Roban el homenaje de Banksy a las víctimas de Bataclan

Un hombre hace una foto a la obra atribuida a Banksy en la sala Bataclan. /Afp
Un hombre hace una foto a la obra atribuida a Banksy en la sala Bataclan. / Afp

Los ladrones arrancaron la puerta de emergencia pintada con una mujer doliente y velada y se la llevaron en una furgoneta | Fue la vía por la que muchas personas escaparon de la masacre yihadista en 2015

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

El huidizo Banksy tienta cada vez más a los cacos, que han robado la obra que el artista callejero habría realizado en una de las puerta de emergencia de la parisina sala Bataclan en homenaje a las víctimas de la masacre de 2015. Con nocturnidad y alevosa osadía, los ladrones arramblaron con la pesada puerta metálica negra en la que una doliente figura femenina, cabizbaja y con velo, parecía llorar por las víctimas de la barbarie. En la madrugada del sábado los ladrones se llevaron en una furgoneta la puerta por la que muchas personas escaparon del atentado yihadista.

La obra no está firmada, pero Bansky publicó una foto de la pieza en su cuenta de Instagram en junio confirmando, aparentemente su autoría. Era uno de los varios murales atribuidos al enigmático 'arti-actvista' británico aparecidos el verano pasado en la capital francesa. Algunas de las obras parisinas de Banksy, que abordaban temas como la inmigración, fueron objeto de vandalismo y otras se protegieron por pantallas.

 «El trabajo de Banksy, un símbolo del recuerdo que pertenece a todos, a los parisinos y a los ciudadanos del mundo, ha sido robado», confirmaron los responsables de Bataclan en Twitter expresando su «profunda indignación». «La esencia del arte urbano es dar vida a una obra de arte en un entorno particular y estamos convencidos de que esa obra solo tenía sentido en ese lugar. Por eso quisimos dejarla libre, en la calle, accesible a todos», precisaron.

La legendaria sala Bataclan fue asaltada durante un concierto de rock el 13 de noviembre de 2015, como parte de los ataques coordinados en varios puntos de París que dejaron 130 muertos, 90 de ellos en la sala en la que los terroristas irrumpieron tiroteando indiscriminadamente al público.

Las obras callejeras de Banksy son un poderoso imán para los coleccionistas y su cotización sube como la espuma. El mes pasado se vendía por unos 116.000 euros una pieza que mostraba a un niño 'disfrutando' de la contaminación en suburbio industrial en Gales, pero la cotización de los grafitis del global artista callejero rompió hace tiempo la barrera del millón de dólares.

También hizo un negocio redondo el avispado periodista que hace cuatro años compró por 160 euros en Gaza otra puerta pintada por Banksy en una casa devastada por las bombas y cuyos dueños ignoraban el valor de la pieza. Banksy se dejó caer en el verano de 2104 por la franja de Gaza. Repartió con sigilo sus críticos grafitis y certificó en un vídeo la autoría de tres obras pintadas en otras tantas casas destruidas por la aviación israelí. El jugoso negocio estaba servido y Bilal Khaled, grafitero y periodista gazatí, se llevó el Banksy al agua con las perores artes, pagando al dueño de la casa, Rabea Darduna, una miseria a sabiendas de que se hacía con un tesoro. Banksy representó en aquella puerta a la griega Níobe, reina de Tebas e hija de Tántalo, devastada a su vez por la pena.

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