Coixet apela a la «cabezonería» de las mujeres para hacer películas al recibir el Premio a la Cinematografía de la UIMP

Coixet apela a la «cabezonería» de las mujeres para hacer películas al recibir el Premio a la Cinematografía de la UIMP
EFE

La cineasta cree que para ser mujer y hacer películas hace falta ser muy cabezota

Santander

La cineasta catalana Isabel Coixet (Barcelona, 1960) ha recibido hoy el X Premio a la Cinematografía de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en una ceremonia en la que ha afirmado que espera «tener reservas de cabezonería» para seguir dirigiendo películas porque siente que tiene «muchas historias que contar».

Así, ha afirmado que este galardón le ayudará a «seguir insistiendo» y que si no tiene esas «reservas», sabe que «las alimentará» la presidenta de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios de Comunicación (CIMA), Cristina Andreu, responsable de la 'laudatio' de este premio.

Coixet le ha dedicado este galardón a Andreu porque la «convenció» para no «tirar la toalla» con su primera película, 'Cosas que nunca te dije', y porque «parte» de lo que lo que es, ha dicho, se lo debe a la «confianza» que Andreu ha puesto en ella. Entre otros motivos, porque le ha hecho ver las «tonalidades de grises» que hay entre «ser una mierda» y «genial», ha añadido.

Tanto en el discurso posterior a la entrega del premio como en una rueda de prensa previa, Coixet ha incidido en la «cabezonería» de las mujeres cineastas y en las dificultades que tienen para conseguir rodar una segunda película, en su opinión, por las «mochilas» con las que cargan en comparación con los hombres.

Así, en el encuentro con la prensa ha puesto el ejemplo de ella misma y de Elena Trapé -directora de 'Las distancias', producida por la propia Coixet y que se estrena este viernes, ya que las dos han tardado ocho años en dirigir su segundo film.

En este sentido, y centrándose en las cineastas que salen de la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña (ESCAC), ha asegurado que hay «muchas óperas primas» de directoras de cine, pero que el «problema» es tanto conseguir financiación como «encontrar la energía suficiente» para buscarla.

Con posterioridad, tras recibir el galardón de manos del rector de la UIMP, Emilio Lora-Tamayo, ha considerado que los premios «realmente acentúan» su «síndrome del impostor», aunque con los años lo que le ha «empujado» en la vida es que cuando los recibe tiene que pensar «vamos a ir tirando y vamos a hacer como si no (fuera una impostora)».

A Coixet se le concede el X Premio UIMP a la Cinematografía, tal y como ha explicado el secretario general de la institución académica, Miguel Ángel Casermeiro, en reconocimiento a su «dilatada y destacada» trayectoria nacional e internacional, en la creación artística como guionista y directora y en su relación con las ciencias y las artes cinematográficas.

Implicación con la realidad

En la 'laudatio', Cristina Andreu ha afirmado que Isabel Coixet representa lo que «debe ser el cine», ha rememorado que las unió el director de cine británico John Berger y ha reivindicado que «en todo el cine» de Coixet se ve «su gran implicación con la realidad, la cotidiana y la política».

De hecho, ha señalado que su implicación política está «en todo su cine» porque es una directora «comprometida», no solo como cineasta, sino también como articulista, en cuestiones como el 'procés' de Cataluña, al tiempo que ha destacado la «empatía» que siente Coixet por las demás personas.

Andreu, que ha defendido el «coraje en abundancia» que tiene la cineasta, también ha dicho que «en todas las películas» de Coixet las protagonistas son «mujeres fuertes que toman decisiones, aunque después de muchos esfuerzos».

En esta línea ha considerado que la galardonada «lucha» con las protagonistas de sus films porque «sabe muy bien lo que le cuesta a una mujer» rodar en comparación con los hombres, hasta el punto de que ha calificado de «espeluznante» la estadística de mujeres cineastas.

«Estamos contando la mitad de la historia y estoy segura de que lo estamos pagando muy caro», ha concluido Andreu, quien ha denunciado que «así va el mundo» al «cosificar» a las mujeres y porque «a la mayoría de los hombres no le importa» este hecho.

Finalmente, además de detenerse en algunos personajes masculinos de la filmografía de Coixet, ha puesto de relieve que «grandes actores» quieren rodar con ella «aunque sea por poco dinero».

La cineasta ha ganado, entre otros galardones, ocho Premios Goya --tres de ellos en la última edición en 2018 por su película 'La librería'-- y ha dirigido otras como 'Aprendiendo a conducir' (2014), 'Mapa de los sonidos de Tokio' (2009), 'La vida secreta de las palabras' (2005) o 'Mi vida sin mí' (2003); cortometrajes como 'Un corazón roto no es como un jarrón roto o un florero' (2016); y documentales como 'Escuchando al juez Garzón' (2011) o 'Invisibles' (2007).

Está cambiando «la manera de ver el cine»

En la rueda de prensa, Coixet también ha afirmado que debido a la repercusión de su película 'La librería' (2017) recibió la oferta para dirigir dos capítulos de la serie 'Narcos' -«esto no lo veo yo para mí», ha dicho-, y ha asegurado que no está cambiando la manera de hacer cine con las nuevas plataformas tecnológicas para verlo, sino «la manera de vivirlo».

En este sentido y en el terreno personal, ha asegurado que ella no ha concebido «de una manera diferente» su película 'Elisa y Marcela', un proyecto original para Netflix que se estrenará en 2019 y narra la historia de dos mujeres que protagonizaron el primer matrimonio homosexual registrado en España y que consiguieron casarse porque una de ellas se hizo pasar por un hombre.

Y aunque ha explicado que hay cineastas que están probando «otra manera» de contar historias, cree que lo hacen «a título personal» y no porque el público vaya a verlas «de una manera diferente.

Asimismo, ha reconocido que a pesar de que pueda haber temas que la puedan satisfacer como directora, tiene «limitaciones» y no cree estar dotada para rodar, por ejemplo, thrillers. A este respecto, ha comentado que «todos» sus proyectos tienen que ver con historias que le «interesan».

La directora, que actualmente está montando una serie de televisión de la que no ha querido adelantar ningún detalle --«mis labios están sellados», ha zanjado--, cree que aunque las mujeres comparten una «construcción de mirada femenina», su cine es «tan variado» y tiene «tantas miradas» que no tienen «nada que ver» entre ellas pese a que «todas están metidas en el mismo saco».

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