'Diecisiete' deja Cantabria

El equipo de rodaje recoge los enseres en el último día de rodaje, que tuvo lugar en el cementerio de Cabezón de la Sal. /Javier Rosendo
El equipo de rodaje recoge los enseres en el último día de rodaje, que tuvo lugar en el cementerio de Cabezón de la Sal. / Javier Rosendo

El rodaje de la nueva cinta de Daniel Sánchez Arévalo, que ha viajado por la región durante seis semanas, finalizó en Cabezón de la Sal

José Carlos Rojo
JOSÉ CARLOS ROJOSantander

Han sido seis semanas frenéticas. El equipo de rodaje de la nueva película de Daniel Sánchez Arévalo ha trabajado incluso los sábados. 'Diecisiete', se titula el nuevo filme del cineasta de 'Primos', cuya producción se ha movido por decenas de escenarios cántabros durante los últimos dos meses, sobre todo en entornos rurales. Tiene un presupuesto de 3 millones de euros y cuenta con la producción de Netflix. «Hemos tenido la suerte de que nos ha llovido solo un par de días», certificaba la pasada semana el productor de la cinta, José Antonio Félez. Este «viaje quijotesco, una 'road movie' en que dos hermanos se reencuentran», como describe Sánchez Arévalo, ha mantenido ocupado a un equipo de 65 personas.

El rodaje continúa en estudio, en Madrid, y otra unidad grabará paisajes cántabros

Han rodado, entre otros lugares, en Santander, Torrelavega, Liendo, el pueblo de Carmona, Limpias y Cabezón de la Sal, donde ayer finalizó el trabajo en exteriores. Concretamente las últimas tomas se realizaron en el interior del cementerio de la localidad.

«Cuando escribí esta historia no tenía claro que fuera a grabar en Cantabria. Pero me vine una semana, estuve localizando y al final lo hemos hecho todo aquí», reseña el cineasta de 'Azuloscurocasinegro' y 'Gordos'. La película tendrá la personalidad verde de los paisajes de la región.

A Bilbao y Madrid

Nada más finalizar el trabajo en Cantabria, parte de la producción se trasladó a Bilbao. Allí se ultimaron las tomas del interior de la furgoneta en movimiento por el asfalto. La incapacidad de conseguir los permisos de tráfico en Cantabria para mover por carretera la estructura que permite grabar estos planos en escenarios reales truncó las intenciones del director. En Bilbao, con una estructura preparada para este fin, el equipo logró completar ese punto del rodaje.

Ahora el trabajo se traslada a Madrid, donde se grabarán algunas secuencias en estudio. Una segunda unidad continuará el periplo por el norte, para grabar los 'landscapes', los fondos que luego se utilizarán para sustituir en la pantalla azul.

Y además, el equipo está trabajando ya en el montaje y en el etalonaje de la película, porque todo va muy rápido y en la industria que es Netflix, cada día de ocupación de un equipo de producción vale mucho dinero.

El filme, que según el propio director narra la historia «de dos hermanos que se reencuentran en este viaje quijotesto en busca de un perro», se estrenará en Netflix el próximo año.

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