Camina hasta reventar
Cinesa ·
Un 'Danzad, danzad malditos' de carretera y manta (también mantra), una olimpiada 'survival' que se queda al borde de la distopía, eficaz pero acomodadaMaratón de supervivencia –cualquier día asomará como concurso en alguna plataforma como mínimo con idéntica saña– 'La larga marcha' es una insistente buena idea. En ... ocasiones, lo que subyace es el verdadero brillo de este 'Danzad, danzad malditos' de carretera y manta (también mantra, esa situación dada por asumida); una olimpiada 'survival' que se queda al borde de la distopía. Un 'juegos del hambre' de asfalto y crudeza que viaja de la mente y la escritura de Stephen King a la dirección sencilla, a veces demasiado simple, de Francis Lawrence que busca más la eficacia que la verdadera profundización en sus personajes. Lo intenta y lo llega a hacer, pero demasiado tarde.
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Año 2025
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País Estados Unidos
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Dirección Francis Lawrence
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Guion J.T. Mollner
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Reparto Cooper Hoffman, David Jonsson, Judy Greer, Mark Hamill
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Género Terror
Su relato explota lo cansino. Si sus criaturas desafían todos los límites, el espectador acaba exhausto con ellos. El aliento metafórico, especialmente el político, asoma pero no con la contundencia debida. No obstante, en tiempos de trumpismo descerebrado cualquier soplo se agradece. Hay un claro desequilibrio entre las intenciones y ese deseo de incomodar y zarandear, que logra en pequeña dosis, y lo que sucede de forma lineal en la road movie a dos patas, entre la competición terminal y el juego de calamar.
La velocidad del discurso y la invocación a una muerte lenta a menudo confluyen para dejar marcado en el camino, hasta reventar, un campo de minas que al ser pisadas revelan la huella de los totalitarismos, la guerra, las perversiones del poder. El retrato coral es excelente y el combate entre lo físico y lo psicológico, entre las últimas formas de aferrarse a la vida y la negación de la muerte, dejan una estela muy atractiva, más allá del impacto de lo inmediato. Lástima que no sea capaz el filme de elevarse camino de la excelencia debido al abuso de reiteraciones como mecanismo de tensión. El cineasta echa mano de oficio y experiencia en territorios de ficción muy similares, que dirigió como la propia saga de 'Los juegos del hambre', amén de su taquillera 'Soy leyenda'. El autoritarismo y la violencia, inherentes a ese lado oscuro de la sociedad norteamericana, están en la médula espinal de este relato de juventud de King. Tras varios intentos en el tiempo –hasta George A. Romero persiguió la adaptación–, Lawrence toma el mando y firma una acomodada y saneada versión, a la que le falta riesgo. Casi todos los estereotipos están presentes. Prima la querencia por el terror y se diluye la parábola y la fábula oscura. 'La larga marcha' se inclina por lo expeditivo, y el desasosiego, también cansino, es fruto de la machacona insistencia en lo básico.
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