Cantabria recibe dos décadas de la mejor ilustración gráfica

Buades. Periódico de arte. N.º 3, Galería Buades, Madrid, 1985./
Buades. Periódico de arte. N.º 3, Galería Buades, Madrid, 1985.

El Archivo Lafuente suma el Fondo Diego Lara, el histórico diseñador que contribuyó de manera decisiva a modernizar la cultural visual de la Transición

GUILLERMO BALBONASantander

Junto al histórico diseñador gráfico santanderino Daniel Gil, la figura y huella de Diego Lara (Madrid, 1946-1990) es una de las referencias creativas obligadas en este campo. No sólo por ser considerado uno de los más sobresalientes diseñadores gráficos de nuestro país sino, sobre todo, por constituirse en uno de esos creadores que, «desde una posición alejada de los principales focos mediáticos, contribuyó de manera decisiva a la modernización de la cultura visual en la España de la Transición». Ahora el Archivo Lafuente, al margen del proyecto de futuro que puede suponer su ubicación en el antiguo inmueble del Banco de España vinculado a la sede asociada del Reina Sofía, acaba de adquirir el Fondo Documenntal Diego Lara.

FONDO Y EDICIÓN

Diego Lara (Madrid, 1946-1990). Cerca de 800 ítems. Toda la producción entre 1970 y 1990, y ejemplos originales de su labor como ilustrador y dibujante.

El libro. 'Grotesca, chupada, negra y para colmo estrecha. Escritos sobre Diego Lara'. Ediciones La Bahía /This Side Up. Textos: Amaranta Ariño, Francisco Calvo Serraller, Rafael Feo, Horacio Fernández, Julian Gállego, Ángel González García, Carmen Martín Gaite, Juan Antonio Molina Foix, Michi Panero, Quico Rivas, Valentín Roma, Andrés Trapiello y María Vela Zanetti.

De este modo el Archivo creado por José María Lafuente, coleccionista, empresario y editor, refuerza su ADN, singularidad y valor, justo cuando cumple quince años.

Junto con América Sánchez (1939), Alberto Corazón (1942) o Gonzalo Armero (1947), Diego Lara es uno de los históricos referentes de la ilustración gráfica. El Fondo Documental Diego Lara está integrado por cerca de 800 ítems que presentan, además de toda la producción del creador como diseñador gráfico entre 1970 y 1990, ejemplos originales de su labor como ilustrador y dibujante, a través de un significativo número de cuadernos y libros de artista, bocetos, collages, dibujos y maquetas; trabajos que, en muchas ocasiones, forman parte del proceso de desarrollo de sus proyectos de ilustración gráfica.

Como artista plástico, Diego Lara realizó una obra que mantuvo casi en secreto y que solo pudo verse en las escasas colectivas en las que participó: en la galería Fenicia (Almuñecar, 1979), 'Dibujos' (galería Buades, Madrid, 1984) y 'Cota Cero' (Alicante y Madrid, 1985). Al centenar de ítems compuesto por obras originales de Lara, hay que sumar la totalidad de trabajos de diseño gráfico realizados por el creador madrileño para editoriales, galerías de arte e instituciones diversas a lo largo de las décadas de 1970 y 1980; un material cuyo estudio y análisis refleja algunos de los aspectos más «innovadores de la modernización de la vida cultural española» durante el citado periodo».

Este material está compuesto, principalmente, por toda la obra concebida por Diego Lara para carteles, invitaciones y folletos, papelería, revistas, catálogos y libros.

En paralelo a la adquisición, el sello editorial dirigido por José María Lafuente, Ediciones La Bahía, coedita con la editorial madrileña This Side Up el libro 'Grotesca, chupada, negra, y para colmo estrecha. Escritos sobre Diego Lara', un volumen de más de doscientas páginas que recoge trece textos de otros tantos autores, en los que se reflexiona sobre la vida y la obra del creador.

Versatilidad

El crítico y profesor Calvo Serraller considera que, aunque Diego Lara era conocido por su actividad como diseñador gráfico, «sus amigos sabían de una versatilidad creadora que le llevaba a componer poesía y a pintar, campos en los que demostró poseer un talento tan brillante como en el diseño gráfico». Así, para Calvo Serraller, Diego Lara merece ser considerado como uno de los más destacados creadores españoles entre 1970 y 1990.

Entre 1974 y 1989, Diego Lara realizó el diseño de aproximadamente unos 100 catálogos de exposiciones colectivas e individuales, caso de las de artistas como Miquel Barceló, Dis Berlin, Manolo Quejido o el santanderino Juan Navarro Baldeweg.

En esta faceta profesional, suponen hitos imprescindibles sus trabajos para Ediciones El Viso, donde realizó los catálogos de muchas de las principales exposiciones de la España de la década de 1980 (Edvard Munch, Francis Picabia, Juan Gris, Dadá y Constructivismo o El Surrealismo entre Viejo y Nuevo Mundo).

En este sentido, Francisco Calvo Serraller subraya que «en la forma de hacer catálogos en España hay un antes y un después de Diego Lara».

Mientras estudiaba historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense (estudios que nunca concluyó), Diego Lara empezó a involucrarse en proyectos de diseño industrial, a la vez que participaba en talleres de pintura y en exposiciones de jóvenes pintores.

Sin embargo, no tardó mucho en interesarse por el trabajo editorial y el diseño gráfico. En 1972 fundó junto con Mauricio d'Ors el sello editorial La Fontana Literaria, de cuya línea gráfica se hizo responsable. Al año siguiente, 1973, de la mano también de D'Ors, y de la del escritor Juan Antonio Molina Foix, fundó el sello Nostromo, en el que pudo desarrollar sus nuevas y personales ideas en el ámbito del diseño gráfico.

'Poesía'

Ese fue el momento preciso en el que Diego Lara comenzó a llevar a cabo una amplia actividad en dicho campo. En apenas el paso que va de 1974 a 1988 se materializó su huella en muy diversos trabajos, entre otros, diseñando cubiertas de libros para editoriales, como Trece de Nieve, Siglo XXI, Fundamentos, Cátedra o Turner, y siendo, por ejemplo, el responsable gráfico de las publicaciones de la Fundación March entre 1974 y 1982.

Además, de 1979 a 1981 fue el responsable, junto con el citado Gonzalo Armero, de la revista 'Poesía' (editada por el Ministerio de Cultura español), publicación que se convirtió en todo un hito dentro del campo de las publicaciones culturales en la España del periodo.

En sentido estricto, Lara no fue un pionero del diseño gráfico español. A lo largo de su corta pero espectacular carrera desplegó un repertorio de recursos y buenos trabajos en diferentes ámbitos que, a día de hoy, «siguen maravillando a todo el que los conoce: diseño editorial, diversas marcas de identidad para proyectos culturales y una producción artística materializada, sin ir más lejos, en sus espléndidos collages», según subraya Lafuente.

A su intensa y decisiva actividad en el campo del diseño gráfico español de las décadas de 1970 y 1980, hay que añadir otros trabajos de gran relevancia, como, por ejemplo, la responsabilidad de las publicaciones gráficas de la feria de arte Arco (1982-1986) o la dirección artística y diseño gráfico del periódico de arte Buades (1984-1987).

Pero, además, durante ese periodo, Lara diseñó diversas colecciones para la editorial Cátedra, se encargó de la concepción de los libros de poesía de Editora Nacional y trabajó para diversas marcas comerciales y galerías de arte (Soledad Lorenzo, Galería Buades...).

A ese material gráfico, integrado por cerca de 200 libros, más de 100 pruebas de imprenta, y las colecciones completas de publicaciones, como 'Dirección Progreso' (1973), 'Poesía' (1978-2005) o 'Buades' (1984-1987), se suman los 100 carteles que, en el periodo 1974-1989, Diego Lara diseñó y que ejemplifican el salto hacia la modernidad gráfica y conceptual que vivió la España de la Transición y de la movida.

Por todo este trabajo ahora incluido en los fondos documentales del Archivo Lafuente, Lara recibió en 1986 el Premio de Diseño Gráfico del Ayuntamiento de Madrid.

Tras su muerte en 1990, la obra de Diego Lara ha podido verse en diversas exposiciones antológicas: Fundación Caja de Pensiones (Madrid, 1990), galería Buades (Madrid, 1992), Torre de los Guzmanes (La Algaba, Sevilla, 1994) y en La Casa Encendida (Madrid, 2012).

El origen del Archivo

En torno a 2002, la actitud de Lafuente como coleccionista experimentó un cambio de perspectiva radical, gracias al cual se produjo el impulso fundacional de su Archivo.

En esta reorientación resultó determinante la adquisición de dos legados documentales de dos personajes relevantes en la cultura española de la segunda mitad del siglo XX: el crítico de arte Miguel Logroño (primer director de la Biblioteca del Museo Nacional de Arte Reina Sofía) y el escritor, profesor y editor Pablo Beltrán de Heredia.

«Colección documental especializada en la historia del arte del siglo XX en Europa, América latina y EE UU, con un énfasis especial en España y Cantabria» es la identidad oficial de Lafuente.

Desde su nacimiento el objetivo ha sido el de «reunir y difundir un mapa documental que permitiese investigar y elaborar nuevas interpretaciones historiográficas en el ámbito del arte moderno y contemporáneo».

En paralelo al crecimiento del Archivo, sus fondos protagonizan total o parcialmente numerosas exposiciones nacionales o internacionales. Sus documentos y obras, por ejemplo, han contribuido decisivamente a 'Ulises Carrión. Querido lector, no lea', muestra exhibida en el Museo Reina Sofía el pasado año y que, de febrero a mayo, se mostrará en México.