La sala Los Ángeles estrena el documental sobre la escena icónica de la ducha en 'Psicosis'

Imagen del rodaje de la ducha de 'Psicosis', diseccionado por el documental /Eduardo Rivas
Imagen del rodaje de la ducha de 'Psicosis', diseccionado por el documental / Eduardo Rivas

El cine santanderino proyecta esta semana el filme de Alexandre O. Philippe, que disecciona aquellos 52 planos de Hitchcock que iban a poner patas arriba el cine

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

Desde entonces, años sesenta, nadie ha vuelto a sentirse igual en una ducha tras la cortina. El genio del maestro Alfred Hitchcock ha sido objeto de una singular disección. Un documental bucea en una de las escenas más extraordinarias y misteriosas de la historia del cine: la icónica de la ducha en 'Psicosis'. La historia del hombre tras la cortina y su mayor obsesión. Fue a principios de esa década cuando el maestro del suspense dejó que la protagonista de su nueva película muriese pasados apenas cuarenta minutos de película, en una escena que iba a poner patas arriba el cine. Alexandre O. Philippe, cinéfilo irredento, disecciona aquellos 52 planos de la película que protagonizó Anthony Perkins y que supusieron «un golpe de efecto narrativo y un elogio a la brutalidad hecha sugerencia».

El documental '78/52. La escena que cambió el cine' se ha calificado como «una clase magistral ingeniosa e irreverente», una disección de esos 78 planos y 52 cortes de edición que «marcaron un antes y un después en la manera de sentarse en una butaca».

Técnicamente aquella obra es una lección de montaje moderno. Temáticamente, «inaugura la modalidad del cine de terror conocida como 'slasher', en la que el psicópata mata a sus víctimas con un gran cuchillo de innegables connotaciones sexuales. Narrativamente tuvo el valor de hacer desaparecer a su teórica protagonista, Janet Leigh, la mujer asesinada en la ducha, a los 40 minutos de metraje, lo que en su momento, 1960, «supuso un verdadero shock y una alteración radical de la narrativa clásica del cine de Hollywood». El documental analiza «fotograma a fotograma encuadres, iluminación, sonido, guion, interpretación y hasta los engaños ópticos de los que se valió el maestro británico del suspense».

No sólo se analiza pormenorizadamente cada fotograma, sino que la cinta contextualiza el momento en el que Hitchcock la rodó

Y los testimonios recogidos, actuales y de entonces, son los de «cineastas, directores, actores, productores, maquilladores, montadores, dobles...y el mismísimo autor de la no menos mítica música que subraya el apuñalamiento, Bernard Herrmann».

Fue la primera vez que una diva como era Janet Leight aparecía desnuda -aunque el cuerpo que se ve no es el suyo, sino el de Marli Renfro una «conejito de Playboy» que también habla, a sus ochenta años, de la increíble experiencia-; la primera vez que se veía un inodoro o un ombligo en el cine, y la primera vez que se deja en un montaje un fotograma desenfocado.

Iluminados en estudio con una fotografía que recuerda a la propia del filme de Hitchcock, en el mismo tipo de blanco y negro, se suceden las voces que «aportan informaciones e interpretaciones», caso de Elijah Wood, rendido a la magia del filme, a Bret Easton Ellis, escritor que ha retratado patologías similares en alguna de sus novelas ('American psycho')». El documento habla de la película, la figura de Bates, el montaje, la composición musical, la creación de los sonidos orgánicos, la influencia que sigue teniendo, el trabajo de Perkins (uno de los entrevistados es su hijo) y Janet Leigh, y los miedos de Hitchcock poco antes de estrenarla, «ya que se jugaba su futuro como cineasta de élite, uno de los más populares y personales de los años 40, 50 y 60 en el contexto del viejo Hollywood», con una propuesta tan radicalizada y violenta.

'Psicosis' «pasó el corte de su época, aunque no gustó a todo el mundo. Hoy es un clásico moderno. Sigue inquietando como hace casi 60 años y en las escuelas de cine se analiza plano por plano el montaje del asesinato en la ducha».

Antes del filme, «el horror era algo tangible (un monstruo, una casa embrujada, una fuerza de otro mundo); después el monstruo era nosotros, la muerte podría llegar a cualquier parte, hasta a tu baño, con la sangre derramándose en el agua y desapareciendo por el desagüe».

Una semana entera de las cuatro programadas para rodar toda la película se dedicó sólo a esa escena. En '78/52' colaboran académicos e historiadores, así como destacados cineastas, de Peter Bogdanovich a Guillermo Del Toro.

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