Los susurros de Poniente

Los seguidores de la serie, ávidos por desentrañar sus secretos, han ideado toda clase de teorías, no siempre acertadas, que se han extendido por las redes sociales y foros de internet

Fuego y sangre. Es el lema de la Casa Targaryen, que conquistó Poniente gracias a los dragones. Drogon arrasa un campamento de soldados Lannister vomitando fuego. /Movistar + / HBO
Fuego y sangre. Es el lema de la Casa Targaryen, que conquistó Poniente gracias a los dragones. Drogon arrasa un campamento de soldados Lannister vomitando fuego. / Movistar + / HBO
Leila Bensghaiyar
LEILA BENSGHAIYARSantander

Las especulaciones se diseminan por las redes sociales y foros de internet con la misma rapidez que el fuego valirio por la bahía del Aguasnegras. Las teorías y predicciones afloran como cartas febriles del futuro y pretenden anunciar las bombas que están a punto de estallar con la resolución de la serie, que no la saga, ya que libros y la obra audiovisual han tomado derroteros muy diferentes a medida que avanzan las temporadas, e incluso se augura que el broche final no será el mismo sobre papel que sobre la pantalla. Este último sello lo veremos pronto con la llegada de la entrega definitiva de Juego de Tronos o GoT, para los que quieren fardar de ver la producción en versión original. Y es que son pocos los que se resisten a elucubrar sobre la obra de un George R.R. Martin ataviado con su gorra azul y pinta de lobo de mar. Un capitán Acab monomaníaco. Su obra está plagada de traiciones, intrigas palaciegas, sexo, violencia y muertes que causan escalofríos semejantes a la punzada de una carámbano. Todo ello sazonado con la fuerza del escándalo.

Durante el año y medio largo de espera para degustar de nuevo la serie, miles de adeptos en todo el mundo se han dedicado a crear nuevas teorías sobre el destino de los personajes o a desempolvar las viejas y avivar su llama para desentrañar el nudo gordiano de la obra. Todo con tal de crear materia prima con que alimentar la espera, tan extensa para los seguidores de la ficción como la Larga Noche.

Una de las teorías más populares es la de que Bran Stark es el Rey de la Noche. Muchos creen a pies juntillas que es una especie de demiurgo impulsor de la historia de Canción de Hielo y Fuego y que él mismo es el líder de los Otros y a la vez su destructor, en una especie de círculo eterno. Pues no. El peso de la balanza se inclina en contra de esta teoría.

El Rey de la Noche no es Bran; es una especie de Terminator cuya única misión es destruir a los humanos. Es su objetivo y se emplea tozudo en conseguirlo. Al fin y al cabo, para eso fue creado. Queda claro en la visión que tiene el propio Bran en la cueva de los Hijos del Bosque acompañado por Meera Reed y Hodor. En la historia se narra cómo 'fabricaron' al Rey de la Noche para terminar con la especie invasora que amenazaba sus vidas y su medio natural: el hombre. El Rey de la Noche surgió en la Era de los Héroes. Los Hijos capturaron a un comandante de la Guardia de la Noche, el número 13, y le incrustaron una hoja de vidriagón en el corazón para crear un arma invencible y así ganar la batalla contra los humanos, con quienes sostenían una cruenta guerra que se prolongaba ya 4.000 años. Fruto de la desesperación por el genocidio de su raza, creyeron encontrar una solución que se les fue de las manos. Bran presencia la escena donde Hoja, la niña del bosque, crea al ser de ojos azules y penetrantes.

En realidad, estamos ante algo similar a lo que ocurre en 'Terminator 2', donde una nueva versión mejorada de Terminator, el T1000, está programado para matar a John Connor. Ese era su objetivo vital y se obstinaba en cumplirlo. Sin descanso, sin tregua, sin respiro. Algo así le ocurre al Rey de la Noche con los humanos. Quiere destruirlos y no parará hasta conseguirlo. Para eso lo crearon. Bran en cambio no quiere que los Siete Reinos sean arrasados y luchará, todo parece apuntar a que junto a Samuel Tarly –en el que algunos ven un reflejo del propio George R.R. Martin como narrador de la historia, otra teoría en auge, esta con visos de cumplirse–, para encontrar la manera de detener al villano con los ojos más penetrantes de la serie.

El propio actor que interpreta a Bran, Isaac Hempstead Wright, desmintió esta hipótesis, a la que tachó de «demasiado hollywodiense». Pero al calor de esta negación no faltan las voces que se alzan obstinadas para generar una nueva hipótesis que proclama que el joven Stark será quien ocupe el Trono de Hierro.

A riesgo de decepcionar a más de uno, tampoco. Es una teoría vivazmente falsa. Bran no tiene ningún derecho de sangre a ser rey de Poniente y tampoco podría tomar el poder por conquista. Además no puede ser señor de nada, ni siquiera de Invernalia. Bran es el Cuervo de Tres Ojos y él mismo lo dice en la séptima temporada, en una escena donde Sansa habla con él en el Bosque de Dioses. Su hermana le recuerda que es el único hijo varón vivo de Eddard Stark y que por tanto es el Señor de Invernalia, pero Bran reniega. «No podré ser nunca Señor de Invernalia, no podré ser nunca Señor de nada. Soy el Cuervo de Tres Ojos», le contesta. Y es que su misión no es otra que conocer el presente y pasado de Poniente. Convertirse en una especie de notario de la historia.

Además ya no es un Stark. Dejó de serlo para convertirse en el Cuervo de Tres Ojos y tomar el relevo del personaje que interpretó Max Von Sydow, pero con la forma de un adolescente frío y mohino. Y con eso tiene bastante tarea como para ser nada más. Es un ser neutro aunque con un cariz positivo para camuflar su gélida ausencia de emociones. No quiere que Poniente sea destruida por las hordas del Rey de la Noche. De hecho es uno de los frenos del villano helado. Bran tiene una misión muy clara y definida y no es la de gobernar, sino ayudar a la derrota de los Otros.

Otra duda que atenaza a los seguidores de la serie es si Meñique sigue vivo. Las especulaciones sobre si el maquiavélico personaje ha fingido su muerte y 'resucitará' en la octava temporada son profusas, pero erróneas. Meñique está muerto. La lógica de guión dicta que a medida que la serie avanzalos personajes desaparecen para cerrar sus tramas, no se complican aún más en una serie ya de por sí complicada.

Un trono vacío

Y ¿qué pasaría si al final de la serie no hubiera nadie sentado en el Trono de Hierro? Jon Snow es uno de los firmes candidatos a tomar la poltrona hecha de espadas, pero en el caso de que fuera Daenerys Targaryan quien llegase al poder, ¿qué es lo que haría en primer lugar? Puede que romper la rueda. Y eso lleva implícito cambiar el orden de gobierno. Ella misma lo dijo: «Lannister, Targaryen, Stark... Son solo radios de una misma rueda y yo voy a romper la rueda». La Madre de Dragones ya es Rompedora de Cadenas, así que por qué no.

A Daenerys no le gustan ni la esclavitud ni la opresión, y resulta que cada vez que esa rueda gira aplasta al pueblo que está debajo. Es un mecanismo que se pone en marcha cada vez que las grandes casas se enemistan y su rivalidad fomenta la guerra y la explotación del pueblo. Por eso la khaleesi quiere cambiar la estructura de gobierno. La medida mas radical sería que nadie de las grandes casas ocupase en el Trono de Hierro. En cambio, los Siete Reinos podrían estar regidos por medio de un Consejo Real de gente sabia y capaz. Si se atiende a esta teoría es posible que Cercei Lannister sea la última reina como tal que se siente en el Trono de Hierro. Será lo que Martin y HBO hayan querido. Hágase su voluntad.