mirándoles fijamente, como un loco, como una bombilla, o como una de esas viejas cotillas que enlucen los visillos de los pueblos con su amarga soledad. Al cabo de varias semanas, de la que van al baño a aliviarse o de la que enfocan el sofá para arrojarse derrotados a ver la tercera temporada de cualquier serie televisiva, cojan ese ejemplar, ábranlo y lean. Descubrirán que su contenido permanece vigente y fresco; que sirve igual. Incluso cuando repasa una exposición o un concierto ya transcurrido. No importa.

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Porque en esas líneas del 'Sotileza', a veces lúcidas, a veces sesudas, otras felizmente descabelladas y siempre entusiastas, el fondo periodístico, la reflexión, perdura. Y tamaña condición perenne, queridos lectores, significa un lujo mayúsculo en este oficio tan necesario como fugaz, cada vez más inmediato, incluso demasiado apresurado desde que exigimos conocer la actualidad antes casi de que suceda. En 'Sotileza', sin embargo, no suceden cosas. Se piensan, se explican, se ilustran, y se incordia un montón. Al contrario que los jarabes, el 'Sotileza' sale ya agitado de imprenta.

Entenderán pues el mérito que supone alcanzar los 300 números de nuestro suplemento semanal dedicado a la Cultura, que toda su redacción celebra hoy junto las decenas de colaboradores y columnistas, y los miles de protagonistas que han nutrido sus páginas. Pintores, músicos, escritores, coreógrafos, titiriteros, poetas, cantantes, dibujantes y demás insensatos: todo el que en Cantabria ha querido conmover, todo el que ha tratado de ofrecer algo bello.

Y si conocieran a esa redacción que configura el 'Sotileza', a la maraca que agita las páginas, entenderían también que se haya elegido el 301 en lugar del número redondo para soplar las velas. El 301 apunta hacia adelante en lugar de hacia la propia chepa, y además suena inquieto. A comerse el pastel de pie. Es como si hubiésemos defendido las Termópilas con éxito y todavía nos hubiera sobrado un espartano vivo para esculpir una estatua conmemorativa, o para colgar una pancarta entre las rocas y cantarle a los siguientes que vengan que los recibimos con alegría, parapapapá.

Si yo fuera el responsable del 'Sotileza' le diría a Marc G. Sala, el fantabuloso jefe de Diseño, que le hiciera una portada a Guillermo Balbona, ubicuo redactor jefe y a la sazón responsable del 'Sotileza'. Balbona es como Leónidas pero con la barba cana y los músculos recolocados. Lo demás, igual. La misma determinación. La misma mirada anegada de simpatía. Ese gruñir. Balbona ha convertido el suplemento en una referencia social, en un refugio creativo y en un trampolín de artistas, y justo es que encabece este homenaje. Que sea él quien salga de la tarta con los brazos en aspa.

Así pues, queridos lectores, acudan al kiosko y compren su DIARIO MONTAÑÉS con su SOTILEZA especial encartado (16 páginas, firmas de lujo y un diseño espectacular). O léanlo en Kioskoymás desde su tableta o móvil. Porque se trata de un producto de merecido pago, cuyas páginas seguirán bajo esa condición. Hoy les regalamos una selección de las mejores portadas (en dos galerías, aquí y aquí), y algunos de los reportajes más señeros de su ya larga vida, vigentes todos, igual de sabrosos para el sofá que cuando se escribieron. Y les avanzamos que, salvadas las Termópilas y recolocado el mapa, ya estamos perfilando alguna nueva campaña digital en ciernes. De mano, estrenamos cuenta en Twitter, @Sotileza_DM, desde donde amplificaremos cuanto sucede en la cultura cántabra. Permanezcan atentos.

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