'Desnaturalización' en La caverna de la luz

'Desnaturalización', 2016. Técnica, papel mate Fine Art a base de tintas pigmentadas./María Bodega
'Desnaturalización', 2016. Técnica, papel mate Fine Art a base de tintas pigmentadas. / María Bodega

María Bodega se suma a la serie fotográfica 'El fantasma en la máquina', que reflexiona sobre las relaciones entre el ser humano y la tecnología

GUILLERMO BALBONASantander

Mientras prosigue la muestra de la Colección 2010-2017 en la Torre Don Borja de Santillana del Mar, con la colaboración del Ayuntamiento y la Consejería de Cultura, comisariada por Gloria Bermejo, La Caverna de la luz suma una nueva entrega de su actual serie mensual con la obra de María Bodega. La nueva apuesta fotográfica del proyecto de Javier Vila en la calle del Sol, que viene desarrollándose desde enero, está comisariada por Lidia Gil bajo el nombre común de 'El fantasma en la máquina'.

En La Caverna de la Luz, «este lugar íntimo se traslada al espacio público para que sean los propios viandantes quienes reciban cada fotografía, la miren, la interpreten o la piensen», como subraya la historiadora del arte Marta Mantecón. La Caverna es el nombre del estudio y laboratorio del fotógrafo Javier Vila, situado en el corazón de la calle del Sol, un proyecto expositivo y editorial pionero que ahora en julio presenta la mirada de María Bodega quien propone, bajo el epígrafe 'Desnaturalización', «una interesante idea (no exenta de polémica) sobre cómo afecta al individuo la excesiva tecnologización de la sociedad».

'El fantasma en la máquina', el proyecto fotográfico que reflexiona sobre las relaciones entre el ser humano y la tecnología, la progresiva automatización de nuestras vidas y la máquina como icono universal, presenta esta vez «el retrato de una gallina sobre una butaca de época digna de un rey, un lúcido giro poético, una metáfora sobre cómo máquinas y ordenadores pretenden hacernos la vida más fácil (al menos en la teoría) y sin embargo no solo nos están acomodando demasiado sino que además las contrapartidas pueden ser catastróficas; igual que la gallina, tanta comodidad la convirtió en un ave incapaz de volar... se atrofiaron sus alas».

En la reflexión de Lidia Gil se subraya que «parece que los seres humanos estamos perdiendo muchas capacidades esenciales que nos caracterizan y lo que es peor, estamos desarrollando patologías y adicciones muy peligrosas que preocupan seriamente a la comunidad médica y científica».

Cada vez son más los trastornos provocados por «el uso masivo de pantallas de todo tipo que afectan a nuestra vida cotidiana, a nuestro descanso, a nuestra relación con los demás y con nosotros mismos». En su último libro –que habla de los yonquis tecnológicos–, Adam Alter cuenta con inquietud su sorpresa al descubrir que los mayores tecnócratas del mundo tienen muy restringido en su casa el uso de aparatos informáticos de todo tipo, y son los creadores, que convencen al mundo entero de lo buenos que son.

Por otro lado este desmesurado desarrollo genera una obsolescencia que nos lleva a un consumo desmedido e imparable de aparatos cuya vida es cada vez más corta y su precio más alto. Da miedo pensar hasta donde va a llevar esta gran escalada de la que somos víctimas manipuladas cada vez con mayor sutilidad. Cada vez necesitamos más cosas que no necesitamos.

«La gallina en su sillón se desnaturaliza. Parece que la tecnología nos desnaturaliza pero ¿también nos deshumaniza? Quizás nos es más propia de lo que pensamos y forma parte de las consecuencias de nuestro especial desarrollo cerebral y relación con el medio. Lo que sí está clara es la urgencia de una ética o control tanto sobre el uso que hacemos de ella como su promoción y los intereses que a menudo oculta».

María Bodega Zugasti (Santander, 1976), veterinaria, hace ya una década que empezó a interesarse por la fotografía de una forma más seria, realizando un curso de un año con Pablo Hojas y Jorge Cembranos. Desde entonces investiga y aprende por su cuenta además de realizar más cursos y talleres con profesionales como Mingo Venero o Raúl Lucio, participando también en exposiciones colectivas e implicándose activamente con la Asociación Espacio Imagen desde sus inicios, o con la Asociación Sol Cultural. Utiliza la fotografía para conocer, para acercarse a la realidad, captar sus mejores momentos y conservarlos.

Avezada cronista de la vida cultural de Santander y la región, son innumerables las fotografías de conciertos y convocatorias de todo tipo que circulan por la red «documentando momentos únicos que han sido recogidos con pasión por su cámara bajo su siempre atenta mirada».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos